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domingo, 6 de mayo de 2007

Algún día, alguien tenía que saberlo.

"Estoy harta de la dependencia patológica que suelo fomentar en la gente", vomité alguna vez en el Lunamóvil.
Lejos de responderme algo coherente, preguntaste: ¿Crees que dependo de ti?.
No, dije absolutamente segura.
"¡Qué loco! Necesito decirte que para mi lo que dices es ley. Antes lo era más, si hubieras dicho que la Luna era de queso, seguro lo creería solo por que lo dijiste tu. Ahora sé que eres un ser humano, que no siempre lo que dices es una verdad absoluta y que hay cosas que no puedes hacer, pero tuve que vivir varios años lejos de ti para que pudiera darme cuenta.
Antes tenías una suerte de embrujo sobre mi, sobre todos los que te queríamos, por eso decían que tenias una secta satánica. Reconócelo, cualquiera lo hubiera pensado".

Esta por amanecer de un momento a otro y yo de pronto me entero que finalmente alguien tendrá que saberlo.

Ahora que juntaremos nuestras vidas, más allá de lo que lo hicimos siempre, muero de miedo por el simple hecho de que me descubras.

Tu sabes que finjo bien, que parece que soy una persona con relativa posibilidad de coexistir en un espacio cerrado algunas horas. Pero no se si aun guarde conmigo esa capacidad que años atrás me era indispensable: la de que pienses que soy alguien normal.

Si hemos de vivir en el mismo lugar debo recordarte que estallo, como una gigante roja cada vez que hay Luna llena. Que me desvelo locamente, que no duermo cuando debo, que en horas hábiles (como diría mi amigo Edel) yo no me ocupo de pensar, solo de transitar por el mundo de los despiertos. Que odio limpiar el baño y los pisos, que en mi educación esos detalles simplemente me fueron exentados. Yo me dedique a ver por telescopios, a conocer de Platón, amigos y de viajes. Aunque soy experta en lavar platos (duro horas haciendo burbujas enormes mientras olvido que debo terminar).

Debes conocer de mis manías, como esa de llorar tremendamente cuando amanece/atardece o cuando conduzco lento. Que adoro cocinar cuando no me lo piden.

Debo decirte que de 9 a 3 y de 5 a 8 me reparto entre tantos que a veces no podrás contarlos, pero que de todas formas no me hallarás en ninguno.

Pero en la noche, sólo me quedo con quienes saben volar... ni más ni menos... (y en eso soy irreductible).

Hay días enteros en que creo en la humanidad, en su genialidad, en las enormes posibilidades que brinda la unidad y el trabajo en equipo... otros, maldigo que la igualdad de género permita a las mujeres manejar, a los más obtusos ser gerentes y a los más cobardes, policias.

Algunos días buscaré exorcizar la soledad, esa casa se llenará de amigos, de proyectos, de trabajo, de gente que sabe rico, que huele bien. Algún día necesitaré alimentar a un hambriento que necesita un baño de agua tibia, un lugar para dormir, un abrazo.

Seguramente llegará el momento en que te harte de que nunca me calle (ni lo que pienso ni lo que no pienso).

Hiberno severamente cuando algo me duele (como las piernas en días húmedos, el vientre en mis periodos o las decepciones o los cambios), a veces cuando algo me inspira, también hiberno.

Tengo periodos de latencia absolutamente estériles y la mayor parte del tiempo produzco amor como si me pagaran por ello. Así es como me aman tantos como pueden, como necesito, como solicito... como me ruegan.

Me odian a ratitos, todos y cada uno de los que me solicitan, de los que han requerido mi aprobación sin recibirla.

Tengo esos días en que necesito no hablar. A veces, deberás comprender, que duro dos o tres días sin pronunciar una sola palabra o sin salir de mi habitación. No es porque lo quiera, es porque lo necesito... porque me urge soledad.

Me hago de enemigos con facilidad, no pretendo "amar al prójimo como a mi misma", simplemente porque me odio cuatro de cada tres días. Aunque existe esa parte mía que adora a toda persona, que mete las manos al fuego porque ese tipo que va pasando por mi ventana a las 5 de la mañana, es por naturaleza bueno, bueno como el más bueno de los hombres que han pasado por mi ventana.

Recibo llamadas a todas horas. Eso incluye la una o las cuatro de la mañana, mi celular suena constantemente, no lo apago, no dejo sin responder un sólo mensaje. Juego carreras nocturnas, me meto en sentido contrario cada vez que mi honor se debate con algún empoderado en una camioneta o deportivo (quizá un día no regrese a casa por ello) y agarro las curvas de las carreteras como si fuera lo más importante que me pasará en la vida.

No perdono, bajo ninguna circunstancia. Me enseñé a comprender o a ignorar, no hay más camino. Tus enseñanzas sobre el tema algún día darán fruto... pero ese aún no ha llegado.

No tolero un falso, puedo matar por eso.

Llegarás alguna vez de trabajar o de construir pirámides, me encontrarás sentadita en un rincón llorando desconsolada por un sueño tan real, tan doloroso que me impida seguir con mi vida algún tiempo. Tendrás entonces que ser mis brazos, mis piernas, mis manos... mi nombre.

Una mañana de prisas puedo voltear una casa de cabeza buscando un bolígrafo. Cuando me ponga nerviosa olvidaré las llaves en el refri, los zapatos bajo mi escritorio y mis lentes oscuros en el cajón de la ropa interior.

Aunque te compensaré contando los mejores cuentos del mundo y preparando el mejor spaghetti que se conozca de este lado del planeta, sabe que alguna vez fui completamente una promesa, que no se ha cumplido y que quizá y es lo más seguro, jamás se cumpla.

Por cierto, me revientan las promesas, lo sabes. Eso sí lo sabes. Las traiciones, los pendejos con iniciativa que vendrán a decirnos cómo debemos vivir ahora, como nos lo dijeron antes.

Me sentiré como una pantera enjaulada, buscando salir ha como de lugar de un encierro autoimpuesto. Por eso no comprenderás muchas veces lo que quiero, lo que busco, aunque jamas busco nada.

Me escucharás reír, pelear, gemir, llorar, trás la puerta de mi habitación...

Dudaré muchas veces, mientras me convierto en una neurótica, aunque jamás lo haya sido, probaré lo que es presionarte a que me quieras aunque saque la peor parte de mi misma cada tarde a las 7, cuando el día pierde completo sentido para mí.

Serán tan pocos metros los que separarán tu cotidianidad de la mía, que forzosamente tendrás que tocar mi caos, mi necesario caos para poder sentirme en paz.

Querré tu vida abierta para mi como un libro de hojas doradas en el que pueda hacer tantos apuntes como se me pegue la gana y tu no podrás quejarte, ni preguntarme qué hago, con quién o qué pasó, esperando siempre que te responda.

Serás testigo, a mi pesar, de esas largas charlas conmigo misma, donde me convierto en todos los que puedo. Sentirás un día que te he dejado en el abandono, que he invadido tu vida, tu casa, tus planes. Notarás con desconcierto que todo esta lleno de mi, que tu ya no tienes un sólo hueco donde refugiarte de lo intempestiva que es mi absolutez... pero no habrá nada que puedas hacer.

Seré feliz la mayor parte del tiempo, lo seré contigo pero también a pesar de ti... de mí. Te preocuparé las (muchas) noches que no llegue a dormir.

Soy iracunda, violenta, voluble, nefasta, soy lo más parecido a un asesino, a un dolor de cabeza... a una obra en construcción. Soy lo más cercano a tu mejor amiga, a tu encantadora de serpientes, maquillista de tus demonios... muleta... verdad a medias, tu libertad para vivir, crear, soñar.

¿Sabes? Tendrás que burlarte de mi vida, porque nadie que la conozca puede evitarlo...
sólo pasa que aún nadie la conoce...

Vivir conmigo es lo más difícil que has hecho, lo más complejo, lo menos recomendable, deseable y sin duda, sin duda, lo más memorable que podrás contar.


Luna Mudándose Contigo


PD. Lo que hace una por compartir gastos...

5 comentarios:

Arena dijo...

Hola luna. Volví a leerte, y me encontré esta sorpresa. Un tema muy interesante que tratas con un estilo que atrapa.
"Ahora sé que eres un ser humano, que no siempre lo que dices es una verdad absoluta y que hay cosas que no puedes hacer, pero tuve que vivir varios años lejos de ti para que pudiera darme cuenta..."
A veces pasa, a veces dos personas no se conocen ocompenetran bien hasta que hapasado el tiempo.
Abrazos.
Visita mis dos blogs si te apetece.

B dijo...

Me encantó, hay tantas cosas con las que me identifiqué que por un instante reí al pensar que eres mi mujer ideal.

Pasa que eso no existe en mi vida, pero fue divertido pensarlo por un segundo.

Me gusta tu escritura, aunque hasta ahora lo comente.

Luna Líquida dijo...

B:
¡Qué chiquita es la red!
No hace mucho, navegando entré a tu blog y debo decir que admiré tu diseño, e incluso, pensé en solicitarte auxilio en ese tema.
______
Arena:
Tu nick me recuerda a un cuentito que algún día publicaré en tu honor.
______

Gracias por leer.

Luna Jamás Mujer de tu Vida
(ni siquiera de su vida).

LuMmo dijo...

Que maravilla.
-Todo ha quedado advertido, y sin embargo, todo suena tan seductor..-

Definitivamente, una hermosa foto.

Y definitivamente, un "PD." genial.

Omar dijo...

"EL HOMBRE NO ES UN SER SENCILLO; LA ESPECTRAL COMPAÑÌA DEL AMOR SIEMPRE CON NOSOTROS".

(John Cheveer, escritor norteamericano).

Saludos, Luna.

Omar Requena, Valles del Tuy, Venezuela.