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domingo, 10 de junio de 2007

Escalera.

Ayer tomaste tus maletas para salir temporalmente de mi vida.

Al final del día, cuando escribiste: "ya llegue, me estallará la cabeza pero estoy bien"... una ligera decepción fue inevitable.

Algún día tu egoísmo va a acabar conmigo. Sabe que así será.

Yo no se si a 24 meses de cumplir la edad que juré jamás tener, la intolerancia se convierte en un remedio a todos los males, lo cierto es que algunas cosas que hace 10 años entendía de ti, ahora me parecen difíciles de acomodar.

Hace seis o siete años, cuando llegaste a mi casa llorando, con el corazón hecho garras, tomé mis cosas, cambié mi vida y te invité al fin del mundo para salvar la tuya; entonces creí que huir era un buen remedio.

Busqué embonar con las reglas y los horarios para darte escaleras para salir del abismo, donde el dolor que a mi me deshabilitaría para vivir, a ti solamente te construía mas barreras.

Pero ayer que te fuiste supe que no, que no resuelves nada con irte, con fingir que lo que te lastima no existe. Y mira que te hablo desde donde evadirse ha escrito una leyenda.

No lo resuelve porque el problema eres tú. Jamás comprenderé esa falta de lógica para encarar tus fallas de deveras, no sólo diciendo: "soy una vasca, solo que tu jamas lo has querido ver y me conviertes en buena persona".

Si has tomado decisiones pésimas, en momentos históricos ¿a quien carajos le importa que no puedas llorar?

En mi mundo, como dice V. Mars, los malos del cuento siempre son los que se van.

Tu estas bien, ya lo estas, siempre lo estás. Yo me quedo levantando los pedazos de lo que dejas inconcluso.

No me decepciono porque en esta historia, otra vez, soy testigo y no me dejaste meter las manos para hacerte menos tremendo el golpe, lo hago porque siempre creí que tu, de algún modo, en esta debacle que padezco por mi imposibilidad para existir... me salvarías.

Llegado el momento, debo de hacerme a la idea, tendré que poner las escaleras para salir por mi misma... si es que quiero hacerlo.

Descansa, aquí estaré cuando acabe tu ataque de pánico.


Luna Cansada

PD.
Sólo una cosa: de la ligera decepción al fracaso hay un larguísimo camino. No me has fallado, nunca lo has hecho.