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lunes, 29 de octubre de 2007

Puta.


Esto de cobrar por dejarte tocarme y estar dentro de mí ahora suena tan estimulante cuando jamás lo había pensado.

Sé que tu, con tus miles de máscaras e inseguridades nunca lograrías proponerme nada si no me pagas para apostar que tienes un poco más el control, digo, hay que ver que estas buscándome por internet para "jugar a cosas de adultos con una niña obediente" -me dijo la búsqueda de referencia que te llevo a mi perfil-.

Aunque el principio de tu plática fue interesante, jugando a ver quién lo ponía más, elevé tus sugerencias y les puse un precio.

Supongo que tu pensaste que era una prostituta camuflada de chava que busca amigos para salir en el Hi5 (vaya, digamos que las fotos que muestran partes de mi anatomía no me ayudan mucho a que pensarás que soy investigadora de nuevas prácticas quirúrgicas para elevar la calidad de vida de las mujeres que han padecido histerectomía), en el momento en que empezamos a poner números al encuentro, en vez de pensar que era broma -que lo era- le seguiste sumando... yo también.

Dejó de serlo cuando depositaste y verifiqué.

Así pues quedamos a las siete en el cafecito de la Bolívar (nuestro Coyoacán norteño, aunque a ti te hubiera gustado en un concierto, o en la parte trasera de tu auto).

Hubo un momento en que dudé, pero ya estaba hecho.

Para mi eres tan ajeno, como todo el que no conozco (y a tí no te conozco, vaya que te dije que sí por calmar tus miedos -que rebasan lo sano y lo atractivo-), pero la neta es que no, no te conozco y por eso, en medio de las mil artimañas que usé para vencer tu timidez, estuvo la de engañarte con que ya te conocía.

De vista, parques y terapia en las prisiones donde la psicología clínica con guitarras daba buen resultado.

Me creíste. Es que miento bien, demasiado bien.

Oímos todo lo que nos gusta. Aute que tan bien te sale tarareado en mi oído, fue cómplice de mi nerviosismo evidente -por la risa que no paraba- que te hacia sentir tan confiado.

Evadía tus ojos mientras tu boca toda me recordaba la tibieza del verbo morder, y sin quererlo me atrapaban tus labios, tus colmillos; la forma perfecta de tus manos de dedos de pianista que me hacían imaginar insospechadas capacidades para tocar.

Lo que jamás deduje es que al entrar en aquel hotel, mientras yo temblaba por ser la primera vez (en todo: en el lugar, en la intención, en el dinero, en la cama contigo), esto de cobrar le daba intensidad alucinante al asunto.

A penas me tocaste recordé que debía ser profesional. Sin besos. Creo que debe ser sin besos -pensé-, aunque si algo deseaba de ti -eso sí lo sé-, era besarte.

Ni modo.

No es que 45 mil pesos sean la gran cosa, pero te los pedí sólo por ver si lograbas dármelos. Yo lo hubiera hecho gratis, me atrajo mucho tu instinto para concentrar mi atención por más de dos minutos pero tu hubieras dado el doble por cinco de aceptación mía.

Recordé entonces la canción de Palomas y cerré los ojos mientras frío recorría mi espina al sospechar lo que sería terminar navajeada por un impotente, como en la canción.

Luego recordé que en el correo me decías que te masturbabas hasta cuatro veces al día o más viendo mis fotos, por lo que, analizando además tu edad, las probabilidades eran pocas... me refiero a lo de impotente... lo de terminar navajeada ya ves que sí pasó.®


Luna Desangrada


Descarga el mp3 "A día de hoy" de Luis Eduardo Aute o el mp3 "historia de una noche" de Armando Palomas en Box (barra lateral).

8 comentarios:

Horrified dijo...

Erizada mi piel y hambrienta mi alma. Es un placer ser voayer de tus palabras.

El más calido susurro.

Chicachic dijo...

Waaahhh no me esperaba ese final, me sorprendio mucho la forma en que lo contaste.

Muy buen blog en general.

CC

arboltsef dijo...

Chale, si comento el cuento, resulta que hay spoilers.

Tú sabes lo que quiero decir.

Ocelotl dijo...

Desmiénteme si estoy en un error, pero los posts que he leido me dejan un sabor melancólico, pero delicioso.

Me encanta quedarme en esta isla y leer, y acompañar la lectura con las canciones que sugieres.

Me encantan los diálogos y las diferentes lunas también.

Un abrazo fuerte.

Linda dijo...

ME INFARTE CON EL FINAL... MUY BUENO.
SALUDOS DESDE CANCUN

Héctor Cantú dijo...

Jijos....


Que puedo decirte... me quedé sin palabras, sin letras...


Agregada a mis favoritos...

Ruy Guka dijo...

Una segunda persona que desafía la psicopatía. El final me dejó ver que la personaja llegó al límite. Fue trste lo que leí.

Trisha dijo...

porfa dime algo, esto realmente te paso? un es algun tipo novela?, saludos y un enorme abrazo.