Este Blog se ve completo en Opera, Chrome, Safari y FireFox.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Con doble G.

Hace meses te escribí, como respuesta a la impotencia de soñarte, de extrañarte como loca, de reírme o enojarme a tus expensas sabiendo que ya no estabas -ni estarías- en mi vida.

Estabas muriendo y yo no podía hacer nada. Pasaba por mis propios infiernos.

El día después de que todo cambiara, me llamaste...

¿Sabes que me quedé anonadada al recibir primero la llamada de tu madre?

Al oírte sonreí hasta con los brazos.

Me lo dijiste todo, como si hubieramos colgado pero me volvieras a llamar a los dos minutos para continuar las sanas pláticas donde confabulabamos contra el resto del mundo tejiendo finas y exquisitas maniobras para expandir nuestro legado a la humanidad.

Ok, ok, solo pasabamos información de cómo besaban y quienes lo tenían/hacían mejor (por cierto, hay novedades de este lado del mundo sobre el tema).

Cuando la adrenalina bajo y nos dimos cuentas de que estabamos resuscitando algo tan trascendental para el continente como nuestra amistad, dijiste así, de la nada: No sé en que momento perdí tu cariño. Desconozco como has estado sin mi, pero yo he llorado tanto por ti. Quiero que sepas, Luna Líquida -siempre me gustó que dijeras mi nombre completo, indicaba que seguía algo muy difícil de confesar- que, chingado, no sé, de verdad no sé si te han querido tanto, tanto como yo.

Perdón por mantenerme al margen -te interrumpí- no tenía nada para darte, aún no sé si soy o tengo algo para dar pero entonces sabía que estabas mejorando. Mientras yo me enfoqué a salvar lo que podía de mi universo que se devastaba por la enfermedad y el desconsuelo.

La primera se fue, el segundo cada día se roba un poquito de la que fui. De la que no sé si volverás a ver. Perdón. - confesé.

No pidas perdón, Me has dado tanto - me consolaste.

Tu sabes que durante diez años estuve ahí para tí, pero se nos juntó todo. Me quedé segura de que estuvieras bien aquella última vez que te donamos sangre. Luego me dediqué a rescatar a los míos. Esperé a qué tu también te preguntarás por mí, y resultó, sólo tuve que aguardar un año y medio - conté llorando.

Sé que mi egoísmo supera todo, pero he cambiado -aseguraste-. Ahora que he pasado por todo esto, sé mejor que nunca quién eres y cuánto te quiero en mi vida. Cuando me enteré de lo que te pasó estuve un día completo pensando en ti. Recordé desde el día en que te conocí hasta ayer que mi mamá me conto lo que salió en las noticias. Ahí decidí que no me iba a quedar sin intentar recuperarte. A pesar de todo, aún estoy viva, estas viva, lo demás ya no me importa.

Sólo vuelve a mi vida - supliqué.

Nunca me he ido - dijiste.

Y luego de volver a ser parte de lo mismo -como cuando aún había por qué luchar-, colgamos.


Luna Recuperando a una Hermana Elegida

PD. Me quedé con mil preguntas sobre él. Lo extraño mucho. Ojalá pueda volverlo a ver antes de que se convierta en un hombre o se olvide de mí.

No hay comentarios.: