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sábado, 15 de diciembre de 2007

Oxford.

Llegué tarde, tardísimo mejor dicho.

Cuando pasé los retenes, por fin pude llegar a ti y tomé mi lugar, las intensas luces no me dejaban ver al equipo de producción, pero no sé de qué manera, sólo un instante desvié la mirada un poco de la cámara para notar de pie a un tipo nuevo.

Al aire dijiste que teníamos otro productor, yo simplemente me quedé admirada de lo bien que luce el tipo.

Sólo tuve tres intervenciones ya que desconocía el tema (bueno, ¿qué tema no desconozco?), por eso tuve tiempo de ver al chico nuevo de cabello corto y claro.

Él obviaba también su mirada a mi lugar, vamos, estaba coordinando el programa, así que era lógico. Pero dos indicaciones que hizo me dejaron muy claro que éste sí sabe lo que hace, además, lo hace muy bien.

"¡Luna, cámara dos!", dijo de forma nítida e imponente. Obedecí pero en automático, en una notita te pregunté: "¿Quién es? No me cae bien".

A lo que escribiste "es un niño bonito que entró sin ningún mérito porque es el hijo del dueño de la cadena; acaba de llegar de Venezuela pero estudió en Oxford".

"Conozco Oxford, estudié ahí", respondí. Luego me miraste antes de entrar de comerciales y me dijiste sin voz: "yo sólo te conozco a ti".

Entonces, no volví a voltear a ningún lado.


Luna Eurofílica

PD. Mal comienzo: una buena voz y suficiente prepotencia para darme ganas de jugar... digo, en el supuesto caso de que yo aún pudiera jugar.

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