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miércoles, 31 de enero de 2007

Exijo Respeto.

No sé si fue ese día que nos sentaron para preguntarnos, como a adultos de verdad, si queríamos alguien nuevo en la familia. Pero alguien alguien, no un perrito ni un gatito, sino alguien de deveras.

¿Quién sabe?, quizá el amor creció como enredadera en los meses siguientes donde te elegimos sexo, cabello y ropita diminuta de colores.

O sería que el amor se convirtió en tu nombre cuando llegaste ese día del hospital con mamá, completamente convertida en mi motivo particular.

¡Ya sé!, puede ser que me convertiste en un ser capaz, al crear mi primer invento una noche a las cuatro de la mañana, atando un hilo de tu cunita a mi dedito del pie para mecerte hasta que el ritmo de tu respiración conciliara mi sueño.

No lo sé, pero ahí te va algo de lo que estoy absolutamente segura: nadie más esperado y deseado que tú, habita este planeta desde 1985.

Me enteraste que ser niña y no bebé es un acto de magia. Me enseñaste que envejecer es un privilegio, que el egoísmo tiene gracia, que inteligencia y belleza jamás están peleadas… que el arte tiene nombre y apellido cuando te escucho cantar en el baño o escribir mientras observas con tu belleza serena las calles y la lluvia en este desierto.

Luego vino ese parecido espeluznante conmigo, con mis ángeles, demonios… con mis víctimas. Cuando estabas a punto de vivir mi vida, se me ocurrió aferrarme a que no, que vivieras lejos del dolor, pensando que seguramente eso podría salvarte.

Entonces comencé ese juego macabro de crecer y enseñarte, de enseñarte a crecer, fingiendo que sólo tú cambiabas.

Después, como si hubiera un guión que no podemos alterar, decidiste jugar mi papel, violentar hasta el límite tus y mis fuerzas e irte a vivir el mundo -creyendo que era dos cuadras-.

¿Sabes?, pasa que me equivoqué en todo. ¿Y si hay un destino del que no se puede escapar por más muros o cauces que cambies? Puede ser que no exista un final feliz por más que te ame. Aunque tape las coladeras, tienes atado a los tobillos el mismo grillete de mi ADN.

Supongo, que respirar es calcinante cuando vives sin piel, cuando tienes alas tan grandes que no puedes meterlas en casitas de cuartos tan pequeños como el mío... cuando se nace libre en un mundo de presos.

Mejor que nadie sabes que eres lo mas parecido a la hija que no tendré jamás... y por favor, si uno de estos días decides irte -porque en alguna parte de mi maldita herencia, te he hecho creer que tal vez esta bien eso de decidir cuando hacerlo-, solamente no lo hagas sin despedirte, nunca sin despedirte de mi; por lo menos en respeto de esos meses que te soñaba, donde te dibujaba en mi mentecita casi de siete años para que fueras feliz, para que pudiera contarte mis sueños… para que al final, cuando baje mi ataúd, haya alguien que llore por mí.

¡Te exijo que me des tiempo!, que me permitas asimilar que quieres dejarme. No mucho, sólo el suficiente.

Te pido el tiempo que borre tu risa, tus mañas, las navidades de cuento, tu carita perfecta, mis miedos a perder la mejor parte de mi misma, el tiempo que deshaga tus poesías y mi canción cuando cumplí 15 años -aquella donde me convertiste en mariposa-.

No pido mas que lo justo: unos 21 años… quien sabe, quizá pueda hacerme a la idea y te deje ir en paz.

Luna en Intento de Suicidio

martes, 23 de enero de 2007

Nudos de Arcoiris.


Difractar
tu cuerpo entre mi fe y tu futuro cerrado...

asirme a esa caricia temprana para mis mandrágoras dulcificadas
-regalarme a tu bordada espera-

darle calor de menta a mi circuncidado olvido...
descifrarte en el fondo del sueño.


Definirme
con tu alma recargada en la ventana,
en los zapatos que la pisan y desdoblan para caerse y levantarse de tus palabras.
-Distribuirte entre mis muslos transparentes, abiertos por tus colores -
... eso sería la práctica perfecta para crear el arcoiris.©


Luna Monocromática

domingo, 7 de enero de 2007

About Trust.

Pensando en los celos y otros demonios, hice un recuento de las fotos satelitales, mis contactos... de tu lado oscuro.
Recordé lo fácil que te hallo donde menos lo imagino, donde puedo saber cómo eres cuando no estas conmigo, donde me topo toda esa información que no me das por suponer mi reacción pero que finalmente encuentro y desmenuzo.
Evaluaba tu adicción al sexo, a lo perfecto, a lo bello; mi adicción a huir, a la libertad; tu facilidad para el arte... mi discutible capacidad para entenderlo.
Ya lo digo, pensaba en ello, cuando decidí dejar de seguir el camino que me dicta lo que haces y quien eres cuando no estas conmigo.
Decidí, desde hoy, confiar absolutamente en ti.



Verónica: Déjame adivinar. ¿Tienes una novia patológicamente celosa, y esperas que quizá exista un instructivo?
Logan: No, es más como... ¿qué es más que patológico?
Verónica: Lo siento, Logan. Pasé mis años de formación vigilando a la gente mientras se mentía, engañaba y traicionaba entre si, así que, eso de la confianza... no me sale de forma natural, pero estoy tratando de actuar no naturalmente, lo juro.
Verónica: Es lo que hay.



Luna Prometida

lunes, 1 de enero de 2007

Manecillas.


Entonces
- en medio de la vagabunda sensación de melancolía a mitades -...
lo supe, dimensioné.

Tu dedo de hielo se poso sobre una angustia vendida,
aquí - entre mis senos de mariposa a la una-.

Cada gota que se derretía en el calor migratorio

me dictaba la dimensión de mis demonios
que conjuraban hechizos para erradicar el silencio de la bocina.

El sonido intermitente del teléfono me dictó que te habías marchado.

'Siempre contarás conmigo aunque tu y yo no nos seamos más'
- cliché, cliché, cliché -.

No, si no es conmigo no quiero un .
Si no Todo, entonces pero no Yo sin Ti - pensaba -
cuando el silencio rompía en gemidos - a las tres -.

Por si tu..., o yo... - balbuceaste -.
Por si cuando dije 'ayeres' - no se eleva al cuadrado en tus venas-,
por si cuando confesé otro vuelo a ras de latido -era el mar-
por si cuando no te mordí precipité vértigo con mis ojos -enamorados de espera-
por si tu ni yo - mañanas caducos de siempre a las seis-
por si vertimos o el caos - o ambos un cuarto antes de la hora -
por si llegar y adiós - derramado en las caricias -
por si la soledad me hartó - sembrada en tu cascada a las nueve -
por si tu miedo venció - pregonado en la ventana -
por si ya no más.



Ni ya tu voz,
ni ya mi aliento cansando
ni ya tu presencia en mi foro
ni mi abrazo vacío
ni tu huella en mi oído
ni tu susurro de Sol
ni los predicados o tus teorías
- a las once -
ni los maniatados en la cama
ni las pasiones a escondidas
ni los delirios penetrantes
ni las presencias ardientes de placeres rasgados
ni si tu espacio vacío
ni si los labios sangrantes.



O si me espera en la eternidad virgen la verdad desnuda
- a las trece -
o por si tu azul profundo te manifestó las pérdidas.





...Entonces recordé el sonido
intermitente del teléfono, me indicaba que te habías marchado.©





Luna Temporal