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miércoles, 23 de enero de 2008

(Algo de) Lo que dicen de mi.

Te conocí, bueno, digamos que apareciste en mi universo, un día que hicieron circular un correo anónimo sobre ti.

Te tachaban de todo: adicto, corrupto, homosexual, vil, cruel, creo que hasta de violador y torturador, además de pseudoperiodista, y un sin fin de calificativos, donde criticaron a tu familia, tus relaciones, tu vida.

Yo te hubiera sido de infinita ayuda en la búsqueda del(a) causante, pero pasa que ese día apenas nacías en mi universo. Ese día mientras todos hablaban de ti, yo, por lo poco que me merece un anónimo, supe en automático que debías ser todo lo contrario a lo que ese correo decía.

Lo enviaron a todos en la empresa y fuera de ella, a cada idiotita que se sentía reportero, fotógrafo o anexas; cualquiera que tuviera relación con los medios de comunicación, gobiernos o instituciones varias, tuvo ante sus ojos, la "verdadera" historia sobre ti.

Ese día me paré a tu lado, cuando apenas si sabias mi nombre y dije: "Hola. Sé que no sabes quien soy, acabo de entrar, pero..."; te reíste y repetiste mi nombre (sin equivocarte) con un "claro que se quien eres, eres la nueva de los ojos bonitos, ¿no?".

Pero en vez de caer en el piropo, dije que sabia que sólo a alguien muy intenso le pasaban cosas así, "sólo un niño que levanta pasiones logra dejar caer a alguien tan duro, como para obligarlo a hacer bajezas como esa".

Me diste la razón, sonreíste y abrazaste.

Cómo lo hiciste hoy, en que con la más profunda incógnita te llegué a la oficina con un papel doblado, del que no preguntaste nada, sólo tomaste y leíste.

Cuando acabaste preguntaste lo lógico: ¿Dónde salió? ¿Esta publicado? ¿Quienes lo saben? ¿Por qué no me habías dicho que lograste amasar una fortuna a expensas de la empresa?

"Había olvidado lo que era que te odiaran tanto" -te confesé-.

"Bienvenida al club" -dijiste intensamente mientras tus ojos comían todos mis mieditos-.

Luego de un silencio donde veías el tráfico por la ventana, me consolaste: "Ahora eres de los chidos... Sólo a los que hacemos nuestro trabajo nos quieren "destruir" así porque no les queda de otra, no tienen de dónde agarrarse, se desesperan y escriben estas malredactadas porquerías... Aunque cabe la posibilidad, si, mira, por lo que dice aquí, se nota que esto lo hace alguien que te quiso mucho, o te tiene odio porque le rompiste la madre, ya ves que para eso te pintas sola... Si algo de esto fuera cierto, no se necesitaría un anónimo, sino una simple llamada."

Es extraño, encontré apoyo donde menos me lo fui a sospechar -te dije ya mas calmada y hasta presumiéndote-; lo gracioso: nadie le creyó a esto. Me ofrecí a dar pruebas, hacer llamadas, pero creo que por tener intervenido mi teléfono hay elementos suficientes para probar la falsedad de estas acusaciones (fuera de tema quizá por eso mis filias con los sofás negros tienen tanta repercusión en el inconsciente colectivo).

"Pues si, pero te felicito, a ti te hacen culpable de las mas sofisticadas redes de corrupción y fraude, te hacen amante del jefe y protegida de todo un departamento de ventas, mientras a los demás nos dicen solamente adictos y jotos. Tu inteligencia causa respeto".

Más bien mi limitada capacidad para ofenderme con que me dijeran adicta o gay. ¿No? Ya ves que las palabras cortas y anglicismos, me resultan sofisticadísimos -dije-.

Luego llegaron todos, como siempre a preguntarte mil cosas, mientras yo me fui en silencio, pero los mandaste al diablo para alcanzarme. Te quedaste conmigo un ratote, me besaste y dijiste al oído: todo esta bien, esto no es importante, vas a estar bien, como yo lo estoy, como hemos estado todos ante estas pendejadas.

"A mi no me habían tocado así, tan directas, tan ridículas... tan públicas. Eso lo dejaba para ti, para los que tienen cosas importantes que callar. ¿Pero yo?."

¿Sabes lo que no conté? El mero mero me dijo que si me protegía o no tu jefe directo, a él le valía, que "metía las manos al fuego por una niña como yo", que no haría caso, pero me advirtió: no se ponga triste, mejor "saque las antenas", póngase alerta, esto es señal de que alguien quiere hacerle daño o por lo menos amargarle el día, lo cual habla bien de su profesión, pero mal de su corazón de pollo. No se doble, en dos días le doy el momento exacto, incluso la dirección en que se envío esta información. No se preocupe, aquí sabemos quien es usted.

Me largué de la oficina donde recibí la llamada del jefe de México, pensando: "¿habrá alguien en esta ciudad que tenga la mas puta idea de quien soy realmente...?"

Pero luego vengo a este instante donde me abrazas y se que por lo menos tu, tu sí.

Y entonces, todo vuelve a estar bien, a pesar de lo que dicen de mí.


Luna Corrupta


PD: Me mató que dijeras "Lo quieres demasiado, ¿verdad? Con esos celos que me encantan enfermamente. Con ganas de responderte: no es ni una sombra de lo que te quiero a ti. Pero ya ves, esta maldita prudencia que alimenta tus demonios.

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