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lunes, 25 de febrero de 2008

"...es más fuerte que el amor..."

Domingo 7:00 Am / Sala de la casa de la Bruja
Café con leche / amanecer que obligó a abrir la puerta

Br - Terrible que el príncipe de chocolate me deje en la puerta y cuando me besa no siento nada.
LL - Que cosa mas horrenda.
Br - Creo que el problema soy yo. No volveré a sentir nada con nadie nunca.
LL - Estoy segura de que no será así. Mira hay algo que es a prueba de errores. Lo sé por experiencia: prueba a mi príncipe de chocolate -mío por que es mi amigo-, y verás que a fuerza de costumbre, lo que vivas con él -que no habrás vivido con nadie más- será único, no sólo porque es famosillo, seguro de sí mismo, muy galán y súper divertido, sino porque una noche en su piel de caramelo oscuro bien podría valer el desvelo.
Br - Ni como negártelo.
LL - Me he dado cuenta, ya bastante entrada en vejez, que al final de eso se trata la vida, de acompañarse. De que tanto ir y venir por ti, comer juntos y contarse la cotidianidad, eso hace que después sea cómodo quererse, gustarse incluso.
Br - Pero no deja de ser conformarse con un cuerpo, con una carita, con una personalidad que a fuerza de interesarse por ti, hace que te intereses en él, ese es el asunto, que me choca conformarme, me molesta, porque a fuerza de que los días vengan uno tras otro, y él sea el que este aquí, no me quedará mas remedio que terminar queriéndolo, justamente por costumbre y si hay sexo es peor. Es que estoy mal, ya no hay nada de eso que me hacía sentir adrenalina rebasando mi razón... se me ha ido todo. Con decirte que el francés, con todo y sus 60 años me conmueve más que todos los de aquí juntos. No sabes lo que daría por volver a sentir algo por alguien, y no tener que conformarme con acostumbrarme con el que esta aquí.
LL - Algo sé de eso.
Br - ¿Tu? ¿Con quien carajos te pasó eso?
LL - Ah, es un secreto muy bien guardado, se llamaba como un apóstol y era el que estaba aquí mientras yo quería a alguien que estaba lejos.
Br - Uta, ya se cual. Pero, a poco te acostumbraste a él.
LL - No lo supe hasta meses después de que terminó todo entre ambos.
Br - No te lo puedo creer.
LL- Creeme, lloraba por él, lo extrañaba, fue terrible, pero era solo por la costumbre que me generó, su loción, sus manos, su acento, nuestras visitas nocturnas, las veces que lo dejaba esperándome hasta dos horas, la forma en que me... besaba, la manera en que decía "hay Luna, no sabes como me tienes" y yo me reía, porque estaba tranquila de querer a otro, mientras con él jugaba a no se qué. Hace poco volvió a hablarme y me di cuenta de lo mucho que lo extraño.
Br - ¿Cómo?
LL - Después de... cua.. tres.. cuatro o tres años, no me acuerdo, de no dirigirme la palabra, pero de nada a nada, el otro día entró a mi oficina preguntándome algo que sabe por demás: eres ¿Líquida, verdad? ¿Luna Líquida?, me dijo. Yo estupidizada por su presencia, por su voz, por su sonrisa, dije que si con la cabeza pero no articulé palabra. Me dijo algo de que no se quien le dejo un recado para mi y se fue. Yo no me moví, no dije nada, no hice nada. Pero casi me desmayo. Me di cuenta de que en verdad lo extraño. Chingado, que difícil fue. Querer a uno mientras otro te... besa, amar a alguien mientras otro te rapta, te enseña estrellas y te hace defenderlo de sus pretendientas, decirle a alguien al teléfono que es el amor de tu vida, mientras otro es el que esta contigo en el cine, pidiéndote matrimonio en un restaurante caro con un diamante precioso. Lo más triste es que él, el apóstol, sabía que había alguien más, lejos, pero lo había, se lo confirmé el día que rechacé su oferta de matrimonio. Luego, obvio, todo quedó mal, pero en una tregua, en un intento de comunicación que inició él mismo, yo quería ser su amiga, algo, pero a los 5 o 6 correos me pidió que mejor no, que era mucho el dolor de todo lo que tenía que ver conmigo, que me quería toda o prefería nada, que pretendía continuar con su vida. Y ya sabes lo que pasó... No, que cosas tan feas, que bueno que ya no estoy en esas circunstancias.
Br - Hija de tu madre, era cuando cambiabas de auto con la güera para que no identificaran el tuyo haciendo porquerías en el parque al sur de la ciudad, si me acuerdo.
LL -
Jajaja ¡Qué desmadre para cambiar de autos! Ah, que tiempos aquellos, el asunto era la cruda moral cuando llegaba a las 2 o 3 de la mañana a hablar con quien entonces quería. Fue una etapa difícil, porque sí lo quería, pero el apóstol terminó quedándose con algo, la cosa fue que yo misma me enteré mucho tiempo después. En efecto, la costumbre, ya lo dice Juanga, a veces es más fuerte que el amor.
Br - Ay no, me va a terminar pasando eso: me conformaré con la cercanía del príncipe de chocolate, pasados algunos días se volverá importante todo lo que dice, lo que vivimos, cuando a mi no me interesaba, cuando yo iba a otro lado, iba con alguien más, pero me quedaré con su cuerpo, con su vida en la mía, lo veo venir, lo veo venir, que caray.
LL - Sí, que caray...


Luna en Retrospectiva

2 comentarios:

Señorita Green dijo...

Una vez escuchè una frase en una pelìcula que se convirtiò en parte de mi filosofìa de vida: "Todo amor que no sea loco, extraordinario y apasionado es una perdida de tiempo. Hay demasiadas cosas mediocres en la vida y el amor no deberìa ser una de ellas".

Yo no creo eso de que el amor se de a fuerza de tratarse, de estar el uno con el otro. No niego que puede pasar, pero por lo general me suena a constumbre, a conformarse con "las sombras del amor". Yo prefiero ese amor que se nota, que se transpira, que te roba el seso. Tengo unas ganas tremendas de un amor asì, hace tanto que no me enamoro de esa forma que tengo miedo de que no vuelva a suceder, pero me niego el conformismo.
Quiza por eso estoy sola jajaja!
Buena vibra luna lìquida, me gusta tu blog!

Desirée Barrios dijo...

Podrías recordarme el título de la peli? Porque llevo tiempo intentando recordarlo pero que va.. Y tampoco conozco a nadie que la haya visto así que si me puedes ayudar te lo agradecería en el alma =)