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viernes, 15 de febrero de 2008

No soñé contigo.

- ¿Qué tienes? Andas extraño.
- Ni siquiera te acuerdas, ¿verdad?
- No, ¿qué pasó?
- Te habló un fulano a las 4 de la mañana.
- ¿Si?
- Si
- ¿Quién era?
- Le dijiste que lo amabas; el fulano respondió que él a ti también "y mucho", ¿no recuerdas quien era?
- ¿Creerías si te dijera que no?
- No. Dentro de lo dormida que estabas, olvidaste que yo estaba contigo.
- Ya lo dijiste, estaba dormida, ni siquiera supe que hablé con alguien.
- Sonó tu teléfono toda la puta madrugada y sólo esa llamada respondiste así. A otros no les respondiste y algunas fueron llamadas muy cálidas pero no así. No estoy tan wey -aunque a veces parezca-. Dime quién era.
- Estaba dormida.
- Mientras no sea el pendejo ese divo perdonavidas con el que trabajas en las mañanas, puedo soportar que sea uno de esos chavitos que conoces.
- Gracias por el permiso pero no lo necesito. Deja de suponer cosas; si alguien tuviera idea de que te/me quedas/quedo dormido/dormida conmigo/contigo, podría suponer que hay algo entre los dos... no cometas ese error, suponer conmigo es una cosa que siempre sale muy mal. Mejor ven, duerme, yo te cuido. ¿Va?

Le besé la frente, me abrazó, pero en secreto segundos antes de dormir, sonreí sólo para mi: no fue un sueño... sí llamaste.


Luna Dormida

1 comentario:

GRAND BETUEL dijo...

Huy que mala hasta me das miedo.

saludos Betuel.