Este Blog se ve completo en Opera, Chrome, Safari y FireFox.

sábado, 29 de marzo de 2008

Dolor Traspapelado


En un hecho sin precedentes, por fin, un viernes salgo temprano del infierno de las cuatro paredes de mi oficinita, donde distribuyo y decido qué cosas deben y no saber los que se quieren informar sobre cosas que no son informativas.

El asunto es que, tuve como 24 llamadas de la empresa de todas formas y en alguna de ellas, te volví a oír claramente:

- Hola muñequita, te voy a pasar al Mike; pero te extraño mucho.
- ¡Yo a ti! ¿Cómo estas?
- Feliz, como siempre. Ahí va, te lo paso, ya desocupó la línea.
- Si C...

Me tardé, debo reconocer que me tardé unos segundos muy pesados y densos, como tinta de stencil.

Pasó mucho tiempo con ese remolino de ideas, el sonidito enloquecedor y cíclico del conmutador y yo sólo repitiéndome que no era posible. Mi mente atortugada se burlaba de mi amnesia, de mi desconexión tan prolongada y absurda.

Tu no podías hablarme porque estas muerta. ¿No es cierto? Porque estas muerta.

Mi conclusión es que te inventé. Ante el adormecimiento autoimpuesto, ante mi forma tan intensa de extrañarte, te traje aquí... como lo hacía el Conde con Vera.

Pasa que elegí el viernes para volverte a oír.

Me busqué explicaciones razonables: se me olvidó que te moriste, hace calor, tanto estrés, estoy estúpida, el hecho de pasar corriendo la recepción para no ver tu silla ocupada por otras, la falta de descanso, el exceso de sueño... el extrañarlo como psicópata... tu cariño ausente y tan indispensable.

Y la que más me gustó: viniste a saludarme porque me extrañas también. Volviste con tu voz de mujer de 25 años aunque tuvieras 60.

Me haces falta para muchas cosas: para quererte (hace mucho que no tengo a nadie nuevo para querer y hacerlo contigo era querer siempre a alguien nuevo, querer a los mismos desde hace tanto no se si sea bueno, ¿tu qué dices?); te necesito para que él se atreva a hablarme (debes saber que todos los días se me queda viendo y no desvía la mirada aunque se cruce con la mía -como antes- supongo que es la respuesta a que yo haya vuelto a soñarlo tan seguido, ¿tu qué crees? jajaja, si ya se que lo aprobabas para mí, pero conoces la historia, no era nuestro tiempo); me urges para explicarme el mundo de los adultos que no logra embonar en mi diminuta cabeza; para que me cuides de mí (para que no desprecie a los hombres 'usados', para que no les tire a la basura porque están con otras porque yo no quise -no quiero- estar); para poder hacer equipos unidos por el cariño, y no librar batallas porque todos mis amigos son incompatibles entre sí por ésta absurda lucha que debate mi generación en el empoderamiento de los medios y de la verdad... me haces toda la falta que puedes hacerle a alguien.

Por favor, vuelve un día de tu muerte y quédate a contarme cómo es todo de ese lado.


Luna de Luto

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Woow eres genial

El R dijo...

Hola Luna, me gusta como dices extrañar y para qué. Extrañar como psicópata es mi otro oficio. A veces los que se van y los que hemos hecho que se vayan hacen falta.

Un saludo

Luna Líquida dijo...

Mucha falta...

= )

LL