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jueves, 13 de marzo de 2008

"Hablo de Amor porque lo busco" (EJ)

¿Sabes qué me asusta?

La forma en qué te pienso. En qué influyes.

Antes de conocerte, me chocabas. Me parecías un perfecto imbécil. Ahora sé que eres un imbécil con mucha gracia, fatídicamente certero.

El día que comencé a trabajar contigo, un mensaje nocturno me devolvió el alma al cuerpo: "Todavía te amo".

El día que atentaron contra ti, por lo que te fuiste por mucho tiempo, mi vida siguió con un ritmo cierto: "Vivamos juntos, de perdida en la misma ciudad".

El día que regresas a mi lado al aire, yo decido "te amo, pero ya no te espero" y "sí, vivamos en la misma ciudad".

No me gustaría saber que pasará si mañana no te vuelvo a ver. Cada vez que te vas o regresas a mis días algo extraordinario me sucede.

También me asusta que cosas que jamás me pasan, como soñar con lo que no me obsesiona, me comienzan a pasar contigo.

- Te llevo 14 años, ¿verdad?
- 13, creo.
- A veces parecen muchos más, te me haces una niña muy tierna, muy contrastante con tu inteligencia, que a veces asusta, sobre todo a los chavos de tu edad, ¿no? Esa combinación se aprecia mejor por los hombres de la mía. Pero déjame confesarte algo: en las noches, cuando nos contamos nuestro día, parece que te llevo muchos menos años. Me agrada eso.

Lo que no adivinas (aún) es que mientras esté al teléfono, en las 10 llamadas diarias, los cientos de mensajes de texto, o con los correos que nos escribimos todo el santo día, no hay problema alguno.

La bronca es en vivo, cuando estamos juntos, cuando algo en ti me ataranta.

Y no tengo una sola forma de defenderme, porque sé que eres el hombre menos inteligente con el que he trabajado, aunque con destellos asombrosos; un monstruo que se come vivo al que sea; sé que eres el más pasional, el menos articulado, y por si fuera poco el menos guapo, valiente y congruente. ¿Famoso? si, mas de lo que pudiera manejar casi cualquiera que conozco, pero tu fama no te estorba, y a mi me vale madre.

Aún recuerdo cuando tu "bienvenida a las grandes ligas", me quedó ronroneando en la piel.. y aún lo hace cuando nos pasan cosas juntos, que son dificilísimas de contarle al común de las personas. ¿No te pasa eso?

No porque sean la gran cosa, sino porque la capacidad de asombro en alguien como tu, ya no existe, y choca de frente con la mía que todos los días se vuelve loca con ver amanecer... y la mezcla... se convierte en algo a lo que tengo miedo a acostumbrarme.

Llevo días sabiendo que sigues triste, no solo por tus ojos de por sí tristes, ni por tus confesiones nocturnas, sino porque aún estando en vivo, y en medio de cualquier entrevista, comparto esos microsegundos que te llevan lejos, demasiado lejos, a una persona que ya no está, que ya no nos quiere, que nos dejó preguntándonos sí valemos la pena... pero entonces pasa, ese milagro de voz, de ruido, que nos devuelve al hecho, a disparos, noticias, a la entrevista. Y solo aprietas mi mano debajo de la mesa, me ves como pidiendo que te salve del instante, pero yo casi rompo en llanto, incapaz de salvarme a mi del abismo... menos de hacer algo por ti.

- Tienes su edad, me dices de vez en cuando; entonces, callada bajo la vista pensando: y tu la suya-.
- ¿Cómo no te conocí antes? -me dices-
- Porque Dios te ama demasiado -respondo-.

He decidido, aquí, hace unos ocho minutos, que sí, que voy a dejar de odiarte por lo mal periodista que eres, comenzaré a reconocer que me das mucha ternura, que ambos, con los corazones rotos, nos sentamos todos los días a dar las noticias, luego a crearlas.

Creo que comienzo a necesitar un cómplice y nadie mejor que tu.

Me empieza a gustar cuando juntos buscamos la manera de abordar la vida pública o la forma de enredarla... para luego cuando terminamos, cuando ya no nos ven, cuando me dejas en mi trabajo, un abrazo sincero nos deja compartir la brutal desdicha de no poder llenar nuestra vida solo con eso.

¿Cómo ves?


Luna cediendo

4 comentarios:

Talina dijo...

"Antes de conocerte, me chocabas. Me parecías un perfecto imbécil. Ahora sé que eres un imbécil con mucha gracia, fatídicamente certero."


Adoré esa parte...

Ana dijo...

Yo quisiera hablar de amor como tú lo haces, pero no me atrevo...

Quizá alguien como tú pueda entener que se puede amar a dos hombes a la vez, pero de distinta forma, y querer tenerlos a los dos...

No soy infiel,...

Luna Líquida dijo...

Hace muchos posts que he querido escribir justamente de eso.

Quien sabe, quizá algún día me atreva; pero si, comprendo -más de lo que imaginas- lo que es querer simultáneamente.

Y no es agradable, lejos de lo que pudiera parecer.

LL

Ana dijo...

Nada agradable, aunque a veces tiene su morbo... Pero, como tu misma dices, hay puertas que no debemos abrir.

Ana