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jueves, 3 de abril de 2008

No voy a superarlo.

Ya lo sé, ya lo sé, no lo digas, sólo a ti me faltaba perderte,
cerrar el ciclo de mis despedidas.
No sé como lo dudé,
como esperé que te me quedarás en la piel.

Ahora sí me quedé sin nada.



Desde hace seis años eres lo único que he querido. Bueno, desde antes, porque en la escuela eras lo que todos querían. Tu eras el objetivo.

La última vez que hablé de dejarte, expliqué que eras una maldita droga que invadía mi sistema y por la que había generado una dependencia emocional, física, psicológica y en general absurdamente fuerte.

Hace minutos, que supe que era irremediable, que tenía que irme de tu lado, me dieron ganas de gritarte todo lo que no he podido decirte... por amor.

¿Supiste alguna vez que te amo?

Te amo, te amo, te amo como no se si volveré a amar... te amo tantísimo.

Te amé más que a muchos, te amé lo que a muchos no pude, te di lo que a otros no supe.

Mi tiempo entero, mi limitada capacidad de creación... por ti dejé de lado mi vida que se entretuvo en muchas ramitas y bosques de tu inmensidad.

Muchos te han dejado y han sido felices... yo no sé cómo, no imagino la vida lejos de ti, de tus manos monstruosas, trituradoras de vida.

Eres... ja, fuiste mi verdugo favorito... mi papá sano, mi motivo de largas cartas cada cumpleaños... fuiste mi amor platónico, mi maestro, mi carrusel de feria, el niño que había que cuidar, mi mas reciente motivo de gastritis y de estrés incontrolable. Fuiste mi forma de hacer justicia, mi manera de gritar las verdades... la mordaza que me inundó de impotencia los sueños.

Fuiste mis zapatitos de tacón cada mañana, lo que hacía mientras tenía tiempo de tener una vida.

Supongo que disfrutaste de tu última tortura, que debo reconocer fue magnánima, desgraciado.

La forma en que él, despacito, suavecito me decía: esto te va a doler mucho, chiquita... te va a partir el alma... fue lo que me congeló la sangre... cuando terminó, cuando pasó todo, cuando ya no había más fuerza en mí... él también se quebró.

Pero se llegó el día, hay un precio que pagar, estaba advertida, una vez me lo dijiste:
- Esas dependencias patológicas que fomenta en la gente la van a meter en líos, ¿qué va a hacer el día que sepa que yo la quiero sólo para mí y usted quiera estar con otros?
- Eso nunca va a pasar, siempre le va a ganar usted a todos.
- Eso quisiera, pero me pone muy triste saber que no será así.

Y mira... al final acertaste y perdiste... me... perdiste.

La única forma de poder vivir sin ti será mudarme a otro planeta.


Luna absolutamente perdida

4 comentarios:

Sopesin dijo...

y los dos seguirán justo ahí... esperando quizá el uno para el otro. Suerte y un abrazo!

Ana dijo...

En Madrid hoy no hay luna, justo hoy es "luna nueva". En Méjico, no se. La luna desaparce, pero siempre, siempre vuelve...

guma187 dijo...

hola muy interesante tu blog saludos desde el bar de guma

Anónimo dijo...

HOLA DESDE ASE POCO E VSITO TU BLOG ES MUY INTERESANTE PROFUNDO SOLO AGRADECERTE LOQUE ESCRIVES SIGUE ASIENDOLO MAS DE UNA PERSONA SE IDENTIFICA CONTIGO