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viernes, 2 de mayo de 2008

Morir de Amor.

Hay quien la culpa de planearlo.
Pero puedo jurar que no es así.
Ella sólo estaba ahí esa noche.


Dejó el trabajo, estación, pantalla, letras e imágenes para otro día, donde no le doliera todo, como ese triste último día del mes, donde recibió la terrible noticia y el llanto le impidió continuar con sus quehaceres por eso salió corriendo.

Su compañero de pantalla se conmovió mucho, vamos, digamos que él había pasado por lo mismo hacía unos meses, cuando entonces ella lo cubrió, protegió, visitó, lo sacó al mundo y él, poco a poco se fue volviendo más malo.

Ella esa noche, en esa banca, en ese parque, eso mismo pensaba, en que se volvería mas mala. Y eso en alguien de su nivel, es ser poderosamente perversa.

Pensó consecuencias; entre sus divagues se explicó que quizá por eso le gustan las mujeres a ciertas mujeres, quizá porque hacen menos daño que los hombres cuando son muy hombres.

Vaya que cosas así de terribles pensaba esta pequeña niña cuasihomofóbica ante el dolor y la rabia de la noticia que recibiera aquella mañana del último día del mes, que la trajo deambulando desde temprano, hasta la noche.

Entonces lo improbable hizo su aparición.

Era noche, había poco tráfico y según las noticias que ella da todos los días, la gente a esas horas puede sufrir de la violencia de Egolandia.

Pero ella estaba ahí, llorando, cuando él cruzó por la banquita y se le quedó mirando.

Puedo asegurar que ella no lo notó hasta que él puso su mano sobre el hombro y le dijo: Hola, ¿estas bien?

No, pero lo estaré, si no me muero de amor -respondió-.

¿Te puedo ayudar? -dijo él-

Sí. Responde esto: hay seres humanos capaces, es decir, la biología humana, su fisiología, todo lo que somos como especie, ¿resiste? o ¿será verdad y podemos morir de amor?

Sí, podemos morir de amor -respondió-.

Entonces ella dejó de llorar un poco. Sonaba muy lógico ese razonamiento: morir de amor.

Ella llevaba un día, ese día, sintiendo que eso le pasaría.

Entonces, él se quedó en la banquita un rato, sólo ahí en silencio, acompañándola.

Luego de un rato le preguntó cosas normales, como para saber de qué se trataba aquello que podría matarla.

- ¿Crees que en el mundo sólo existe una persona indicada para cada quien?
- No lo sé.
...
- Yo creo en la causalidad. Verás, hoy, hace un rato, se supone, debería estar en un avión rumbo a México para luego tomar otro vuelo que me llevaría a Holanda.
- Holanda es muy extraño. ¿Te gusta?
- No lo sé, era la primera vez que estaría ahí.
- ¿Y qué pasó?
- Hace tres horas me llamó mi mejor amigo para pedirme que le ayudara a buscar a su coconductora de un programa. Dijo que la están buscando todos por todos lados y que no la hallan.
- ¿Si? Que mujer tan inconsciente, como desaparece así.
- Lo mismo pensé. Luego él, mi amigo, me contó algo de su historia, de la cual sabe poco. Pero me dijo: es la chava que me gusta para ti. ¿Tu crees?
- Lo creo. Hay cada cupido por el mundo.
- Lo hay. La cosa es que yo a ella la conozco por él. Me parece alguien bastante compleja. Luego pensé, ¿cómo puede una persona parecerme compleja sin conocerla? Y entonces comprendí que seguramente era una tipa de esas: siempre de prisa, sobreinformada, voluble, soberbia, de esas que se sienten que pueden con todo solas y que son adictas al trabajo.
- Vaya una descripción muy cercana a mi. ¿Y luego?
- Jajaja. Nada, me la encontré llorando pensando que puede morirse de amor, con los ojos preciosos, como de cristal, que no puedo dejar de mirar. Y nada, decidí que Holanda me interesa menos que conocerla.
...
- Hola. Soy Juan Carlos.
- Hola, soy Luna, la misma que no ha establecido comunicación con tu amigo en todo el día.
- Hola Luna Inconsciente.
- Hola Juan Carlos Locatel.
- Te invitó un trago.
- Mejor yo a ti.

Entonces la niña perdida -porque no la hallaban- fue a perder algo más que el dolor que no sabía donde poner.

Luego de estos hechos me llamó y desde entonces ni yo ni nadie ha vuelto a saber nada de ella.

Versiones extraoficiales, dicen que esa vez fue la última que se le vio con vida.


Luna Ojos de Cristal

3 comentarios:

Pandora dijo...

Hola:

Tu blog ha recibido un premio. Para más detalles visita este enlace:

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Edgar dijo...

Debido a que la montaña no habla, he decidido tomarte una roca y dejarte el reporte de hoy:
Pues nada, el cielo continúa color montaña, es decir, alto y arenoso, lleno de espantapájaros y cocodrilos.
Nada extraño, en verdad el cielo tiene cocodrilos y cuando lloran mojan los techos de las casas, y en la Sierra los hogares construidos con adobe escupen gotas y refrescan el ánimo.
Lo juro, lo he visto millones de veces, aunque se piense que es imposible vivir tanto como para apreciar millones lo que sea, pero aseguro que así es. Mi abuelo percibió tanto que murió por sobredosis de goce sensorial. Por eso evito fijarme demasiado en todo. La recomendación es hacerlo de tres a nueve ocasiones por semana y luego descansar como pato.
Admirar el cielo es lo más importante en la vida del ser humano, claro, como dije anteriormente, tomando precauciones. Corrijo, tomar café, amar a alguien, encariñarse con unas diez personas y pisar hojas secas de sicomoro (las elegí por el tamaño) son actividades que todo cronopio debe plantear como hovjetibo em zu bidha.

Néstor dijo...

]Primero mil disculpas por no haberte visitado, pero ya estoy aqui dando una vuelta por tu blog que lo has afinado y realmente me dio gusto escuchar a Olallo, me da gusto encontrarte con una tematica en movimiento , me agrada , felicidades !