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sábado, 19 de julio de 2008

De noches como esa

- No he dejado de sonreír desde anoche que te vi. No pude parar de leerte. Te googlee y me bebí todo lo que encontré tuyo. Dejé de leer tu blog a las seis de la mañana. Me encanta que todo sea precisamente como tu: el título, la frase de Juanga, tu escribiendo. ¿Sabías que hay un grupo de fans tuyos del DF que entran religiosamente todos los días a leerte y comentan lo que publicas aquí?
- No. Y tampoco puedo dejar de sonreír desde que te encontré.
- Cuando te vi adicionarme sentí esas maripositas en el estómago que me hacías sentir antes. Igualitas. Como si el tiempo no hubiera pasado.
- Extraño reírme por todo contigo. Tu agilidad mental debe darle miedo a la inteligencia de cualquiera.
- Te busque en todos lados. Por años. No he dejado de buscarte. Una vez, la primera de las muchas que lo hice, te encontré en un aeropuerto. Te oí y me dije: esa voz, esa risa. ¡Es ella! Y me acerqué a hablarte. Pero cuando vi a la chava hacer una cara de vete o llamo a seguridad comprendí que no eras tu. Me paso tres o cuatro veces más. No podía evitarlo. De pronto oía tu voz y tenía que cerciorarme de que no eras tu. Pero la más cercana fue en Francia. Mi pareja por un año y medio, era muy similar a ti. Checa la mezcla, porque mujeres como tu no se dan en maceta. Esta chava es nacida en Uruguay de sangre vasca, pero criada en Buenos Aires. Ella, como tu, tiene este agudo sentido de la crítica. Leía el periódico, el Le Monde y hacía garras todo lo que hallaba. Claro ella criticaba desde su gramática perfecta, las cabezas, las notas, el contenido mismo. Me recordaba tanto tanto a ti, con esa forma subversiva de ver el mundo. De no creer nada de lo que los demás dicen sólo porque lo dicen. La manera que tienes de opinar sobre el imperialismo, las victorias etarras, uta... tantas cosas.
- Te he extrañado como no podrías imaginarlo. Crecí contigo. Y mi gramática apesta.
- Jajajaja ¡Pero te me desapareciste! Jamás te volví a encontrar y yo no estaba precisamente cerca de una compu. Viajé por todos lados. Vagabundee. Como dije que lo haría. De mi vida, te pongo al tanto: la boda esta postergada por toda esta vida. Los hijos vendrán en la siguiente vida - o en la que siga después de esa-. ¿Qué pasó contigo? ¿Qué hiciste al terminar la escuela? ¿Cómo la terminaste si nunca ibas?
- Cierto. Me la pasaba desvelada y sin dormir, hablando contigo todo el día y la noche. Pues la terminé, a pesar de mis detractores. Me largue dos años a vagabundear y especializarme en cosas perfectamente inútiles, para volver. Ahora ando en medios.
- En medios. Era obvio.
- ¿Obvio? ¿Para quién?
- Para mi que te conozco muy bien. No podrías estar en otra cosa mas ad hoc. ¿Sabes? Anoche fue tanta mi emoción de volverte a encontrar que estuve a punto de hablarle a A.D, de decirle: ¿Te acuerdas de nuestra Lunita? Pero me ganó el orgullo, somos tan amigos como antes solo que estamos distanciados por babosadas.
- A.D. me odiaba. Y tu sabes que yo lo admiraba -aunque nunca te confesé cuánto-.
- Naah, era como en el colegio. Eras la niña que le gustaba por eso te jalaba el cabello.
- No manches, se metió a mi computadora y me hacía sufrir exageradamente. Me hizo llorar tanto el muy perverso.
- Sí por eso yo dejé de hablarle de nuestra amistad. Le daban celos y se ponía muy mal cada vez que le decía que habíamos hablado hasta que amanecía.
- Hackeando mi compu se enteró de que andaba con el Vampiro. Y desde ahí ya de plano me dejó de hablar.
- Le gustabas.
- No creo.
- Si, estoy seguro. Pero dime, dime la verdad ¿Estas con alguien ya definitivamente? ¿Quién esta a tu lado? Sé que no tienes hijos, eso iría completamente en contra de la mujer que conozco y que he buscado en otras. Recorrí países y no me topé a nadie como tu, mi Lunita.
- Gracias a Dios no hallaste otra desquiciada. No hay hijos (ni los habrá). Oye... no sé si sea políticamente correcto pero tengo que saber si hay un recuerdo compartido o fue producto de mi imaginación la última vez que hablamos. Verás... recuerdo esa noche, la plática, tu muy mal, completamente fuera de ti confesando cosas... esa noche, donde...
- Si. Si pasó. Yo también la recuerdo. Uff. No puedo olvidarla. Ni a ti, completa. Me tenías mal, tenía que decírtelo.
- Au. Entonces pasó. Yo no tenía idea de lo que te pasaba.
- Lo sé.
- Adoro que estés de mi lado del mundo otra vez. Que hables mi idioma -más los otros que hablas- que seas el único norteño que tolero. Adoró tu vida.

Bienvenido a la mía de vuelta. No te vayas nunca.


Luna Feliz

PD. No eres el único que me ha buscado de aquella época. ¿Qué pasaría en la alineación de los planetas que marqué a tantos con ese estigma incomprensible de quererme encontrar en otras? - pensaba, mientras me contabas tus últimos 10 años de vida.

1 comentario:

Yaljá dijo...

no se de que hablan y me vale madres, pero la agilidad mental de la luna me gusta