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martes, 19 de agosto de 2008

Los héroes que merecemos


Me arrepiento de haberme portado como
un caballero cuando te tuve en mi cama
SDH


Era sábado, como las 12 cuando llegué a tu oficina. Me hablaste y esa llamada me rescató de una situación incomodísima. Eso del perdón es un tema que siempre me pone muy mal.

En tu oficina había personas entrando y saliendo, moviéndose por todos lados cuando llegué. Pero a ti te valió madre.

Ese sábado iniciábamos un proyecto juntos, para eso me buscabas. Pero también ese sábado, horas más tarde, lo rechacé, por nuestro bien. Pero eso tu no lo supiste. A ti terminé hablándote de dinero o de la exclusividad. No lo sé.

Cuando recuerdo esa plática, pienso que ese día, decidiste darme un escarmiento por esas tantas veces que te he dicho que te gustan todas. Creo que buscaste la manera de dejarme claro que hay niveles.

De pronto -ese día en tu oficina-, yo con los ojitos llorosos por lo que me había pasado, tú con tu mirada clavada en ellos tomaste mi manita y empezaste a hablar: Luna, si tuviera que elegir, prefiero que no seas nunca mi mujer, con tal de que te quedes a mi lado para siempre. Aunque si se pudiera, que fueras todo: mi mujer y mi compañera, me volvería loco. Esto que siento por ti, no es de ahorita, es hace mucho tiempo. No se si de otra vida, porque no es algo sólo romántico ni laboral. No me preguntes exactamente qué es, porque no lo sé. Sólo sé que necesito que estés a mi lado. Así como suene te digo que te quiero mía. Quédate conmigo. ¿Qué no lo ves? ¿Tu no lo sientes?

Ese speech fue perfecto, sobre todo porque sabes que me falla la memoria y la mitad de las cosas tan fuertes que dijiste no están escritas aquí, considerando que fue solo nuestro y aquí entran tantos que nos conocen, que lo quiero dejar solo para mí. Pero no fueron las palabras.

Sonará terrible, pero de ellas tengo colecciones hermosas. Decenas, cientos. Es más, no sé si exista alguien que haya escuchado tanto amor como yo.

Lo que me conmovió tremendamente -mucho más de lo que me atrevo a confesar- fueron tus lágrimas que no disimulaste ni contuviste, mientras me veías fijamente... fue tu semblante que no mentía, el que me diluyo en tu ternura. Fue tan claro como ya no aguantabas y tenías que decirme todo ese día.

Luego, con cualquier pretexto huí -creo que ya te acostumbraste a eso-.

Nunca te lo dije ahí, pero lo que nos ha pasado después, fue consecuencia de esa plática (tu, mi perfume en tu almohada, tus manos -Dios, tus manos-, los abrazos, todo).

Sin embargo, dentro de muchas de las cosas que has aportado a mi vida, esta esa cosita que me hace sentir comprendida sin necesidad de que diga absolutamente nada:

- ¿Estas filtrando a 'tu gente' en programas estratégicos?
- Eso parece.
- No me la trago.
- ¿Por qué mentiría?
- Porque no quieres confesar que estas quitándote de encima al Divo, y lo haces exponiendo de tus "amigas" a la más factible para que te deje en paz, sin perder su cariño, haciéndolo que se entretenga para jugar como su cómplice y así ganar todo.
- ¿Cómo carajos supiste todo eso?
- Lo noté, algo le escuche un día y supe que eso te estaba pasando. Se nota.
- Au... me sorprende que alguien lo sepa. He intentado por todos los medios controlar esa situación y creo que ya lo logré.
- Ah que pendejo el Divo. Mira Luna, tengo casi 40 años. Me gustas mucho, pero no soy idiota, por eso es que el otro día que estuviste a nada de que te mordiera los labios, me contuve. No voy a echar a perder esta amistad por un arranque... como tu amigo ese que te puso en una situación muy fea al confesar que se había enamorado. Ya ni la chinga. Digo, eso puede pasar, pero uno sabe que si no tenemos nada que ofrecerte, nos quedamos con las ganas por más que te queramos. Aunque me arrepiento de haberme portado bien cuando me pude portar mal.
- Soy inofensiva, ya te lo he dicho.
- Eso piensas. Pero no es así.
- En serio, lo soy.
- No. Es más, te extraño mucho. Me muero por verte. Extraño tu perfume, tus rizos, abrazarte. El día que te fuiste luego de ver películas, se quedó tu olor en mi almohada. Duró ahí por días. De verdad me arrepiento haberme portado como un caballero esa noche.
- Zaz. ¿Neta?
- ¿De verdad necesitas que lo repita? Sólo te diré esto, si el día del cine tu auto se hubiera quedado atrapado en el estacionamiento no estaríamos discutiendo nada. Porque en ese momento te deseaba como no he deseado a nadie en mucho tiempo.
- Necesitas que alguien te diga que tienes un pésimo gusto.
- Si, como el Divo y como tu examigo.
- Simón, como esos dos.

¿Sabes? Me dejas impactada cada vez hablamos. Dices cosas tan fuertes... pero empleo éste post, para concluir algo sobre ti: tienes prohibido volver a ir al cine conmigo.

Por tu bien. De verdad, es por tu bien.

He dicho.


Luna Aprendiendo

PD. "Esta ciudad no tiene los héroes que necesita, sino los que merece." Y tu, ni me necesitas y mucho menos te mereces un castigo como yo. A ti no te voy a tocar. Prometo no hacerte daño ni dejar que te lo hagas tu solito.

Descarga el mp3 "Fast as you can" de Fiona Apple en Box (barrita lateral)

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