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sábado, 23 de agosto de 2008

Niña Fenómeno

Tengo miedo de que me pase algo (ya sabes que en esta ciudad hay tantas balas perdidas) y no te lo diga nunca:

Hay algo en ti que me hace quererte demasiado. El hecho de que trabajemos juntas ha sido una de las mejores cosas que me han pasado.

No sé qué fue. No sé que es. Pero le fallo tantas veces, de formas tan crueles, a la gente que me quiere, que una parte de mí se resiste mucho a decirte que te veo con tanto cariño que no podrías imaginarlo.

Voy a contarte una historia triste:

Había una vez una niña parecida a ti. Era mí amiga, no sólo mi hermana. Pero un día, harta de todo lo que soy, algo pasó. Algo terrible. Supongo que ser alguien tan cercana a mí debe ser una cosa espantosa, difícil al menos. Por eso, un buen día decidió darle en la madre a la amistad. Nos quedó la hermandad, ya sabes, la sangre es la sangre.

Pero la amistad se fue al carajo.

Fue una noche que harta de todo lo que soy, se fue. No volvió esa noche. Drama mediante que me llevo de una ciudad a otra y de detalles demasiado escabrosos para confesarlos, ella salió de casa descalza, con poca ropa, y se subió a la primera camioneta que pasó frente a la casa, donde iban unos tipos.

Aún no supero el pánico de que no la hubiera vuelto a ver. No lo superaré nunca, creo. Aún sueño que no llega y que la busco como enferma por toda la ciudad y que odio todo y a todos porque ella no aparece.

Ya conoces mis traumas de niñas desaparecidas que he vivido más de una vez. En mi mente se repetían las historias de las niñas de once años que salieron por un Carlos V y aparecieron violadas y torturadas.

Dios, cómo sufrí esa noche.

Quizá porque sé lo que es esperar y esperar a que llegue alguien, comprendo así a Paty y su caso tan exageradamente doloroso... eso lo pienso ahora que escribo esto que pretende ser una felicitación pero que ya se convirtió en un muégano raro -como siempre me pasa y ojalá sepas disculparme-.

Claro, son mis traumas personales sobre las muertas de todos. Que en noches tan largas como esa en que ella no llegaba, son mis muertas; todas mías.

Esa noche algo se me murió también. Aún lo oigo sonar hecho pedazos cuando despierto y hay días nublados o en los aniversarios luctuosos de padres sin consuelo que no volverán a escuchar la voz de sus hijas asesinadas.

En fin que por eso recuerdo que algo en mi forma de querer a la gente le hace daño, y finalmente concluyo que mi mayor muestra de cariño será nunca acercarme demasiado.

Feliz cumpleaños niña única, niña fenómeno me gusta decirte, porque eres tan increíble.

Feliz, feliz cumple.


Luna Herida

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