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viernes, 8 de agosto de 2008

Te regalo mi vida

- Hola Luna ¿Estas muy ocupada?
- Para ti, jamás lo estoy.
- Perdóname por molestarte. Es que sólo se me ocurrió buscarte a ti.
- No es molestia, dime ¿Qué se ofrece?
- Estoy a un metro de mi tía. Pero es que no se qué se hace cuando alguien muere. Acaba de morírseme. Aquí en la casa. Dejó de respirar. No vayan a pensar que la maté.
- Nadie pensará eso.
- ¿Qué hago?
- No te asustes. Voy para allá. Mientras, voy a marcarle a la Cruz Roja, y ellos se encargan de hacer lo necesario.
- No te tardes. No quiero estar aquí sola.
- No tardo. Mira voy a hablar a la Cruz y te marco en dos minutos.

48 segundos después...

- No pude resistir los dos minutos, ¿pudiste hablar a la Cruz Roja?
- Si. Voy manejando ya para tu rumbo.
- ¿Me perdonas por llamarte siempre a ti todos estos meses -desde que mataron a mi hija-, para cualquier cosa?
- Te agradezco que confíes así en mi. No colguemos hasta que llegue a tu casa, para que no me vayas a entrar en un shock o algo. ¿Va?
- Gracias. Es que desde que me la mataron, creo que ya no puedo resolver las cosas. Aunque lo hago. Ya ves que lo he hecho. Pero te hablo para que me digas eso de la computadora y de las canciones, porque necesito oírte. A veces te llamo con cualquier pretexto, espero que no te vayas a enojar ahora que te lo digo.
- ¿Quién se puede enojar por eso?
- Estas semanas no te molesté porque perdí mi celular y le pedí a mi sobrina que me diera tu teléfono aunque se pone celosa de que te busque tanto.
- Para eso estoy, no hay problema.
- ¿Sabes? Te quiero invitar a comer aquí a la casa, a ver si quieres cantar conmigo. Sobre todo sabes, te llamo para calmarme cuando el dolor me llega muy fuerte. Creo que nadie me comprende como tu.
- Encantada de poder servir de algo. Debes de saber que yo sirvo para muy poquitas cosas -por no decir que pa' ninguna-, y que te ayude en algo es bueno.
- Es terrible recordar los detalles de su muerte, de la violación, de que le pasaron el auto encima, pero creo, tengo el presentimiento de que tu y mi hija hubieran sido buenas amigas. Las mejores amigas, aunque fuera más chiquita que tu. ¡Oye! Sería bueno que uno de estos días vengas a la casa y platiquen a ver cómo se llevan.
- Patito... no puedo platicar con ella... ¿Recuerdas que ya no esta con nosotros?
- Cierto. Se me olvida.
- No hay fijón, mira, a veces hablo de alguien que ya no me quiere, como si aún fuera parte de mi futuro. Con toda proporción guardada, supongo que es como cuando te dejan plantada en el altar. ¿No? ¡Imagínate eso! con boda lista y que el wey no llegue a la iglesia. Tardas unos días en que te caiga el veinte de que el tarado se fue con su exnovia y tu ya no seras "señora de tal".
- Pu's si es cierto. Pero ya casi no me pasa, sólo de vez en cuando creo que estará aquí en la casa cuando llegue de la calle. Pasa pues, como que quiero olvidar que la mataron.
- ¿Sabes? La parte de tu familia que es... ¿Cómo se dice correctamente? ¿Narcos o nuevos ricos?
- Jajajaja, pu's no sé.
- Bueno, esa parte de tu familia que me odia, no sé como agradecerte que no creyeras en todo lo que te dijeron. Mi trabajo es difícil ¿Cómo los convenzo de que estaba cubriendo una nota, no haciendo famoso un medio por lo fuerte de la información?
- Si, estan relocos, decian que me dabas dinero para que te dejara estar aquí, en la casa, conmigo, pero no fue eso. Sólo que me diste mucha confianza desde que llegaste con tu amigo la primera vez. Muchas cosas que dijiste me ayudaron, no sé, me diste, me das aún hoy, mucha seguridad, como que siento que si estas, todo saldrá bien. Supongo que eso le haces sentir a mucha gente. Das mucha seguridad.
- (Pobrecita inocente) ¿Creerás que sí me lo han dicho un par de veces? Pero lo importante es que estas hecha un monumento a la fortaleza por la hija que te queda, que merece ser feliz, como tu.
- ¿Te acuerdas que me dijiste que tenía una vida como para un libro? Quiero pedirte eso: Un día escribe mi vida, te la regalo toda. Sólo a ti.
- ... Un día la escribimos. Creo que no soy quien debería hacerlo, pero estaré contigo cuando la pongamos en letras. Tu vida es increíble. Puede inspirar a otros a sobreponerse a las pérdidas trágicas. Pero te confío algo sobre lo que dijiste: creo que hubieramos sido buenas amigas tu hija y yo, como lo somos nosotras.
- ¿Te falta mucho para llegar?
- No Paty... abre la puerta, voy subiendo a tu casa.


Luna absolutamente Inútil

PD. Durante muchas noches, repasando los detalles, tu hija y yo en efecto, nos hicimos amigas a fuerza de pensarla... de imaginar la desesperación de esa noche. Aún hoy, me estorban algunos detalles de su asesinato en esos segundos previos al sueño profundo. Y me alteran y me despierto.. y mírame, amaneciendo contando nuestras confidencias.

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