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jueves, 18 de septiembre de 2008

Cosas de Hombres

¿A quién sí le has dicho la verdad? ¿Habrá alguien?

Sólo dos veces tus mentiras me han sacado de quicio.

La primera fue aquella que recibí un correo de tu cuenta con palabras de ese imbécil, diciéndome una sarta de pendejadas absolutamente incongruentes (tanto como sus invitaciones a salir, el billar, los besos a las 2 de la mañana frente a la Plaza Mayor –frente a las mejores burguers, que de hecho aún me lo recuerdan-, mientras yo pensaba que quería hablar de ti, pero quería olvidarte…con la menos indicada: yo).

Ahí algo empezó a hacerme ruido de todo el teatro que montabas para poder sobrellevar eso de lo que yo aún no puedo ni escribir, y en lo que ni siquiera quiero pensar, y obvio, de lo que no tenía ni la más pinche idea.

La segunda pasó anoche:

OW: Ayer te venía escuchando y ya no pude sacarte de mi cabeza.
LL: Me encanta que me llames.
OW: Cállate… tu ni piensas en mi. Mírame tuve que ir a poner crédito como desesperado, porque ya ni en tus números frecuentes me tienes y yo necesitaba saber de ti.
LL: Jamás te tuve en ellos.
OW: Lo sé. ¿Sabes? Aún sueño contigo y hay veces que despierto abrazando una almohada, imaginándote aquí, como antes.
LL: Nunca olvides que te quiero y que estoy para ti siempre.
OW: Cállate, no digas cosas que sólo los hombres decimos ¿Ves porque luego te pasan cosas que no deberían? Le haces a la gente depender de ti, pensar que siempre estarás, que siempre nos querrás cuando de pronto desaparece todo. Un buen día, sigues con tu vida y uno aquí intentando olvidar que alguna vez alguien te hizo sentir lo máximo pero luego se olvido de ti. Como el niño que crece y abandona los juguetes debajo de la cama porque se va con sus amigos.
LL: No entiendo de qué hablas, versión chafa de Toy Story.
OW: Jajajaja, ni yo. Sólo quería oírte, decirte que me acuerdo mucho de ti y que un día deberías dejarme terminar lo que empecé tantas noches.
LL: Eso sí no va a pasar.
OW: Cállate. No hagas cosas que sólo hacemos los hombre. No me lastimes innecesariamente. Si antes cuando tenías novio, salías de mi casa de puntitas para ir a hablar con alguien que ni vivía aquí, en todo este tiempo que has estado soltera y no me has pelado, ya entendí. Eres la mujer más miedosa que conozco. Nunca has querido nada conmigo pero… entonces me dabas tantas alas.
LL: Mira mi Red Bull versión ejido Huizopa, yo no te di nada.
OW: Tu cabello azul –ese cabello azul-, lo linda que eras, las noches en mi casa, en el Lunamóvil, nuestro programa de radio nocturno. ¿Te acuerdas? Amanecer platicando con tus manitas entre las mías. Sé que no me has querido creer nunca, pero me gustabas mucho. Mira que largarme a Vallarta solo para verte unas poquitas horas. Me traías tan mal. Jajajaja, la primera vez que te lo dije por teléfono, que me gustabas, recuerdo que te quedaste callada un ratote, pero saliste con la historia del tipo que vivía a pinchemil kilómetros. Esa noche sufrí. Me consolé pensando que nadie lo conocía, que habías recurrido al truco del novio imaginario para que te dejara en paz. Pero me tocó ver tu cel cuando dormías conmigo. Él te llamaba siempre de madrugada y yo pensaba: Ese wey no la quiere para nada bueno, y yo aquí, como su pendejo.
LL: ¿Eso pensabas?
OW: Así pensamos los hombres.
LL: Neta entre tu y el de la elefantitis… están cabrones. Ni con novia tu, ni con esposa aquel, la dejaban en paz a una… siempre me ha dado tanta risa decir ‘una’.
OW: No me compares con ese wey, lo que te hizo fue una chingadera. Y sí lo sé. Me encanta cuando tu y TA juegan con eso… jugaban perdón…
LL: ...Pues ni hables de chingaderas porque eres más perverso. Él al menos lo hizo donde hubo testigos. Tu me llevaste a un lugar donde ni gritando me oirían.
OW: Haces cosas que sólo los hombres hacemos, Luna. Haces planes de guerra ¿Cómo explicas el final de esa historia? Tu decidiste dónde terminaríamos. Era tan improbable que fuéramos amigos después de todo eso y lo lograste. Pinche vieja.
LL: Mmm, con tanta información extraña que te 'han confiado', tu aferramiento a que hago y digo cosas de tipos, mas
todas las veces que dormí contigo y no pasó más, no creas que no sé que piensas que ni me han de gustar los hombres. Pero sabe esto: me fascinan, pero tu hiciste todo mal. Ya sabes que si no hay un enamoramiento marciano y profundo yo no funciono. Pero a cambio te quiero un buen. Es más, aunque me odias, debes saber que siempre contarás conmigo.
OW: Cállate, mendiga. No pienso eso. Te quiero tanto que te perdono todo. Hasta que me hicieras sufrir con tal de que te salieras con la tuya de que fueramos amigos de los buenos. Pero insisto en terminar lo que empecé. Mal, pero empecé.
LL: Wey, le gustabas a varias amigas mías –te las tiraste a todas- y mi hermana fue el motivo de tus desvelos ¡Cómo chingados podrías dudar que somos amigos!
OW: Cállate. Tu lo planeaste todo. Yo era tu muñeco inflable para tus compas. Menos para ti.
LL: Algo hay de eso, pero... igual me encanta oírte.
OW: ¿Ves? Todo el tiempo haces cosas que solo haríamos los hombres.

Entonces, luego de una melosa despedida, una vez que colgamos, caí en cuenta de todo lo que has tenido que inventar para que el mundo asimile tu obsesión por mí. Empezando –o terminando- con OW.

La última vez que hablé a tu casa, lo sentí en tus papás, que a pesar del gusto natural que sintieron al oírme, ambos, serios-preocupados me dijeron: es que no está muy bien, desde “aquello”.

Si algún día pudiera volver a hablar contigo -contigo, no con la persona que tienes en tu lugar; no con esa fría y distante que cada vez que me ve o que me escucha por teléfono, se esconde dentro de todo el alud de recuerdos (¿o mentiras?) que nos hizo -te hizo- todo ese tremendo daño que jamás imaginé provocar- quisiera decirte que te extraño tanto.

¿A quién te has atrevido a decirle la verdad?
¿Habrá alguien en Egolandia que sepa que no eres mi víctima, sino lo contrario?
¿Habrá alguien que me crea en el momento en que decida terminar con la sarta de mentiras que has diseminado?

Habrá quien sepa...

Luna Varonil

PD. Una vez lo dijo mi ex amigo: Dile a ese wey, que si su vieja se enamora de alguien más y le pone los cuernos, no es tu culpa. La próxima vez que hable de ti, yo personalmente le voy a partir la madre.
Así fue. No sé exactamente cómo pasó, pero se encontraron en algún lugar. Uno hablo mal de mí, el otro le partió algo más que la cara. El día que quieras una explicación clara de porque estuvo días en el hospital, anímate a preguntarme, te dejaré claro que han sido tus mentiras las que lo lastimaron.
Aunque, y debo darte el beneficio de lo encabronadamente difícil de tu situación, quizá yo en tu lugar, no haría otra cosa, que mentir también. Hasta ahora, lo único que he hecho es guardar silencio casi absoluto respecto a ti todos estos años.

4 comentarios:

noemi dijo...

Querer oír algo que realmente sea verdadero es siempre pretender demasiado...

MT dijo...

Feliz Cumple, hermosa Luna ! Que seas muy dichosa siempre, pero especialmente hoy. Besos desde aqui lejos, en donde se te quiere mucho.

E. dijo...

Ya se sabe que existen tantas letras incapaces de hablar en el idioma de las lunas, y menos, supongo, si estas son líquidas y ahogan los intentos de viajeros que se conforman con seguir su luz, o ser seguido por su luz. Sabe. De niño me maravillaba la forma que tenía la luna de seguirme por entre los callejones de Tejalpa, había rincones donde de plano su luz se colaba entre las rendijas y azotaba a los insectos llenándolos de emoción, como si fuera de día, pero sin quemar la piel ni los ojos al voltear la vista hacia el cielo. Desde acá, mira, que miro, la luna. ¿Que sueñas tú?

Ephra

P.D. Lunes vestido de luna, hoy, feliz día.

Eros dijo...

nop...aparte tantosintentosdecallartedeobiwan,que pasado...

btw, gracias por estar ahi... me hiciste olvidar por un rato que las A's y las C's que interfieren con las G's... las L's mandan so far...