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jueves, 9 de octubre de 2008

Muerte en tu cumpleaños

Hoy hubiera cumplido 17 años. Claro, si no la hubieran raptado, violado, y asesinado como lo hicieron. Hoy no nos conoceriamos y ella hubiera tenido un lindo cumpleaños -quiza con alguno de sus asesinos, como amigo invitado en tu casa-, celebrando sus 17.

Conduje sin rumbo un rato. Me salí temprano de todo. Sabía que era importante estar contigo, pero no se si podría reunir fuerza. Pero igual llegué y me quedé un rato afuera del panteón, esperando una señal que me diera motivos -buenos motivos- para salir de ahí.

Llegué, no obstante. Me abrazaste tanto, siendo tan fría como eres, como te ha obligado a ser el dolor de su ausencia, me abrazaste tanto.

Era libra, como yo, como tantos que amo (la mayoría). Aunque no importa en lo absoluto, hay cosas que hago o digo que te la recuerdan -eso me dices-, supongo que por eso. No se me ocurre ninguna otra razón.

No hay nada que pueda decir que disminuya el dolor. No hay casi nada en este planeta que aminore los estragos de una desgraciadez cometida por dos animales.

Pero lo que más me impacta de ti es tu búsqueda de justicia. Como me dices: que no haya otra madre que sienta este dolor, Luna. Que no tengamos más madres llorando así por sus hijas.

Y yo, completamente insuficiente te digo bajito: Si, que ya no haya madres que lloren a sus hijas así, como tu no la lloras.

La información, no obstante, lo que sabes. La manera en que quieres evitar más tragedias como la tuya me hace sentir tan inferior. Es decir, qué diferente es hacer algo por las razones correctas.

Entonces huí. Me escondí, como cada vez que algo me rebasa. Y entonces volviste por mí, me pedias más tiempo conmigo. No comprendo aún las razones que te hacen quererme cerca. Le busco y le busco y no las hallo.

Entonces sucede: una llamada, un correr, gritos, ambulancias, policías, todas las benditas y pinches policías -pinches policías- y muertos por todas partes.

Once de un solo jalón, heridos, destrozos que de noche se ven mucho menos dramáticos -ese efecto tiene la oscuridad-.

En el último de los saldos rojos: nosotros. Lo que fuimos, lo que no fuimos -porque nunca lo fuimos-.

Tu que decides -bendito sea Dios- que mejor sin mí.


Luna que "vive" en un cumpleaños, once ejecuciones -esas sí son chingaderas-.

PD. ¿Es curioso no? Hablar de muertes en cumpleaños por razones tan diferentes. Creo que eso nos da -siempre nos dio- una dimensión de tu vida, la mía y sus dramáticas diferencias.

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