Este Blog se ve completo en Opera, Chrome, Safari y FireFox.

viernes, 9 de enero de 2009

Eres mi amuleto

Han pasado, ¿qué? ¿uno, dos días? Pues ya todo es un desmadre otra vez.

Alcanzar la gloria periodística tiene costos muy altos... así nomás. No pienso meterme con los pedos del género, ni la bronca de la edad. Lo diré simple: aunque todos te quieran mucho, el sólo hecho de ganarles, les parece imperdonable.

¿Sabes que cuando se pasó el último minuto del 2008, juré que todo iría mejor -digo, todo comenzó a mejorar desde que te abracé -corrijo: desde que me abrazaste fuera de tu camioneta blanca con esa fuerza que nunca voy a borrarme de las ganas de repetir-?

Se supone que entonces todo debería ir mejor, ahora que concluyó el peor año de mi vida -y cada vez que sentencio así, tiemblo, porque pasan cosas y más cosas que empañan mis calificativos y los superan, por mucho-, me prometí que todo mejoraría.

Ni siquiera cierro los primeros 10 días del 2009 y ya desmadré cuánto pude.

La única conclusión lógica a la que pude llegar -favor de ignorar aquella anécdota del avión vs el ovni- es que sin ti todo me sale mal.

Estos... ¿diez, once? años, niño, siempre creí que todo lo malo que me pasaba estaba directamente relacionado con lo mala que había sido contigo. Es más, lo sigo pensando.

Pero ahora que te libré de mi, me aferro a que desde el día que te dije adiós -es decir, desde que te escribí el post anterior a éste- las cosas volvieron a ser un caos.

Por eso mi mensaje desesperado a tu cel hace ratito -perdón, seré más fuerte-.

Así que obvié que sí, eres mi amuleto. Que contigo todo me sale chingón y sin ti soy sólo una pobre Luneta a la deriva -que obtiene no una sino varias veces la gloria-, pero a la deriva al fin y al cabo.

Chingada madre, si tan sólo pudiera diluir los kilómetros mentales que nos separan... quizá.


Luna Supersticiosa

No hay comentarios.: