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viernes, 13 de febrero de 2009

Tigre...


Desde la cosmo(a)gonia de mis instintos...

- Dejame subir, sé el numero de tu habitación - dijiste.
- Shhh... - respondí.
... lo demas fue luchar... muy debilmente.

Estar en medio de un mitin de medio millón de personas, hablar con senadores, cerrar negocios con muchos ceros, decidir futuros (ninguno el tuyo o el mío), hacer equipos, quedarnos mirando fijamente como si tuvieramos todo que decirnos, saturarnos las venas de alcohol... así se fue conocerte.

Fuimos desconocidos que se aliaron instintivamente para defenderse de los que buscaban ventajas de nuestra juventud, de tu dinero (que ahora me entero que es tanto), de nuestro proyecto creado al instante cuando en el asiento trasero de un taxi con unas cuantas frases, concluimos que sí, que el que seas el dueño y yo agente libre, de pronto nos caia de perlas en una ciudad que nos es ajena y donde, solos, éramos capaces de ser otros.

Siempre íntegra, así suelo ser, juegué en el papel que juegué... y claro que tu ahora jamás lo sabrás.

Para ti, seré la tipa que en menos de 24 horas luego de conocerte -y de subirte a un avión, bajarte a un sótano, meterte en mercados negros y sacarte a la luz de la prensa nacional-, te dio "el mejor sexo" de tu vida; la niña que te psicoanalizó hasta el llanto (el tuyo) en dos horas, que pudo resumir tu vida en minutos, desmanuzarte los miedos... (contarte los segundos que tardas en recorrer con la punta de la lengua un antebrazo), reconocer la bondad, hasta permitirte reconciliar ese lado infantil que tanto castigas, sin dejar nada más que la piel para ocultarme tu interior.

Obvio era que no pudieras hacer más que suplicarme estar dentro de mí cuando ya te habia invadido hasta los huesos, hasta la conciencia que dices no tener.

Lo demás fue gemir, así, en crudo, sin escalas.

Lo demas fue embonar sin espacios vacios, sin dejarme decidir.

Fue quebrarme, usarme, desarmarte en pequeñas incredulidades, que juntas te hicieron daño...

Fuiste durísimo, intenso y desesperadamente controlador... Buscabas tener algo de poder con quien te lo habia quitado todo.

Yo lo entendi... Te deje ganarme en la cama, lo que habias ido perdiendo poco a poco en nuestras charlas, y en mis ojos cuando veían los tuyos (demasiado juntos, para que me gustaran mas).

Lo cierto es que luego de tanta piel, de tanto placer y labios, manos, orgasmos...

Ya no quisimos nada...

Solo colgar y seguir con nuestras vidas.


Luna domando un Lindo Gatito.

PD. "Con ese nombre y todo lo que dicen de ti, juré que eras hombre. Nada me indicaba que fueras mujer. Ahora obviamente entiendo porque dicen todo eso... creo que luego de todo lo que te he dicho... hecho... confesado... volver a Egolandia en el mismo avión va a ser riquísimo, pero no se si antes de ese vuelo, en el desayuno, me pueda controlar".

Lo harás... Técnicamente no hicimos nada. Aun sigues casado, aun sigo siendo titular de uno de tus programitas... Lo demas fueron coincidencias... nada mas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajajajaja........
Jajajajajajaja!!!!!!!

Anónimo dijo...

Genial final! muy muy buen relato.

TIGRE dijo...

Y A QUE NO TE ATREVES A PONERLE QUE NO DEJO DE HABLARTE POR TELEFONO PORQUE TE REHUSAS A VERME PORQUE ME TIENES MIEDO?

Luna Líquida dijo...

A que no?

=P

(Bueno, que tu nunca duermes?)

TIGRE dijo...

POR QUÉ SALES HUYENDO CADA VEZ QUE QUIERO ABRAZARTE?
NO ME TENGAS MIEDO. NO PUEDO NI QUIERO PERDER LO QUE TENEMOS.
TAMPOCO DUERMES. DEJAME VERTE AHORITA, PROMETO DEJARTE A TIEMPO EN EL NOTI.
AL MENOS CONTESTA TU TELEFONO.

Luna Líquida dijo...

Odio las promesas.

=)

Va, voto por la tregua telefónica.

*** Fin de la conversación vía comments ***