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domingo, 26 de abril de 2009

¿Cómo se verá la vida con un sólo riñon?

Cada quien lo suyo, como te digo siempre. Entonces, aquí te explico cómo y porqué van a ser las cosas como van a ser.

Yo le llamo heroísmo, no sé como le digas tu. Te entero para que cuando vengas y lo leas, recuerdes lo que tu mente seguramente ante el dolor evadió: Entró el doctor y dijo lo perdemos.

Yo para ese entonces ya no daba de mí. Mi Universo se colapsaba contigo, con tu cerebro que creían derramado. En cambio, el par de genios que tienes por hijas estaban hablando. La Doc salvándole la vida a alguien más, no podía estar ahí en esa diminuta y espantosa habitación de hospital.

La abogada, como la heroína que jamás seré, con no se cuántas noches sin dormir, en medio de tareas y diputados que la ventaneaban conmigo por sus múltiples faltas (no contaban con que vivia en el hospital a tu lado), seguía instrucciones precisas para colocar sondas, inflar globos, extraer líquidos... salvarte la vida, pues.

No había médico alguno que pudiera ayudarnos.

Sólo ese pendejo que dijo que te nos ibas, por lo cual tus dos hijas a 100 kilometros de distancia la una de la otra (tu a punto de entrar en un colapso más severo que el coma diabético de horas antes), tomaron decisiones salomónicas porque estábamos solas.

Así iba la película una de estas larguísimas noches, cuando Azul y la Doc decidieron que ni madre, que no te ibas a ir, jugaron a la doctora a control remoto y a los minutos comenzaste a responder favorablemente.

Luego de esa chingonada, todo comenzó a mejorar: hubo cómo liberar a tu cuerpo de las toxinas que enveneaban a tu cerebro, porque tus riñones inservibles no depuran ni madre, pudimos comenzar a cambiar ese desmadre metabólico que se empeñaba en meterte en la tumba y con eso lograr ocuparnos de tus fracturas múltiples.

Entre las dos hicieron algo que no se atrevieron ni pensaron en hacerte los retardados mentales que tenemos por ilustres médicos en Egolandia.

Entonces vino buscar un doctor de deveras, lo suficientemente capaz de operar una de tus tres fracturas; uno que se sintiera valiente a pesar del Universo entero advirtiéndonos que no volverías a caminar, que no debiamos hacerlo; que de cuatro niveles de riesgo eras un 3 y medio y todas esas chingaderas que nos valieron madre.

Así las cosas y considerando lo poco servible que siempre he sido y que no me puedo comparar con las princesas del heroismo que tienes por descendencia (adoptadas y todo, pero bueno, las adoptadas también tienen su mérito) he dispuesto que seré yo la que te va a regresar, en mínima justicia, uno de los dos riñones que me diste.

Uno pa'ti y otro pa'mi. Sin ti, no quiero dos. ¿Cómo pa'qué?

De jodida servir p'algo.

¿No?


Luna, la hija más pero más amada (ay disculpen) aunque sea la más inútil de todas

3 comentarios:

El Blog de Joshua dijo...

No chinges, eso si esta bien cabron, pero neta la vida con un sólo riñon y con un padres se verá mejor ¿no?

Mis respetos Luna heroina... nada que ver con sustansias psicotropicas... ¿o si?

M* dijo...

Eres amor. Gracias.

Anónimo dijo...

Guey, escribes poca madre. Si es o no cierto, yo ya te lo compre. Me encanta este blog.
Felicidades Luna