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viernes, 31 de julio de 2009

Heridas de Guerra


Hubo un momento cuando saltabas entre los montículos, en que algo dentro de mi se rompió. Fue tan fuerte que me estremecí. Hice de todo con los muslos lastimados para moverme rápido, pero aún así llegaste cuando las lágrimas se salían de mis lentes oscuros (absurdamente usados con el cielo nublado) y temí que lo notaras, que preguntaras algo que me sería imposible responder.

No fue así, sonreíste, llenaste el resto de la tarde con miles de cosas nuevas y fabulosas, como tu mismo con esa capacidad de enseñarme, de ser la compañía perfecta, de darle paz a una cabeza hueca llena de adrenalina suicida.

Creo, que de una forma completamente anormal, me despedí de ti ¿sabes?

Lamenté tanto (ahí, de golpe, en medio de Ismael Serrano) que en tan poco tiempo le esté diciendo adiós a mucho que he amado.

De formas absolutamente taradas y hasta diabólicas, pero he amado tanto.

Tengo que soltar. Dejar ir.

Esta noche es de exorsismos, le dije al Panda, y la verdad es que me lo estaba diciendo a mi.

Fue como el viernes pasado en mi casa, cuando a punta de besos, alguien me hizo por fin no volver a extrañar a quien no está (y jamás estuvo).

Fue la primera vez en mucho tiempo, que lloré por quien se iba de mi vida, no por quien ya no está.

Ahora fue igual. Me era imposible dejar de pensar que te amé tanto, pero que era el momento de dejarte ir.

Entonces, sin que tuvieras la más puta idea, inventé una cita en el futuro que seguramente jamás llegará, con la intención de suplicarte que no me olvides, que en algún punto de ese futuro que no será conmigo, me puedas perdonar todo el daño que te hice.

Al final, cuando bajaste y me abrazaste, tuve que contenerme para no llorar de nuevo. Para no aferrarme a ti y no soltarte hasta que supieras que algo pasaba; para no pensar que me parezco demasiado a quien ahora ocupará mi vida, a quien desde ayer he decidido regalarle la maldición de hacerme parte de la suya.


Luna dejándote ir

1 comentario:

Juan Pedro Arzacc dijo...

Yo también tengo unas de esas "heridas de guerra" incluso ha habido quie me ha reclamado por el tema...pero en fin...al final es bueno saber que lo que puede empezar bien, puede terminar (continuar) de la misma forma...
Lo digo por lo escrito, no por nada personal...

Excelente como siempre
Un placer...

JP