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jueves, 23 de julio de 2009

Hoy se acaba

A partir de hoy es oficial.

A partir de hoy vendrán muchas cosas nuevas, chidas y chingonas, enormes, dulces y amorosas, (¿puedes sentirlas?) pero dudo que alguna me marque tanto como estos tres meses, y mira que a mi edad ya son poquísimas las cosas que pueden marcarte tan profundamente.

Dirán tantas cosas, vacías, ciertas y falsas, odiosas, entretenidas, encabronantes... hirientemente coloridas.

Después de hoy, tu y yo ya no seremos más.

Ahora todo se ve revuelto, confuso, pero la nitidez que yo tengo es absoluta: decidí irme cuando dijiste te amo y tuve que tragarme el susto -sí, me asustaste tanto- y pedirle al Panda que me sacara de ahí cuando me quisiste detener y me solté shockeada al descubrir tu descaro, valiéndote madre quién nos oyera, como te valio madre besarme ayer, aunque nos vieran (besas con madre, cabrón).

Cómo chingados alguien tan tímido me paraliza, y me cohibe ¡A mi! ¡A mi! ¡Reina del drama y de los espectáculos públicos!

Supe que serías mío la primera vez que me viste; fue tan claro cómo te paralicé, cómo te sorprendí con sólo estar ahí, con dar vueltas en la silla mientras buscabas pretextos para que me detuviera y cuando lo hice, te me quedaste viendo, te sonreí y sólo pudiste decir: qué nombre tan chingón tienes. Dije gracias y tu: wow, y qué voz.

Yo supe que pude llamarme Petronila y tener una voz más de hombre gay, y te hubiera parecido todo hermoso igual.

No fue soberbia -que sabemos, me sobra-, fue realidad.

Te recuerdo recargado en la pared, con tu telefono casi cayéndosete de las manos que bajabas lentamente para abrir enormes los ojitos mientras como pecesita en el agua, yo chapoteaba entre preguntas y risas, mientras tu conocias algo que hasta entonces, sólo te había platicado ese amigo tuyo que trabaja en mi pueblo, y con el que alguna vez, siendo estudiante, hice la radionovela más hardcore de Egolandia.

Incluso, sé que ya lo sabes, él se enamoró tanto de Luna -no de mí, la que tu conoces-, que me le escondía en la escuela... y el día que descubrió mi nombre me fui hasta de la ciudad, recuerdo eso... ah qué tiempos aquellos.

Pero todo eso sabía, iba a repercutir tarde o temprano en ti. Hasta que pasó.

Yo abusé de mi fuerza cuando una tarde,
cansados hasta el agotamiento cerebral
profundo, nos quedamos en silencio y
dijiste:
EP: ¿Qué tienes que me fascina?
LL: ¿Cara demacrada y cachetes
de toronja?
EP: Jajaja, además de eso.
LL: No sé, pero líbrate pronto, yo
tengo un encanto muy extraño. Al ser
tan poco agraciada fisicamente, Dios
me dio el don de conquistar a los
hombres cuando ya llevan un buen rato
de conocerme. Algo pasa que se
acostumbran a mi y entonces... por
algún motivo ininteligible para la raza
humana con dos ojos y buen gusto, me
quieren me quedo atorada en su cariño
como un algo que no pueden sacarse luego.
EP: No te pasó conmigo, yo me apendejé
en cuanto te conocí.
LL: ¿Se supone que eso es una gracia o
una pendejez?
EP: No, digamos que simplemente sé lo
que me gusta a primera vista. No me
esperé a ver el desmadre que hiciste
aquí con todos.
LL: Si, eso explica porque las drogas
y el maltrato psicológico te atraen
tanto. Eres autodestructivo.
EP: Lo soy.

Hoy me voy, y nada de lo que aquí hay te dirá algo, nunca, serás la historia que nunca me atreví a escribir. Quién sabe, quizá en un futuro, sean tres mujeres las que me recuerden, que hice bien en no ceder a la tentación de que fueras para mí.

Sé el papá que merecen, ¿sabes? yo tengo uno así, completito para mí, y por eso, vale la pena cualquier sacrificio, hasta el de esto que comenzaba a ser algo.

Gracias por todo.

No sientas pena, para mí, sólo era un trabajo... el de mis sueños, pero sólo eso, un trabajo al fin y al cabo... para ti, era la vida.

No había punto de comparación.

Acuérdate de decirme esto, cada vez, que como hoy, llore por lo que dejo atrás.


Luna en Adiós llegando tarde a la vida de todos

PD. LL: Tengo el don de la elocuencia, pero contigo, no sé que chingados me pasa, me paralizo y no tengo explicaciones para nada.
EP: Lo sé, crees que con tu: no quiero hablar de eso, yo me voy a aguantar. Me urgen respuestas. Quiero saber que sientes algo. Ya se que soy uno más de los pendejos que te han dicho cosas desde que llegaste, pero por ti, yo cambiaría mi vida. No te mando flores, ni choferes para llevarte a restaurantes de hueva, pero te quiero, te quiero bien.
LL: No quiero hablar contigo, hay que terminar aquí. Pero, sólo para tu información, nadie me quiere mal. ¿Qué eres? ¿un preadolescente convenciéndome de que no me conviene el chico rico de la cuadra?
EP: Ni madre, dime algo. Dame una lucecita, dame señales para no sentirme tan desprotegido. ¿Cómo es que me has enseñado tanto siendo tan chiquita? te llevo demasiados años como para que vivas así. Aunque un día te vayas, me enseñaste mucho. Aprendí tanto contigo. Todo es intenso estando a tu lado. No volveré a ser el mismo. Si me dejas aquí, solo, yo de todos modos seré parte de ti. No te voy a olvidar jamás.
LL: ¿Qué quieres que diga? ¿que yo no siento nada, que te enamoraste de un monstruo?
EP: Lo cumpliste, hija de tu madre, me hiciste daño. Dijiste que no me enamorara, que hieres, que destrozas. Te aseguro que no lo creí cierto. Ahora sólo quiero la verdad: ¿qué sientes por mí? ¿por qué me cuidas? ¿por qué te preocupo? ¿por qué conviertes en tu problema algo que es mío? si me divorcio o no, ¿qué más te da? Déjame ser libre. ¿Qué pierdes?
LL: No me interesas, esto es jale y lamento mucho que confundas las cosas. Qué hueva enorme hablar más de estas chingaderas. Ya basta.
EP: No confundo ni madre, lo que pasó entre nosotros no lo voy a poder olvidar nunca. Sentí más esa noche que en toda mi puta vida con cientos de mujeres.
LL: ¿Cientos? jajajaja, no mamar.
EP: Jajaja, si, exageré.
LL: Dime algo útil: ¿ya están confirmados los weyes de la tarde?
EP: Simón, déjame confirmo de nuevo.
LL: Esta interesante tu plática -casi me arrancas un bostezo-, pero te veo en el estudio.
EP: Yo te veo hasta en mis sueños, pero qué más. Algo es algo.
LL: No le veo jamás la gracia a nada de lo que dices. Ahí tienes una verdad, como me la pediste.
EP: Ah como eres dificil, chingada Luna. Imposible, verdaderamente.

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