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jueves, 1 de octubre de 2009

Quién pudiera escribir así...

Creo que vengo a escribir de esto, dado que todo lo otro me rebasa a grados superlativos para mi diminuta capacidad de asimilación (eso en el supuesto de que existe).

Por ende, me pregunto y reviso lo curioso de ver como alguien de tu edad, pequeña escritora, puede reflejar el mundo así. Ver mis mismas cosas, saberse de su/mi mundo y de éste y poder traducirlos en fonts, letras, ortografía, neologismos y cadencia escalofriantemente coherente para la poesía.

Me hace sentir rara ver las fotos de mi oficina, de la calle, de los rostros que compartimos -a veces, cuando no huyo de lo que representa ese lugar del que cada vez más y más me despido- sin que cualquiera que te lea sepa que es de mi primera mano de realidad de la que escribes, de la que brota a granel el arte que pides no te coma, no te venza.

¿Sabes?, nunca pude estar donde estan las personas que nacen artistas, pero desde aquí, leo e imagino la soledad revolucionada a tus 18 con un potencial para hacer explotar el español por el talento que no le había notado a nadie desde la última doctora que se me perdió entre la pinche coca y las desveladas.

Te veo fumar y me regresan las frases de mi último verdugo: todos los adictos son neuróticos.

Entonces, te imagino así: neurótica, triste -como tus ojos de esquina del centro de cualquier ciudad a las 11 de la mañana en otoño-.

Cuando seas famosa (más), cuando te publiquen en otros idiomas, recordaré que te conocí cuando la humildad te era tan cómoda como cargar tu mochila con su macbook y una camarita que te ha dejado llenar de imágenes tus ventanas dobles; recordaré aquella primera llamada.

Cuando pasen los años (si sigo aquí) y sepa mucho de ti, sonreiré, así como ahora cuando la gente a la que te menciono dice invariablemente: si, claro, la leo en __________ (<- pongase en la línea cualquier publicación de renombre de éste país), y extrañamente me lleno de orgullo. Digo extrañamente porque nada de eso ha tenido que ver conmigo, mi orgullo entonces sobra, pero igual me hincha, me hace saber mejor persona porque puedo cruzar un par de palabras contigo, mientras eres una esponja, juegas al periodismo, a la abogacía, a la justicia, a los múltiples idiomas y a no ser tocada por la indolencia.

Pero ¿qué hay que hacer?.. sólo, si el tiempo me permite, quedarme a ver como te crecen alas como sueños y agradecer el haberte conocido.


Luna llena viendo estrellas en tu boca

1 comentario:

Juan Pedro Arzacc dijo...

Quien quiera que sea, que chingon lo dicho. De ti se podria decir otro tanto...seguro si