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domingo, 1 de noviembre de 2009

Legalmente loca

Yo relacioné siempre palabras como pulso a cosas como la irradiación energética de un quásar, cuando me hablabas de las enanas blancas o de las gigantes rojas… o al electromagnetismo.

Vaya que pulso para mi, iba invariablemente ligado a la vida, a la creación... hasta ayer, donde esa palabrita, antecedida del sin, reunida con otras palabrejas como se lo llevaron al hospital ya..., son tan concretas como el sufrimiento que representa el infierno por la eternidad, condensado para sentirse exactamente en un segundo.

Ni más... pero también, ni menos.

Me parece que no fue ahí, sino 30 minutos después cuando -atravesando ciudad y carretera (el trayecto más largo entre nosotros de todos los tiempos)-, tú, con los excesos de sustancias que ya no depuran tus riñones -por ello intoxican tu cerebro-, intentabas mantenerte consciente y con eso, seguir dando ritmo a éste corazón mío.

[Hago conclusiones ahí -aquí- al lado de tu cama de hospital, contigo entre los vivos por la bendita gracia de Dios, tu voluntad de echar a andar órganos que ya no sirven, o el misterioso universo (con las enormidades de su curvatura negativa, la teoría de las famosas 10 cuerdas o ese orden perfecto en lo más microscópico que mantiene unidos los cubitos de cristales de arena –gracias al silicio-, o el exacto andar de las hormigas justo como debe ser, en éste planetita azul que comparto contigo)]

Te decía que media hora después de oír sin pulso unido a una frase que lo relacionaba contigo, concluyo que yo estaré legalmente incapacitada -alias loca- si llegas a faltarme.

Y no es difícil imaginarlo, porque desaparezco con facilidad sabiéndote tan grave.

Es cuestión de que me necesites en estas noches larguísimas -porque debido a la mezcla de drogas y tóxicos, olvidas tu cadera y fémur artificiales, o los clavos que mantienen pegados tus huesos del brazo-, para que yo exista.

Veras, en los lapsos de inconsciencia que te dan en ese limbo entre la enfermedad absoluta y la enfermedad mortal, cuando olvidas que no hay músculos ya para envolver tus huesos -por ende que sostengan tu cuerpo de pie-, yo aparezco para ayudarte a cargar con tus bolsitas de sueros, tus medicamentos, con silla de ruedas mediante, y me obligas a hacer llegar al baño tu cuerpo casi destrozado, mientras un alud de enfermeros tratan de explicarte las 500 razones que lo hacen absolutamente impensable, pero tú convencido, conviertes en realidad lo improbable.

Es ahí, en esa necesidad tuya de mí, que tiene sentido que yo haya nacido.

Me parece que ni antes y –definitivamente- menos, después.

Lo demás se convierte en un periodo de latencia en éste sillón a tu lado, al que sólo regresa mi conciencia de vida cada vez que volteas y dices: M'ija, te cambio. Acuéstate tu en la cama y yo te veo dormir ahí en ese sillón.

Ahí me crece la boca, se conectan las neuronas, balbuceo alguna pendejada que te hace reír y tus ojotes enfermos, desorbitados, que batallan para hallar los míos, me lo dicen clarito: estas viva.

Luego vuelves a cerrarlos y con eso, vuelvo a desaparecer.

Lo sé, lo sé, es injustificable que un hijo no esté preparado para la partida del padre.

Que un hijo, hija en este caso -la mas, pero más amada, según consta en actas- sea lo suficientemente cobarde para establecer una distancia entre la realidad y lo indoloro a través de la locura, es, digamos, una gran chingadera... pero así, exactamente así es como se llama lo que ocurrirá conmigo cuando te "vayas": seré mentalmente inestable de forma legal.

Para muchos, algo como lo que actualmente ya padezco a lo que solo falta agregarle el término oficial.

Lamento las molestias que esto te/le ocasione (a ti y/o al mundo), pero sin ti, ya lo sabes: no quiero nada. Absolutamente nada.

Es cuanto.


Luna viviendo milagros

1 comentario:

MSN-MX dijo...

Y cuantas veces hemos estado en esa linea tan delgada y atrallente , la drenalina que nos provoca el sentido de perdida es lo mas real que tenemos en segundos de suspiros que congela la mirada de la mente a lo que en realidad no sera eterno.
Wow!