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lunes, 23 de febrero de 2009

Por si un día te preguntas...

- Cuando pasen muchos años y la gente se pregunte porque no me casé, diles que fue porque cuando conocí a ese hombre, al pastor de tu Ministerio (¿así se le dice a éste grupo de personas?) ya estaba casado. ¿Va?
- En el sentido positivo, puedo confesarte que él esta enamoradísimo de ti. Lo tienes intensamente impactado. No deja de preguntarme cosas relacionadas contigo, y ya ves que ha querido ir una y otra vez al programa para que lo entrevistes.
- Lo sé, el asunto es que yo lo estoy en el mal, en el peor de los sentidos.
- Jajajaja.
- ¿Crees que Diosito me castigue por confesarlo?
- No es malo, creo que sólo si hicieras algo por confundirlo a un punto en que se distrajera de ese matrimonio en el que lleva más años que tú de vida, sí podría ser feito.
- Uta, ya estuvo que me fui al infierno.


Luna Diabólica

viernes, 13 de febrero de 2009

Tigre...


Desde la cosmo(a)gonia de mis instintos...

- Dejame subir, sé el numero de tu habitación - dijiste.
- Shhh... - respondí.
... lo demas fue luchar... muy debilmente.

Estar en medio de un mitin de medio millón de personas, hablar con senadores, cerrar negocios con muchos ceros, decidir futuros (ninguno el tuyo o el mío), hacer equipos, quedarnos mirando fijamente como si tuvieramos todo que decirnos, saturarnos las venas de alcohol... así se fue conocerte.

Fuimos desconocidos que se aliaron instintivamente para defenderse de los que buscaban ventajas de nuestra juventud, de tu dinero (que ahora me entero que es tanto), de nuestro proyecto creado al instante cuando en el asiento trasero de un taxi con unas cuantas frases, concluimos que sí, que el que seas el dueño y yo agente libre, de pronto nos caia de perlas en una ciudad que nos es ajena y donde, solos, éramos capaces de ser otros.

Siempre íntegra, así suelo ser, juegué en el papel que juegué... y claro que tu ahora jamás lo sabrás.

Para ti, seré la tipa que en menos de 24 horas luego de conocerte -y de subirte a un avión, bajarte a un sótano, meterte en mercados negros y sacarte a la luz de la prensa nacional-, te dio "el mejor sexo" de tu vida; la niña que te psicoanalizó hasta el llanto (el tuyo) en dos horas, que pudo resumir tu vida en minutos, desmanuzarte los miedos... (contarte los segundos que tardas en recorrer con la punta de la lengua un antebrazo), reconocer la bondad, hasta permitirte reconciliar ese lado infantil que tanto castigas, sin dejar nada más que la piel para ocultarme tu interior.

Obvio era que no pudieras hacer más que suplicarme estar dentro de mí cuando ya te habia invadido hasta los huesos, hasta la conciencia que dices no tener.

Lo demás fue gemir, así, en crudo, sin escalas.

Lo demas fue embonar sin espacios vacios, sin dejarme decidir.

Fue quebrarme, usarme, desarmarte en pequeñas incredulidades, que juntas te hicieron daño...

Fuiste durísimo, intenso y desesperadamente controlador... Buscabas tener algo de poder con quien te lo habia quitado todo.

Yo lo entendi... Te deje ganarme en la cama, lo que habias ido perdiendo poco a poco en nuestras charlas, y en mis ojos cuando veían los tuyos (demasiado juntos, para que me gustaran mas).

Lo cierto es que luego de tanta piel, de tanto placer y labios, manos, orgasmos...

Ya no quisimos nada...

Solo colgar y seguir con nuestras vidas.


Luna domando un Lindo Gatito.

PD. "Con ese nombre y todo lo que dicen de ti, juré que eras hombre. Nada me indicaba que fueras mujer. Ahora obviamente entiendo porque dicen todo eso... creo que luego de todo lo que te he dicho... hecho... confesado... volver a Egolandia en el mismo avión va a ser riquísimo, pero no se si antes de ese vuelo, en el desayuno, me pueda controlar".

Lo harás... Técnicamente no hicimos nada. Aun sigues casado, aun sigo siendo titular de uno de tus programitas... Lo demas fueron coincidencias... nada mas.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Absolutamente necesario

Se trata de decirnos la verdad según entiendo. De confesarnos todo.

Oscuridad -distancia-, miedo de por medio te digo: volver a decir te amo me salvó la vida. Te lo debo. Shhhh. No, no pienses; esto no se trata de deudas, no voy para allá.

Te decía, te debo el respirar por mi misma; caminar -¿sabías que ya no podía hacerlo?-, cuando me encontraste a penas si me movía de un lado a otro sin comprender las capas que componen lo que llaman existir; también -siguiendo con el recuento- está ésta construcción perfecta de sueños, cada tarde cuando nos era propia, redonda, caliente... como tu piel cuando te quedabas temblando (odiándote-amándome) entre mis piernas y yo llorando sin poderte soltar, luego de ser más mío que tuyo, que de nadie, nunca.

Eso, lo sabes. No serás jamás de nadie -ni antes ni después, fuiste o estás siendo-, como cuando en cada desesperado intento tuyo por hacernos papás, lo eras de mí.

No me pienso disculpar por ello, no puedo, no sé cómo.

Así más o menos eran los días cuando me contabas cosas, cuando podía compartirte... luego vino lo peor: decidir; a punto de darle el sí a otra, vino esto de pensar que yo era posible, cuando no, jamás lo fui, pero eso nunca te lo confesé; y sí, en esa medida -y nada más- soy una maldita perra.

Pero, ¿quien podría culparme sabiéndote como te sé? ¿quien en sus cinco (más... o menos) sentidos podría dudar que hice lo absolutamente necesario para vivirte? ¿para que se amaran tus huesos en mis huesos? ¿quién luego de conocerte se conforma con menos?

Si regresáramos el tiempo, todo lo volvía a hacer igual porque llegué a eso, a amarte y aún hoy, con todo el dolor encima, con todo lo que te represento -y no-, te quiero.

Con tus celos fingidos, con mis reproches a las 6 de la mañana, con esa preciosa ternura recién despierto, incluso con tus enojos por mis llamadas llenas de muertos; entramos en un juego perverso donde apostamos quién podía ser menos de quién.

Aunque hoy creas que me has perdido en esos otros que no existen pero que te carcomen sólo porque me sabes como ninguno me ha sabido -ninguno-, te confirmo que no, no serás para mí, ni te seré -como no te fui-, ¿y qué?, en esta parte del tiempo es cuando se iguala el marcador: extrañarme es tan justo y válido como no tenerte.

Así concluyo que no merezco ni que me pierdas, ni que te largues con todos mis recuerdos enredados en tus letras (ni con mis -dos- libros o tu fama), ni que los mezcles, porque aunque llenaste todo de mí, será con otra con la que tiembles (aunque no te odies ni te entregues como cuando -conmigo- quedabas hasta sin ti), será con otro con el que llore (aunque no repita jamás tu nombre).

Así que sí, yo sí le veo caso a extrañarte a dolerte, a partirme la madre de tarde en tarde cuando cae el sol y en el lugar donde iba tu respiración ahora sólo me repita: sí, está mejor sin mí.


Luna que dejó de reir.

domingo, 8 de febrero de 2009

Inspiración para llevar

Estabamos en un lugar repleto de intelectuales y escritores, de pronto, en medio de todos, sólo hubo un hombre
que me hizo voltear. Sólo uno de entre 300. ¿No va siendo mi pinche mala suerte que era el único que era tuyo?

Mira, le dices a esa babaridad de hombre que tienes por pareja: "compañero"; sabes de Marx (de ambos) y del cielo; conoces de Purépechas, Mixes, Otomíes y Raramuris. Luchas, peleas -mejor dicho- por el más débil -así es como se pelea y por quien se lucha, lo demás yo no sé si tiene sentido-; dominas el sabio arte de escuchar, infundes confianza -una que me ha dolido tanto (la última vez que confie así en alguien terminé lastimando mucho involuntariamente)-; eres tan fuerte -o más que yo-, pero a la vez eres pura, femenina, niña y diosa... transparente.

Inspiración en dosis, cada ocho días de 6 a 8, para llevar.

Contigo ni broncas ni egos con los cuales debatirse en estériles debates sobre la trascendencia de 400 autores y su visión estereotipada de este mundo nuestro, compañería mía.... ¿cómo chingados es que eres posible?

Es que el asunto eres tu y la forma en que soberbiamente le partes la madre a casi todos los cuentos -y otras manifestaciones de la congruencia, el arte- que conozco.

Creo fielmente que nací para oír -leer en el colmo del hedonismo- todos tus cuentos Niña de Nieve.

Uno de estos días que pases por aquí déjame confesarte que de no ser porque te admiro tanto, te odiaría brutalmente, apegándome -claro está-, a las formas sinuosas de proceder que tienen las mujeres, aunque sean Lunas, como soy.

De no ser porque amas profundamente a quien amas (con quien te vi y debo contarte en algún momento la triste historia de ese desvario), te tendría celos, así los martes, cuando te llevas de calle a todos los que humildemente pretendemos aprender, tendría ataques de pánico por tu nueva creación o porque te vas acompañada de esos dos que me fascinan; me revolvería el estómago el odio, mientras hablaría confusas cosas que describieran como tu grandeza entorpece tu congruencia y te quedas en intentos.

Pero en cambio, todo es luminoso contigo. Es tenerte cerca y sentir paz.

O será que soy incapaz de envidiar... al menos de envidiarte a ti.

Eres tan encabronadamente congruente, tan íntegra, eres luz que aviva la pasión de cualquiera.

¿Sabes que no había conocido a nadie como tu?

Es decir, me sorprende tantísimo que brilles así. En mi vidita solo un puñadito -chiquitito- de mujeres han merecido respeto (no es misoginia, sencillamente así se ha dado).

Pero tu, tu eres tan rotunda, no sólo eres la mejor narradora que existe en éste país, sino que además, eres una idealista proactiva, una luchadora incansable, promulgas lo que dices, eres una antropologa social -perdón por la redundancia aceptada- nata, una cuentista de sangre, un humilde ser humano, gigante, valiente, convencido en creencias y soluciones... además eres mamá, indigenista, cultísima, sensible a un extremo que duele tu encanto, promovedora de los derechos en todos sus niveles y expresiones.

No sé, verte me hace sentir inútil, poca cosa.

¿Cómo se puede ser tanto a tu edad -que es casi mi edad-?

¿Cómo puede una mujer hacer todo lo que haces "en nuevo horario de 8 a 3", soportar a jefes pendejos y aun así no permitir que se te mine la izquierda -la de deveras- la que busca para cada quien lo que necesite por aquello que pueda dar?

Niña de Nieve, yo no sé dónde estuviste todo este tiempo, pero acudo cada día que puedo a verte, con el afán de contagiarme de tu vida, ya que la mía puede hacer tan poco por todo aquello en lo que cree... gracias por regalarme así, sin pedirlo -sin saberlo tu-, alguien nuevo en quien creer.

Por favor, nunca se te olvide que por ti, este país es un lugar mejor, mucho mejor para vivir.

Gracias... ah, y felices 28.


Luna Fan

PD. Tócala, tu que la tienes cerca, tócala por favor, le dijiste al publicista cuando les leí aquello de esa vez en que me perdí hallando soluciones... ¿te acuerdas? Hubo algo en esa desesperación tuya por cuidarme que no es común, me he acostumbrado a proteger. Lo demás, me asusta. Pero gracias siempre por dejarme aprender todo eso también.

jueves, 5 de febrero de 2009

Lo quiero

- Sí pero... ¿te gusta?
- Lo quiero, ¿entiendes? Quererlo esta por encima de todo, de si me gusta o no.
- Ah, entonces no te gusta.
- Que lo quiero, entiende.
- Y entonces, ¿por qué no te lo tiras?
- Esa, mi querida amiga, es la mejor pregunta que has hecho en toda la tarde.

Luna en tu ciudad (again)