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jueves, 28 de enero de 2010

Algo entre nosotros

LL: Bueno, luego de las situaciones actuales, he tomado esta decisión por el bien de los tres. Esta crisis me parece el momento más adecuado para esclarecer las cosas, los rostros y los objetivos. Así que luego de todo este tiempo: MA te presento a ED; ED, él es MA.
ED: Hola, qué gusto por fin conocerte. Así que tu eres el famosísimo MA.
MA: Tal como pronosticó LL, inspiras confianza, ¡y si estas grandote, ED!
LL: Jajajaja, a lo que nos trajo aquí caballeros, hay mucho que hablar.

Dos horas después, en la camioneta:

MA: Oye, buen tipo. ¡Qué bien me cayó!
LL: Te dije que era la onda.
MA: Si, pero la neta no esta tan grandote, lo imaginé más corpulento, es más bien del tipo delgado aunque alto, más como estilizado, como tipo modelo, ¿no?.
LL: Ah, pu's, si, así esta el wey.
MA: Alguna cosa te tenía que entretener. Reconozco que tiene una voz muy grave y sé que eres auditiva, que eres de altos, de voces así, de tipos con personalidades fuertes, con barba de candado... pu's cae en tu categoría.
LL: Cállate. No tienes ni puta idea de cuál es mi categoría.
MA: Me queda claro que yo no soy tu categoría.
LL: ¿Puedes dejar de decir idioteces y explicarme qué chingados fue lo que pasó debajo de la mesa?
MA: ¿A qué te refieres?
LL: ...
MA: Ok, a mi mano en tu muslo... pu's nada, estaba asegurándome que estuvieras ahí, cerquita.
LL: No mamar... me veías como nervioso, raro, embobado y ED se fijó perfectamente.
MA: Pues no sé, trataba de verte para saber qué le ves a ese tipo. Es decir, entiendo, entiendo que el wey tiene tipo, esta galán, tiene estilo, vaya, no esta mal, pero neta, ¿por que te atrae, tu no caes sólo por el físico? No comprendo. Los veía juntos y mientras él hablaba de sus pendejadas, que ya me sé, cuando visualizaba qué podía gustarte y lo vi mirarte... tengo que confesar que noté algo: ese wey te quiere; es evidente. Algo aquí (señalaste tu pecho) sintió raro.
LL: Ajá, claro. Neta déjate de tonterías, tenemos una labor titánica aquí, ¿no lo ves?
MA: Honestamente lo único que veo es a ti con ese tipo, la manera en que te abrazó, como se miraban, como lo veías, la forma en que tocó el botón de tu blusa para indicarte que se abrió.
MA: No, no me vas con otro. De plano.
LL: Jale wey, tenemos jale, luego piensas en tus paranoias psicóticas esquizoides infundadas. ¿Va?
MA: Pero esta claro que hay algo entre nosotros que no tendrás con nadie más. Te siento mía. No sé como te parezca eso, pero así es... y lo sabes.
LL: ...lo sé. Para mi desgracia, lo sé.

20 minutos después en conversación telefónica:

ED: Se siente la vibra, la buena vibra del tipo. ¡Con razón son amigos!
LL: Sabía que se caerían bien.
ED: Oye, pero, es más bien corpulento, esta grandote el tipo, como jugador de americano, me lo imaginaba, mas del tipo intelectual, no tan fuerte.
LL: Ah, pu's, si, así esta el wey.
ED: Mmmm, a mi, ¿cómo te digo? Me acuerdo de ciertas cosas que me has contado, y atando cabos con algunas cosas que noté, me atrevo a decirte que senti como que ahí hay algo, ¿no?
LL: Te refieres a la rabia simulada de amabilidad, ¿o al trato forzado de personas articuladas y decentes que tenemos cuando hay público, cuando en realidad solemos insultarnos frecuentemente?
ED: Pues más bien a que me quitaste la mano cada tres minutos de tu pierna. No me dejaste abrazarte y me las ingenié para que regresaras para poderte besuquear como Dios manda, pero fuiste muy fría. ¿O eran los guaruras del MA los que te hacían estar tan seria?
LL: Jajajaja, no estaba seria. Pero, ¿por qué carajos me tocabas por debajo de la mesa así?
ED: La verdad, me dio avaricia, como siempre dices. Recordé aquello de que un amigo tuyo enamorado sale de tu vida, y los vi, los imaginé todos esos años de amigos, las pocas cosas que los hacen tan cercanos, tan cómplices. Incluso pude imaginar porque pasas tanto tiempo con él, como puedes sentirte protegida con alguien así de fuerte, de intenso, tan cerebral, que de hecho no es feo, más bien muy seguro de sí mismo... honestamente sentí dolor en el estómago.
LL: Ajá, claro... fingiré que te creo.
ED: No, neta, voy a comer a tu rancho con el próximo presidente municipal. ¿Qué onda, vamos?
LL: No porque me raptas.
ED: Vas a quedar con MA entonces. ¿Cierto?
LL: No, como y pisteo hoy con el Panda.
ED: Sé que lo dices para no lastimarme pero... bueno. Ya vendrán las mías. Quiero que sepas que me sentí encabronadamente celoso, aunque no quieras saberlo, pero de todas formas, sé que hay algo entre nosotros que no tienes con él. Si hay alguien en quien confio, quien me importa, eres tu, sé que nosotros tenemos algo único, lo sabes tu.
LL: ...lo sé. Para mi desgracia, lo sé.


Luna de Todos

2 comentarios:

Juan Pedro Arzacc dijo...

Enmedio de la furia de titanes (esa hay que verla) otros mientras en un aeropuerto nortenio (aun) sabiendo toda la verdad mientras sonrie al escribir...
Lo dicho, hay gente que no se junta con pendejos...

luna de sal y azúcar dijo...

He estado ahi...