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lunes, 13 de septiembre de 2010

Llegas en unas horas...

Me da risa ver el refri lleno de alcohol...
los cuartos vacíos (de mí, de todo),
me da verguénza seguir respirando.

Llegas en unas horas, y tengo todo el dolor atornillado en los huesos... lo mismo que esta necesidad absurda de abandonarme en tu cuerpo.

Tu, quien eres, compañero, además amigo, sabe que él jamás llamó... y no se lo dije a nadie.

Hace horas supe que pasaba sus propios infiernos, pero aún así, él no llamó.

Y con esta pinche nefastez de no perdonar que me cargo, sólo me repito una y otra vez, que no volvió, que no estuvo, que quizá aún no sabe que me cambio la vida.

...por alguna maldad del destino, lo necesito.

Pero por ahora, a unas horas de ir por ti al aeropuerto... sólo puedo pensar en dejarme fermentar en tus brazos... y en el colmo del hedonismo, no darte oportunidad de cumplir tu sueño de hacernos papás.


Luna Sola

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