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miércoles, 13 de octubre de 2010

Infierno a la medida.

Necesito sentarme a explicár(me)telo.

En pleno twitteo, tu esposa me invita un café.

Esposa: Habla mucho de ti. Se nota admiración, cariño; a través de él he aprendido a quererte. Lo que no entiendo es qué hace una mujer inteligente como tu, con "la amistad" de un hombre tan... como él. Carente de toda brillantez.
Luneta: Jajaja, primero no subestimarlo -eso hago "con él"-, pues la relación laboral tan compleja que llevamos nos ha hecho librar batallas contra gigantes, las hemos ganado todas y por eso ahora es director nacional, así que decir que no es brillante es como decir que tu no amas a sus hijos.
Esposa: Lo sé, pero no entiendo su relación, porque me queda claro que estas chiquita para él, pero me prometió que "para quitarme la tentación" te vamos a invitar de vacaciones, porque no se puede uno "llenar de ti" en un sólo día. Y honestamente, hay algo en ti que me llama mucho la atención. Yo sé que suena muy raro...
Luneta: No para mi, créeme que me pasan cosas infinitamente más raras.
Esposa: Mis amigas son unas sosas, y tu me diviertes mucho en todos lados, sobre todo en la radio. Eres muy buena. Resolviendo lo de mi marido, creo que podemos ser buenas amigas.
Luneta: Yo no creo que haya nada que resolver con él. Y amigas es muy probable que quieras que lo seamos.
Esposa: Me da miedo algo, pero es consistente: desde que llegaste a su vida, él me trata mejor, me engaña menos, y hasta siento que me quiere más. Qué me... de alguna manera, siento que me lo "devolviste", aunque no se si te suena extraño.
Luneta: Sé exactamente de qué hablas, y salvo la esposa y exesposa de mi mejor amigo, eres la tercera mujer en el planeta que se da cuenta que me debe más de lo que imagina.
Esposa: Acéptame el café. Necesito verte, saber cómo eres físicamente. Me atormentas.
Luneta: Jajajajaja. Va, cuando vuelva a Egolandia, porque llevo meses fuera.
Esposa: ¿Meses?
Luneta: Si.
Esposa: ¿Entonces porque te menciona dormido?
Luneta: No tengo la más remota idea.
Esposa: (En silencio abrumador) ¿Fue lo de tu papá y tu mamá que te tiene lejos?
Luneta: Si.
Esposa: ¿Entonces es cierto?
Luneta: Si.
Esposa: Ahora tengo de qué preocuparme.
Luneta: ...

Fingiendo que entendía algo, colgué.

Para colmo, sé que no existe en México hombre más capaz de no equivocarse en algo así ¡Ni dormido! Así que peor me dejaste cuando al enterarte lo único que dices es: mándala a la chingada como lo haré yo; unido a un: llego el viernes, me muero por verte.

Neta que si fueramos amantes, Cabrón, no me metía en tanto lio.

Pero te diré la clave de este asunto: tu falta -como la de todos- de discreción; algo pasa... en un punto, algo se enciende, y ninguno, ¡ninguno! puede mantenerme en secreto. Les da un noséqué por divulgar mi pertenencia (o la suya), que echa todo a perder.

Por menos de esto he mandado al diablo a muchos pero contigo... contigo, maldita sea, no puedo... menos ahora que seremos subalternos.

Qué risa. Me quiero ver en una oficina contigo. Jajajajajajaja, será épico.

Te quiero más de lo que puedo expresar... eres parte de la poca cordura que me tiene atada a la tierra.


Luna Vulnerable rodeada de brutos

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