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domingo, 21 de noviembre de 2010

Yo no podría fundar una ciudad

Tu correo decía esto:

Soné contigo en tu dolor. Mucho más de lo que te imaginas. De la misma intensidad con la que soñé con tu dolor, sé que lo haré cuando sientas esa presencia cerca.

Lección para no fundar una ciudad ni plantar un árbol
Para Luna, en hermano dolor y hermana vida:

Yo no podría fundar una ciudad
ni poner las manos en la tierra
ni regresar al columpio de la infancia.

Lo que va está por nacer
se niega a la cuenca de mis manos
me crecerían ciudades con almanaques rotos
donde el jueves camina
como un viejo artrítico en las calles de polvo.

Si pusiera mis manos en la tierra
me crecerían un árbol
de garbo tembloroso y raíces de aserrín
ni siquiera digno para el llanto de Cortés.

De ese sauce llorón
y chantajista
se va a caer mi niño del columpio
ese niño de frente reventada
que alguna vez creyó posible detener el mundo

A estas alturas del partido
el cuerpo pesa como un búho mojado
tratando de rescatar su insomnio
entre el follaje de un cuerpo que acaricia y no entiende.

...

Entonces, te leí, y recordé que desde que te conozco no paro de maravillarme, Poeta.

Y sí, quizá fundar una ciudad y plantar un árbol son dos pésimas ideas...


Luna Querida.

2 comentarios:

Juan Pedro Arzacc dijo...

Donde el jueves camina
como un viejo artrítico en las calles de sábados polvorientos...

Magnífico... aunque no tan de acuerdo con la última línea, la tuya...que se le hace, el que nace soñando no siempre tiene ideas excelentes, pero muchas veces tiene éxito porque intenta y si no...al menos aprende...no sé, al menos eso creo...ok, no me hagas caso... hugs

JP

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, muchos saludos desde Colombia!