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lunes, 3 de enero de 2011

Casa Madero, de Parras, Coahuila, dijiste botella tras botella (o ¿qué pedo con mi colección de relojes?)

"No sé nada de tu vida, sólo sé que así de loca como estas, te amo. Lo que sí sé es que sales carísima" -confesaste-.
¿Cómo chingados puedo negar eso con todo lo que vas a tener que pagar por una sola noche conmigo?

Todo lo que me pasó, lo que me hizo, súmalo a mi nuevo ojo morado, a lo que me hice y a tu reloj en mi muñeca para dejarme intentar explicar.

¿Caí en mi propia trampa?

No voy a ficcionar nada, voy a tratar de aclarar qué pasó:

Un día me doy cuenta de que le gustas a alguien. Yo lo expongo y veo tu reacción. La bateaste tan fuertemente, con rudeza innecesaria, que me puse de su lado. Siempre le voy al perdedor –eso tampoco lo sabías de mí, ahora lo sabes-.

¿Cómo lo soluciono? ¿Cómo hago para que ella se sienta mejor, y él -su marido-, se entretenga en otra cosa que no sea la comodidad de ser la opción A?

¿Por qué lo hice si ni pitos tocaba en ese entierro? Fácil respuesta: porque puedo.

Entonces, al día siguiente le di todas las señales que armaran el teatro. Dije, sí, lo reconozco, que me encantaste, que eras corruptible por creerte incorruptible, por ende que tenías la característica más fascinante de todas para mí: integridad.

No mentí, es decir, si, me gustan esas cosas de ti.

Al decirlo, vi el rostro de ella iluminado: la volví mi cómplice y con eso, ella podía entretenerse cerca de ti, sin ella misma, sino conmigo como juguete. Verte batearme a mí, la tranquilizaría en algún punto.

Me dijo como 20 veces: trata de romperlo, sé que lo harás porque puedes, y a él le fascinaste también. ¡Cosa obvia! Fue tan obvio que nos encantamos que era sólo empujar los carritos para que recorrieran cuesta abajo, como cuando en tu avalancha (marca registrada) te ponías hasta arriba de una bajadota y el wey de atrás sólo tiene que empujarte.

So, todo era creíble, no tenía que fingir mucho y ella estaría en mi dinámica. Y así fue –como es-.

El asunto es que no me gustas así, como me gustan los hombres.

Me gustas más, muchísimo más, me gustas como ser humano, me gustas para siempre. Deja tu lo intelectualmente delicioso que eres, tus viajes por el mundo, tu espalda, sabes todo de todo y me enseñas tantas cosas... lo que nos pasó anoche, al aclarar lo que no teníamos que aclarar, fue confundirnos.

Eso es todo.

Empecemos por que ella es y será tu hermana, para mí no es nada más que alguien que me teme, porque me admira -ese efecto tengo en ciertas mujeres, prefieren ser mis amigas porque saben que en cualquier otro papel les puedo hacer daño-. Ella quiso competir conmigo, le partí la madre en tres segundos y mejor se puso de mi lado. Sabia decisión, y al estar en mi bando, me vi obligada a ponerte en tu lugar al batearla tan feo.

Tu mente -pero sobre todo tu corazón-, me sedujo muchísimo más que lo bien que ella me cae, y entonces la olvidé, olvidé que me puse de excusa y pretexto para que ella y su esposo se entretuvieran hablando de mi gusto por ti, y de lo difícil que era "ganarle" a tu esposa famosa (que ahora sabemos todos -Twitter de por medio-, me odia).

Salí con el doctor que me daba clases (al que conocí el mismo día que te conocí a ti) -que también odias  por lo que tampoco profundizamos en él, dado tu rechazo a los weyes tan informales para traer el pelo largo y no parecerse a ti- y seguimos escribiéndonos de lo más normal para mí. Supongo que del doc sabes tanto que hasta el apodo conoces, y tu acidez anoche sobre él fue tan recalcitrante como lo es con ED, al que tampoco soportas. Por eso fueron dos temas que no tocamos.

Una sola vez me invitaste a cenar para decirme que no aceptara bajo ninguna circunstancia a ED que él jugaría comigo que me lastimaría que era una porquería de persona. Que "los tipos como él" juegan con tipas "como yo".

Me cuidaste como nunca me han cuidado, y todo te salió mal: ED me ama como yo lo amo, y como nos amaremos siempre, ese es un amigo que se va a quedar conmigo, aunque te caiga tan mal. Como el doc se enamoró, tuve que romper esa relación de la manera más madura que he terminado una relación en mi inútil vida, y aún creo que ese hombre (y su espectacular cuerpo) son fascinantes en más de 100 mil sentidos (aunque no se parezca en nada a ti).

Hasta aquí todo bien.

Pero luego tú te la crees, te crees que me gustas, que soy caprichosa -que soy- como te dijo tu sister  ("aguas, porque Luna es caprichosa y si quiere algo lo tiene") y que "mis intenciones" contigo son las peores, por eso, tratas de disuadirme de tal gusto, porque como sabemos hoy, eres incorruptible, la amas, y no quieres herirme.

Pero adivina qué: no me gustas de verdad.

Es decir, te quiero en extremo, pero no me gustas, no porque no seas atractivo -Dios sabe que lo eres- sino porque mi amor esta puesto enterito en un sólo cabrón. Soy como tú, mujer de un sólo hombre.

Entonces, el beso y tu presunción de que una vez que hagamos el amor no podré olvidarte, están de más.

Ni quiero hacerte nada, ni quiero que me toques nunca. Lo que yo siento por ti no tiene nada que ver con lo físico.

Y lo siento muchísimo, porque tu hermosísima esposa está sufriendo por una pendejada, y porque además eres una plastilina con el suficiente alcohol y odié -odié en verdad-, saber que no, no eres tan íntegro como soñé -creo que al final todos somos plastilinas absurdas corruptibles y pendejas con las suficientes drogas y alcohol. Nunca sabemos quiénes somos. Menos si nos metemos putazos tan terribles que te desfiguren el rostro y desconfiguran tu personalidad-.

Todo, todo, estaba mejor antes.

Prometiste no enamorarte de mí, yo lo mismo; por favor, cumplamos el resto de las promesas en paz. Sin volver a estar solos y sin obligarme a beber así. ¡Sin retos! No somos conquistadores, a personas como nosotros no nos cuesta trabajo nada, que batallen otros. ¿Te acuerdas?

¡Ni tenernos nos costaría trabajo! Ya lo probamos lo suficiente.

No te culpo de absolutamente nada, los golpes nuevos me los merezco, y mi amnesia doble demostró solamente que paso por el peor (literalmente) momento de mi vida. Mi vulnerabilidad superó incluso mis límites –y eso es decir bastante-.

Te suplico, no me culpes por nada, tampoco. Fue mutuo todo.

Vete de vacaciones para enmendar el desmadre que hicimos en una sola noche, a tu vuelta regresemonos nuestras cosas.

Aceptémoslo, esperemos que pase la cruda moral, y volvamos a ser amigos, como sabremos que seremos hasta el último día de nuestras vidas.

Gracias M


Luna Madreadísima en ausencia de su ego
PD. Ya que sabemos, mi ego no puede volver a usar ni su Twitter contigo -maldito alcohol-.
PD 2. Muérete de risa -más de lo que nos hemos reído desde anoche-. Al final acabamos casi igual que la primera borrachera que me puse con ED que odias pero del que también me quedé con su Romain Jerome (también, marca registrada) en la muñeca, llegué sin dormir a la maestría y tu hermanita, me llevó a conocerte (con el doc que nos daba su primera clase en la maestría) para que olvidara esa resaca donde terminé con un relojote de cientos (o miles, no pregunté) de dólares que no tenía idea de quién era. Lo diferente ahora es que sí sé que éste es tuyo.

1 comentario:

Nayade dijo...

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