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viernes, 27 de mayo de 2011

¿Qué esperabas?

No te atrevas a culparme, porque confieso que eso sí lo recuerdo.

Pero ¿qué esperabas, si dejas la puerta abierta -como la invitación descarada, obscena, alevosa, para mi acceso a tu espalda perfecta (que tanto lastimara por aquello que ya olvidé)-?

Sabes -porque lo sabes- que no me gusta compartir, y prestarle tus brazos, labios, muslos a la regadera... pues ya ves cómo acabó.


Luna Inocente

1 comentario:

Juan Pedro Arzacc dijo...

Seguro que lo que tu no recuerdas es lo que él nunca podrá olvidar...paradojas del destino.

Por cierto...no la conocía tan celosa. Dichoso aquel.

Abrazos hasta donde se encuentre.

JP