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jueves, 25 de abril de 2013

Rotos



Es 25 de abril y son casi las 3:30 de la mañana y mientras te escucho leerme tu vida, pienso: ¿quién iba a decir que amándome tanto, me iba a herir así, quién?

Presiono mute en el micro, para poder llorar a mares mientras me explicas lo que fuimos.

Hago el mejor esfuerzo de toda mi vida por controlar el llanto sin lograrlo.

¿Sabes qué pasa? Que no soy buena con la verdad. Digamos que tengo una severa incapacidad para entenderla.

Entonces, después de esta quinceña de años (o los que sean -tu siempre le pones más-), me entero que sí. En verdad fui tan pendeja que te perdí. Que no poder enamorarme -otra vez-, me hiere (asumo) a ti más que a mí.

Y no me pregunto que anda mal conmigo, no. Me pregunto que esta mal contigo que no sigues amándome sin mi amor. ¿Qué demonios pasa contigo que eliges tu antigua vida a la que descubriste conmigo?

Ok, yo no te quería en mi vida… al menos cercana ni frecuente, o en mi habitación… pero hice concesiones. Algo debieron valer… supongo que esa quincena de años.

Me costó la vida dejarte entrar a mi vida… y no pude darte mucho, porque no soy mucho. Y no te pude amar porque me odio… pero resulta que en algún pinche momento decides unilateralmente dejar de amarme devotamente y conviertes todo el amor fraterno y el deseo que te tuve en polvo. Y ahí lo tienes: odio pirata. Del que nace de algo que no pudo ser amor del que necesitabas, y se convirtió en una versión de odio baratón que se compra en las esquinas del “de verdad quería que funcionara, perdóname por no poder”.

Y nada compañero… que decidiste que dejara de acompañarte… aunque seamos honestos… no puedo, no pude contigo como no he podido con nadie. Me siento tan sofocada por todos. A todos invariablemente cuando más me necesitan… es cuando más los abandono. Los castigo por asfixiarme. 

No fuiste la excepción. Lo eres ahora cuando decides "que te hace feliz que haya coincidido en esta vida contigo" mientras le mientes a otra de tiempo completo -antes le mentías solo un mes al año-; ahora que decides regresar a lo que dices que tienes por familia… a tus mentiras, conformismos, a todo eso en lo que eres experto para convertir en “realidad”, cuando sabes perfectamente que tu verdad soy yo.

Odio esa etapa en todas las relaciones, esa en que me necesitan hasta ahogarme, porque esa es la que nos tiene aquí; aunque contigo fui más inteligente, a ti te tuve que educar, como bien dijiste… y lo hice tan bien que te enseñé a superarme.

Eso al menos algo de sanidad refleja de mí.

Pues vete: Te dejo ir, absolutamente… y espero que amanezca para decirles la verdad a todas y que jamás te vuelvan a mencionar y se me cumpla eso de matarte como he matado a todos los demás.

Una amplia pradera y tus mismos viejos caballos. 

                              No supiste enseñarme a mí a ser de ti...

                                                                           ...era demasiado pedir.

Luna_Real.

Pd. ¿De qué sirve que me regreses mi radiecito si tu te has ido?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

...ahí está el radiecito.
Tu corazón, perdón, me lo llevo porque es mío. Bye.

A dijo...

rr: Una amiga que fuera Dios

Masfrula dijo...

Son solo momentos

http://masfrula.blogspot.com.ar/ dijo...

Son solo momentos...

Masfrula dijo...

Son solo momentos