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viernes, 31 de julio de 2009

Heridas de Guerra


Hubo un momento cuando saltabas entre los montículos, en que algo dentro de mi se rompió. Fue tan fuerte que me estremecí. Hice de todo con los muslos lastimados para moverme rápido, pero aún así llegaste cuando las lágrimas se salían de mis lentes oscuros (absurdamente usados con el cielo nublado) y temí que lo notaras, que preguntaras algo que me sería imposible responder.

No fue así, sonreíste, llenaste el resto de la tarde con miles de cosas nuevas y fabulosas, como tu mismo con esa capacidad de enseñarme, de ser la compañía perfecta, de darle paz a una cabeza hueca llena de adrenalina suicida.

Creo, que de una forma completamente anormal, me despedí de ti ¿sabes?

Lamenté tanto (ahí, de golpe, en medio de Ismael Serrano) que en tan poco tiempo le esté diciendo adiós a mucho que he amado.

De formas absolutamente taradas y hasta diabólicas, pero he amado tanto.

Tengo que soltar. Dejar ir.

Esta noche es de exorsismos, le dije al Panda, y la verdad es que me lo estaba diciendo a mi.

Fue como el viernes pasado en mi casa, cuando a punta de besos, alguien me hizo por fin no volver a extrañar a quien no está (y jamás estuvo).

Fue la primera vez en mucho tiempo, que lloré por quien se iba de mi vida, no por quien ya no está.

Ahora fue igual. Me era imposible dejar de pensar que te amé tanto, pero que era el momento de dejarte ir.

Entonces, sin que tuvieras la más puta idea, inventé una cita en el futuro que seguramente jamás llegará, con la intención de suplicarte que no me olvides, que en algún punto de ese futuro que no será conmigo, me puedas perdonar todo el daño que te hice.

Al final, cuando bajaste y me abrazaste, tuve que contenerme para no llorar de nuevo. Para no aferrarme a ti y no soltarte hasta que supieras que algo pasaba; para no pensar que me parezco demasiado a quien ahora ocupará mi vida, a quien desde ayer he decidido regalarle la maldición de hacerme parte de la suya.


Luna dejándote ir

jueves, 30 de julio de 2009

No estoy acostumbrada...

"... a que las cosas me salgan tan bien."
Lucía en la cama de Lorenzo, la noche en que él la conoció a ella (y no al revés)
-Lucía y el Sexo-


¿Qué probabilidades había de que me dejara ver de tu mano por el aeropuerto, mientras cargabas tu guitarra y mis pánicos más profundos, como si fueramos las personas más íntimas desde que inició el tiempo?

Exacto.

Pero así fue.

Hoy, aquí, justo ahora, le doy la razón a todos los otros que me odian por no haberlos dejado hacer lo que tu hiciste: tocar a la mujer que amaban (cuando la amaban) antes de que ganara todo lo demás.

Y mira yo me equivoqué... ellos no.

Ya lo había dicho alguien: hace falta un vato con más huevos que tu para que te comportes y hagas lo que tienes que hacer.


MR: Caminar contigo me hizo sentir invencible...
pero si hay que ser muy seguro para que no parezca
que eres tu la que lleva de la mano. A pesar de que fuiste, por
los nervios, una niña asustada fingiendo ser mujer en control.

LL: Lo que son las cosas. Yo me sentí tan vulnerable.
MR: Eso explica que me soltaras a la primera oportunidad.


Luna con alguien de la mano en el aeropuerto

PD. Omito barbaridad y media que aconteció durante el encuentro, porque no puedo recordar si en realidad ocurrió o fue solo producto de mi mente enferma. Los labios, los brazos y todas esas cosas. El público, las propuestas... eso que sólo pasan en las películas, estoy segura de que no pudieron pasarnos a nosotros ahí. Seguramente yo cree esos escenarios en mi mentecita. ¿Verdad?

miércoles, 29 de julio de 2009

No se a dónde quieres llegar

No entiendo a dónde quieres llegar con recordarme aquello.

Cada vez que me susurras al oído: te haré otra, mientras eyaculas, algo en mí se desconecta para no recordar.

Es que me has hecho vivirlo todo. Y nadie, amor mío, podría asegurarle eso a su hombre como lo hago yo.

No, no hablo de esas cursilerías y obscenidades que de tarde en tarde me dices.

Hablo de eso que el amor no aprueba pero provoca: esta devoción insana que siento por ti. Este fuego, esta rabia que me dobla las piernas cuando te imagino con otra y que aún me invade cuando te recuerdo con ella.

Tu deseo que tantas veces me confundió, me hizo perder perspectiva, rumbo y cordura.

¡Dios, no sé si encuentre perdón en algún lado!

Es que me retuerce el dolor de recordarte ahogando sus gritos con tus manos cuando como a mí (al principio), la tomabas a la fuerza. Tu violencia entera contra alguien que no te deseaba.

He de confesar que, en la revoltura de odio, dolor y desquiciamiento, eso fue lo que me aturdió, ¿sabes?.. ¿Cómo podía no desearte cuando alguien en el mundo te amaba como yo? Absurda y completamente incomprensible para mí.

El tamaño de tu cuerpo dentro de ella (mi alma enferma imaginaba tu placer y los instintos por los que le obligabas a recibirte). Tan joven y pequeña, es alguien con quien no podría competir, ni cuando tenía su edad, aunque su belleza, dijiste tantas veces, te recordaba a la mía cuando me conociste (luego de parir jamás volví a ser la misma).

La golpeé tan duro con ese tubo (¿de dónde lo saqué?).

Cuando te vi bañado en la sangre que explotó de su cráneo reventado, al ver tu sonrisa, al ver tu tremenda aprobación… creo que ahí fue que me di cuenta.

Cuando me preguntaste, sólo atiné a decir que me cegaron los celos de verte con otra mujer… ¿mujer? No sé qué estaba pensando, porque luego, mucho después, caí en cuenta de que era casi una niña… no le puedes decir mujer a alguien de esa edad.

Después, al limpiar la sangre, mientras tú llevabas su cuerpo para tirarlo por ahí, hasta entonces fue que lloré la muerte de nuestra única hija; que quise asimilar lo que acabábamos de hacerle.

Por eso cuando me dices que me harás otra, mientras eyaculas, yo no sé, amor mío, no sé a dónde quieres llegar.®


Luna Líquida

PD: Puedes leerlo en su versión original en la revista EnMedio Número 13.
Descárgala o léela acá: EnMedio - Ya valio mergas

lunes, 27 de julio de 2009

Conversaciones de Zoológico I

Panda: ¿A qué hora sale tu vuelo?
Luneta: A las 5.
Panda: Entonces deja de platicar, termina de hacer tu maleta. ¿Terminaste de lavar? No olvides apagar el boiler para que no se gaste el gas. Llévate una cajita de condones, acuérdate que la pildora del dia siguiente no es anticonceptiva y deja encendida la luz del patio. No se te olvide que cuando te tiraron las cartas decía que te embarazarías en estas fechas.
Luneta: Cierto. Pero no me voy a tirar a nadie.
Panda: Yo lo sé, por eso te digo que en Sanborns hay condones extragrandes, por si al susodicho no le quedan los normales.


Luna en chat con alguien que la cuida

domingo, 26 de julio de 2009

Consejos tardíos un viernes cualquiera


Viernes, 6:40 PM
EP alejándose de la ventanilla del piloto, luego de una larga conversación.
Camioneta de lujo alejándose por el Canal rumbo al centro de Egolandia.
TC: No te conviene.
LL: ¿Quién?
TC: EP, no te conviene.
LL: ¿Perdón?
TC: No te enamores, ese wey es muy lindo, tiernísimo y siempre he pensado que tiene su gracia pero esta enfermo, los hombres enfermos, con tantos años de diferencia pesan mucho con el tiempo si te quedas con él.
LL: Wey, ¿de qué chingados estas hablando?
TC: Ponte el cinturón mi reina. Hablo de que vi como se miran. Sólo falta que salgan corazones. Se miran de una forma tan fuerte, tan intensa. No quiero ni imaginarme que ya te acostaste con él. No por favor. Conozco a EP desde hace 25 años. Nunca se había enamorado así te lo puedo apostar; conozco perfectamente a su esposa, a las gatitas que han sido sus amantes. No es tu tipo ni estilo ni tiene nada que ver contigo. Sencillamente no te conviene. Sólo le faltó llorar por verte de nuevo.
LL: ...
TC: Acabo de entender todo. Con razón no quieres regresar. Chingada madre, acabo de entenderlo todo.
LL: Oye, es que no se de que...
TC: Mira mijita, un día con su enfermedad no va a poder responderte, o va entrar en paranoias. Y con los años va a ser muy dificil que lidees, tu más joven, con el acoso de otros y él sin poder ser tan activo como mereces.
LL: Neta que estas alucinando...
TC: ¿Qué vas a hacer enamorada de un wey que es tan distinto a ti? Equilibrio, me dirás, supongo, yo lo sé, pero tu estas apartada para otro wey, no para alguien como él. Vas a sufrir al rato que vaya perdiendo potencia en todos los ambitos. Te lleva qué ¿10 años?
LL: Casi ocho pero ¿de qué chingados estas hablando? No tiene problemas en lo más mínimo.
TC: Bueno, el amor y tu sacan lo mejor de las personas. Pero entiende: no quieres un exadicto en tu vida. Fin de la discusión. EP no es ni será el adecuado para ti.
LL: ...
TC: Sé que me mientes con BS; sé que te busca, que le gustas. Lo sé desde la primera vez que se conocieron. Noté como te veía, ahí, por ejemplo, sé que tu lo toleras que no te gusta, sé también que estando conmigo se llaman, se mensajean, que te busca siempre. Otro: sé que MA se enamoró de ti, que eres la mujer de su sueños, me lo dijo, por ti me bateó muchas veces, y más me emperraba hablándole mal de ti pero nunca funcionó; supe que nunca lo ibas a pelar, por eso insistí en acostarme con él, porque sé que no sentías lo mismo, pero acabo de ver algo que no había visto en ti jamás. No. EP no, Luna. hazme caso.
LL: Ok.
TC: ¡¿Cómo que ok?! Tu nunca cedes tan fácil... ¡en la madre! Te estoy dando el consejo demasiado tarde.
LL: Espero, con todo mi corazón, que no.


Luna (lentita) Obediente

Pd. Descarga el mp3 de Inma Serrano Sálvame de Box (barrita lateral)

sábado, 25 de julio de 2009

25 cosas que yo ya sé de mí (que a nadie le importan un carajo y que no me sirven para absolutamente nada)


Hago esto en un extraño ejercicio de autosíntesis -con el único fin de torturar a los que siguen en hacerlo-.

1. Soy libre.

2. Sin ti, contigo y a pesar de ti, soy absolutamente feliz. Constante e intermitentemente feliz.

3. Hablo sola, dormida, despierta, cuando como, cuando veo tele (cada nunca). Cuando nadie me ve, cuando hay gente presente. Hablo sola todo el tiempo.

4. Soy excelente para seguir órdenes de personas congruentes. Tengo severos problemas con la autoridad que carece de lógica.

5. Me dan miedo los monstruos que habitan en la oscuridad (si, aún).

6. Soy melómana, no puedo hacer casi nada sin música, y aunque no tengo ningún talento musical, suelo apreciar más la música que cualquiera.

7. Soy mitómana cuando no quiero responder algo que me duele mucho.

8. No le temo ni poquito a: alturas, inmensidad, al mar de noche, al ridículo, a la violencia extrema (psicológica o física), a los golpes (aunque aún no me he madreado a nadie, no me preocuparía hacerlo, hay pruebas de ello), a las carreras de autos, a morirme en un accidente, ni a que dependan de mi.

9. No resisto el dolor emocional, pero si llega lo enfrento (muy mal) aunque me parta en dos (cosa que generalmente hace). Me apanica enamorarme, depender de alguien y confesar lo que verdaderamente siento cuando se trata de un hombre.

10. Soy la mejor conductora de autos que existe (si el desquicio al manejar se puede considerar manejar bien), amo la velocidad por sobre casi todas las cosas, y todas las viejas que conozco -salvo la mejor escritora del mundo- me la pelan en cuanto a conducir vehículos se refiere.

11. No admiro ni amo a casi nadie, pero cuando lo hago no hay nadie que admire o ame como yo. Debido a eso, todos los que me conocen en algún momento quieren ser amados o admirados por mí (hecho comprobable).

12. Me revientan l@s wey@s que quieren quedar bien con todos. La gente que no tiene enemigos me da mucha hueva. Odio a l@s malagradecid@s, a l@s traidor@s y a l@s estúpid@s.

13. Soy demasiado valiente para ser mujer, medir 1.65, no manejar maquinaria pesada, ni portar armas.

14. Carezco de sentido del buen gusto (salvo en hombres). Me fascino facilmente por hombres mamones (muy mamones), debido a eso.

15. Jamás, nunca jamás podré trapear. Esa actividad esta eliminada en mi código genético.

16. Mi hombre ideal no existe.

17. Asumo la lealtad como un código de vida, pero en el fondo, siempre creo que fallo.

18. Me hace vomitar de coraje que me levanten falsos. Podría matar por eso. A veces creo que si voy a dar a la cárcel, será por un homicidio con ese móvil.

19. Los hombres que me aman, lo hacen porque admiran algo, ya sea que soy suicida en potencia o alguna caracteristica igual de ininteligible, no por alguna razón física. Causa: soy fea, he tenido que desarrollar otras caracteristicas para atraer al género masculino... aún no se cuáles, pero a veces funcionan (y funcionan como la sección amarilla). Gracias a esto tengo tan buena suerte con los hombres extraordinarios. Nunca se fija en mi un pendejo (bueno, han existido sus excepciones).

20. Hablo muy fuerte; adoro el azúcar por sobre todo; me he enamorado unas seis o siete veces, siempre cada vez más intensamente que la vez anterior. La que sigue augura cambios en las mareas y en la rotación del planeta.

21. He llegado a pasar varios meses sin decir una sola palabra y sin salir de mi habitación.

22. Tengo muchos amigos cantautores a eso se debe que me hayan escrito demasiadas canciones para ser una mujer con tan poca (nula) gracia, no ser rubia, ni tener ojos de color, ni cuerpo de concurso.

23. Prefiero la amistad a cualquier otra manifestación de amor en el planeta.

24. Estoy segura de que moriré sola de forma dramática o no, pero sin nadie que me llore al bajar mi ataud o al quedarme en cenizas en una urna. No tendré hijos (lamento las molestias que esto ocasione), lo cual evitará que mi complejidad se riegue por el mundo (no hay nada que agradecer).

25. No existe ningun ser vivo más voluble que yo.

(Ajá...así las cosas... ahora sí lo bueno de este suplicio)

Mis víctimas para aventarse este mismo jalecito son (todos tomados de los confines universales más recónditos y con absolutamente nada que ver entre sí, pero que no habían respondido esto, al menos en su blog -todos sabemos del mal que le ha hecho a la vida pública el Facebook, y no será tema en este santuario de reflexión-):
La Shell
Don E
La niña de los ojotes verdes
Alex "No tengo nada que perder" Leyva
La Minera
Don Arzacc
La Lagartija con Alas


Luna Líquida

PD. Descarga el mp3 de Christina Rosenvinge - Negro cinturon de Box (barrita lateral)

viernes, 24 de julio de 2009

Conversaciones de Zoológico

Panda: ¿Te das cuenta de una cosa?
Luneta: ¿Qué?
Panda: Mujeres como nosotras fuimos creadas para que miles sean felices.
Luneta: ... Dios. Por eso me caes tan encabronadamente bien.
Panda: ¿Por?
Luneta: Haces que una cosa terrible como destrozar hombres y sus corazones, luzca como una gracia, una virtud y hasta un mal necesario, y no como la culerada que es.
Panda: Lo sé. Llamalo Don.


Luna en chat de BB

jueves, 23 de julio de 2009

Hoy se acaba

A partir de hoy es oficial.

A partir de hoy vendrán muchas cosas nuevas, chidas y chingonas, enormes, dulces y amorosas, (¿puedes sentirlas?) pero dudo que alguna me marque tanto como estos tres meses, y mira que a mi edad ya son poquísimas las cosas que pueden marcarte tan profundamente.

Dirán tantas cosas, vacías, ciertas y falsas, odiosas, entretenidas, encabronantes... hirientemente coloridas.

Después de hoy, tu y yo ya no seremos más.

Ahora todo se ve revuelto, confuso, pero la nitidez que yo tengo es absoluta: decidí irme cuando dijiste te amo y tuve que tragarme el susto -sí, me asustaste tanto- y pedirle al Panda que me sacara de ahí cuando me quisiste detener y me solté shockeada al descubrir tu descaro, valiéndote madre quién nos oyera, como te valio madre besarme ayer, aunque nos vieran (besas con madre, cabrón).

Cómo chingados alguien tan tímido me paraliza, y me cohibe ¡A mi! ¡A mi! ¡Reina del drama y de los espectáculos públicos!

Supe que serías mío la primera vez que me viste; fue tan claro cómo te paralicé, cómo te sorprendí con sólo estar ahí, con dar vueltas en la silla mientras buscabas pretextos para que me detuviera y cuando lo hice, te me quedaste viendo, te sonreí y sólo pudiste decir: qué nombre tan chingón tienes. Dije gracias y tu: wow, y qué voz.

Yo supe que pude llamarme Petronila y tener una voz más de hombre gay, y te hubiera parecido todo hermoso igual.

No fue soberbia -que sabemos, me sobra-, fue realidad.

Te recuerdo recargado en la pared, con tu telefono casi cayéndosete de las manos que bajabas lentamente para abrir enormes los ojitos mientras como pecesita en el agua, yo chapoteaba entre preguntas y risas, mientras tu conocias algo que hasta entonces, sólo te había platicado ese amigo tuyo que trabaja en mi pueblo, y con el que alguna vez, siendo estudiante, hice la radionovela más hardcore de Egolandia.

Incluso, sé que ya lo sabes, él se enamoró tanto de Luna -no de mí, la que tu conoces-, que me le escondía en la escuela... y el día que descubrió mi nombre me fui hasta de la ciudad, recuerdo eso... ah qué tiempos aquellos.

Pero todo eso sabía, iba a repercutir tarde o temprano en ti. Hasta que pasó.

Yo abusé de mi fuerza cuando una tarde,
cansados hasta el agotamiento cerebral
profundo, nos quedamos en silencio y
dijiste:
EP: ¿Qué tienes que me fascina?
LL: ¿Cara demacrada y cachetes
de toronja?
EP: Jajaja, además de eso.
LL: No sé, pero líbrate pronto, yo
tengo un encanto muy extraño. Al ser
tan poco agraciada fisicamente, Dios
me dio el don de conquistar a los
hombres cuando ya llevan un buen rato
de conocerme. Algo pasa que se
acostumbran a mi y entonces... por
algún motivo ininteligible para la raza
humana con dos ojos y buen gusto, me
quieren me quedo atorada en su cariño
como un algo que no pueden sacarse luego.
EP: No te pasó conmigo, yo me apendejé
en cuanto te conocí.
LL: ¿Se supone que eso es una gracia o
una pendejez?
EP: No, digamos que simplemente sé lo
que me gusta a primera vista. No me
esperé a ver el desmadre que hiciste
aquí con todos.
LL: Si, eso explica porque las drogas
y el maltrato psicológico te atraen
tanto. Eres autodestructivo.
EP: Lo soy.

Hoy me voy, y nada de lo que aquí hay te dirá algo, nunca, serás la historia que nunca me atreví a escribir. Quién sabe, quizá en un futuro, sean tres mujeres las que me recuerden, que hice bien en no ceder a la tentación de que fueras para mí.

Sé el papá que merecen, ¿sabes? yo tengo uno así, completito para mí, y por eso, vale la pena cualquier sacrificio, hasta el de esto que comenzaba a ser algo.

Gracias por todo.

No sientas pena, para mí, sólo era un trabajo... el de mis sueños, pero sólo eso, un trabajo al fin y al cabo... para ti, era la vida.

No había punto de comparación.

Acuérdate de decirme esto, cada vez, que como hoy, llore por lo que dejo atrás.


Luna en Adiós llegando tarde a la vida de todos

PD. LL: Tengo el don de la elocuencia, pero contigo, no sé que chingados me pasa, me paralizo y no tengo explicaciones para nada.
EP: Lo sé, crees que con tu: no quiero hablar de eso, yo me voy a aguantar. Me urgen respuestas. Quiero saber que sientes algo. Ya se que soy uno más de los pendejos que te han dicho cosas desde que llegaste, pero por ti, yo cambiaría mi vida. No te mando flores, ni choferes para llevarte a restaurantes de hueva, pero te quiero, te quiero bien.
LL: No quiero hablar contigo, hay que terminar aquí. Pero, sólo para tu información, nadie me quiere mal. ¿Qué eres? ¿un preadolescente convenciéndome de que no me conviene el chico rico de la cuadra?
EP: Ni madre, dime algo. Dame una lucecita, dame señales para no sentirme tan desprotegido. ¿Cómo es que me has enseñado tanto siendo tan chiquita? te llevo demasiados años como para que vivas así. Aunque un día te vayas, me enseñaste mucho. Aprendí tanto contigo. Todo es intenso estando a tu lado. No volveré a ser el mismo. Si me dejas aquí, solo, yo de todos modos seré parte de ti. No te voy a olvidar jamás.
LL: ¿Qué quieres que diga? ¿que yo no siento nada, que te enamoraste de un monstruo?
EP: Lo cumpliste, hija de tu madre, me hiciste daño. Dijiste que no me enamorara, que hieres, que destrozas. Te aseguro que no lo creí cierto. Ahora sólo quiero la verdad: ¿qué sientes por mí? ¿por qué me cuidas? ¿por qué te preocupo? ¿por qué conviertes en tu problema algo que es mío? si me divorcio o no, ¿qué más te da? Déjame ser libre. ¿Qué pierdes?
LL: No me interesas, esto es jale y lamento mucho que confundas las cosas. Qué hueva enorme hablar más de estas chingaderas. Ya basta.
EP: No confundo ni madre, lo que pasó entre nosotros no lo voy a poder olvidar nunca. Sentí más esa noche que en toda mi puta vida con cientos de mujeres.
LL: ¿Cientos? jajajaja, no mamar.
EP: Jajaja, si, exageré.
LL: Dime algo útil: ¿ya están confirmados los weyes de la tarde?
EP: Simón, déjame confirmo de nuevo.
LL: Esta interesante tu plática -casi me arrancas un bostezo-, pero te veo en el estudio.
EP: Yo te veo hasta en mis sueños, pero qué más. Algo es algo.
LL: No le veo jamás la gracia a nada de lo que dices. Ahí tienes una verdad, como me la pediste.
EP: Ah como eres dificil, chingada Luna. Imposible, verdaderamente.

miércoles, 22 de julio de 2009

No voy a vivir contigo

Estoy en la presa, corriendo motos. Me acabas de enterar.

Fue una llamada corta, fría. Tuve que bajarme, respirar... entender el tono sombrío cuando dijiste: ya se fue.

Supongo que la sorpresa te asaltó, por eso dijiste lo que dijiste: Te quiero conmigo. Hoy, esta noche, arma una maleta y quédate desde hoy conmigo. No puedo estar solo, o mejor dicho, sin ti. Prometo no tocarte si no quieres, pero comprendeme, te necesito. Eres la única que me ha podido controlar.

Te dije: cuenta conmigo -sin saber exactamente qué decía-.

Ahora solo pienso en lo extraño que es suponer que orillaste a la mamá de tus hijos a irse, para hacer alguna cosa idiota como estar con alguna mujer nueva cada noche porque no puedes dejar de castigar a la que fue tu esposa con eyaculaciones frecuentes con cualquiera que pase por tu rango de visión.

¿Se llevó a los niños? fue lo único concreto que atiné a preguntar. Si, dijiste dolorido, casi débil. No podía dejarlos conmigo. No soy opción. Fue lo último que oí antes de mi te llamo en un rato, cuando, sin escuchar tu conclusión de la llamada, colgué, al tiempo que otro ponia sus manos en mis muslos, y mis nervios estúpidos, metieran el celular en la bolsa del pantalón para intentar subir en el caballo que tenia por moto frente a mi.

Entonces pensé que todos los finales, todos, incluso los más anunciados, son espantosos, y no pude evitar recordar en instantes, cómo siempre creí que tu rollos respecto a que no eras feliz y que te ibas a separar resultaron ser ciertos y no nada más artimañitas baratas para meterme en tu cama.

¿Quién lo iba a pensar señor empresario, que usted, por alguien como yo, le daría en la madre a todo lo que amó?


Luna Soltera

martes, 21 de julio de 2009

Verdades absolutas


LL:
¿Quién fue la pendeja que dijo que entre mejor besan los hombres, peor cogen?
TC: Tu.
LL: Siempre he dicho que estoy bien wey.

Luna atrapada por un excelente besador

sábado, 18 de julio de 2009

Masoquismo

Me voy a contar la verdad porque lo necesito; me urge:

Me estaba enamorando de ti.

No lo entiendo, no lo quería, incluso puedo decir que odié que me pasara.

“No vale la pena darle en la madre a tu carrera periodística por un hombre”, me dijeron. Pero no lo hice por un hombre, lo hice por una familia.

Con el afán de evadirme de esa realidad explicaré lo que me atreví a hacer en el caso más extremo de masoquismo que he visto en mi vida:

Volví a leerlo, luego de ocho o nueve meses de no acordarme ni de la dirección del blog. Me enteré de que borró aquel post del "te amo”, por otro donde la “esperanza” moría. Luego pensé en que para mí sólo es la idea de un hombre. Que debo estar loca para haber querido como quise a alguien que sólo existió en mi cabeza. Que es nada. Fue nada. Nadie.

Lo leí para poder asirme a algo que no fuera la forma cálida y protectora en que tus manos entrelazadas a las mías, se pertenecen, se untan, se son. Tu lo dijiste: ¿cómo es posible que embonemos tan bien y no te des cuenta?

Lo leí para distraerme del recuerdo de aquella noche en el sofá de mi casa que aún me despierta cuando tus gemidos me estorban para conciliar el sueño, y nuestro mal sano apego al BlackBerry me hace desvelarte para contarte todo.

Me atreví para olvidar la manera en que en tu coche o en el cine no me daba por quitar tus manos de mí, ni podía quitar tu boca de mi piel cuando nadie nos veía, cuando me abrazabas fuerte para no decirme nada.

Me empezabas a vulnerar de formas intolerables y por eso me voy. Para que jamás lo sepas. Para que creas, como crees, que sólo tu te quedaste embarrado en mí, y yo, como con otros, salí intacta de tu ternura y corazón bueno (de tus besos... ¡qué rico besas!).

Eras tan improbable. ¿Cómo podía imaginar que serías un clon del hombre de mi vida, con muchísima más terquedad para conquistar a una psicopata?

Ay Dios, en serio tenía que irme.

A últimas fechas marcaste distancia.

Las flores, los autos regalados, las Denali doble cabina blindadas que enviaban por mi para ir a cenar, todo eso, empezó a pesar.

No eres un niño a tus 36, lo demostraste severamente, desapareciendo de la noche a la mañana.

Necesito huir o me derretirás. Cuando me enamoro hasta los huesos, así, como ahora, me vuelvo un pendejo, necesito alejarme todo lo posible por mi bien. Más obvio no puedo ser. Se han dado cuenta todos los que me conocen, confesaste un día.

Incluso ahora mismo, que interrumpes este post para decirme: cierra ese círculo para que puedas ser mía, me río y pienso: sí, por primera vez, creo, quiero/puedo enamorarme de alguien de carne y hueso, no de alguien que habita en mi cabeza.

Pero esas ideas desaparecen rápidamente con los tragos de realidad que me fuerzo a tomar.

So... sacrifico mi "carrera periodística" (lo que sea que eso signifique, si es que significa algo para alguien), para que te quedes con tu familia. No sé a ti, pero en lo que a mi respecta, es un trato justo.

Mujeres como yo, hay muchas, bueno no, pero hay mejores. Hombres como tu, no hay. Mejor aquí, ahora, que ya desvanecimos los límites, que ya te enamoraste; mejor ahora que aún me puedo detener. Mejor aquí.


Luna Cobarde

PD. Me da risa ahora pensar en que me pusieran el ‘Lu’ de sufijo a mi nombre. El que me lo puso me lo explicó un día:
Fu: Estas como la niña de la canción: a la hora de la hora, tu juras que no eres para nadie, y que nadie es para ti; no, LunaLu, el asunto es que un día tendrás que conformarte, como lo hacemos todos. Conformarse con alguien no es tan malo. Fíjate en ese mismo wey del que contaste una vez, se lo ligó la vieja que más le hizo ojitos, la que estaba en la cuadra, era de a huevo. Así nos pasa a todos. Mira, si tu sigues aquí, vas a acabar con alguno de nosotros, así son las cosas, nomas se trata de conformarte con alguien. Resignate, aguantate. Él mismo lo hace estando con la que está, se conformó. Yo lo hago. Resígnate tu también.
LL: Terrible realidad.
Fu: Oye, ¿te has puesto a pensar qué haría el wey ese que no conociste si supiera que aún lo amas?
LL: Creo que en el fondo él sabe que nunca lo amé. Hubiera ido a buscarlo, o intentado comunicación, si así hubiera sido, él lo sabe. Creo.
Fu: Eres una mujer tan compleja, que un “no amar” tuyo, bien valdría la pena por diez mil amores de otras. Pero, aunque quieras fingir conmigo, quiero decirte algo: soy el único cabrón de este lugar que vio como traías al pobre pendejo de tu compañerito de trabajo, qué chinga le metiste; lo que es peor, noté como tu instinto materno se preocupaba por él. Con todo respeto, qué ovarios tienes para irte y sacrificarte por alguien que quieres. Mis respetos por dejar lo que dejas.
LL: Lo mejor que le ha pasado a todos los hombres que han salido de mi vida, es eso. Sin embargo, no sé de qué me estas hablando, ya te dije que terminando el periodo electoral, no tenia caso que siguiera aquí.
Fu: Ajá. Haré como que te creo y así no volveremos a hablar de esto ¿Va?
LL: Va.

viernes, 10 de julio de 2009

Me quieres para ti

5:45 PM, lluvia absoluta.
Luna empapada enfrente de la casa del Góber de Egolandia (rogando por un taxi).

BS: Tengo cinco preguntas que hacerte.
LL: Hazlas.
BS: ¿Estas en la calle? ¿Con esta lluvia? Voy por ti.
LL: Cálmate príncipe azul, ya me resguardé, estoy esperando un taxi. Pregunta.
BS: Pregunta uno: ¿Me aprecias?
LL: Mucho.
BS: Pregunta dos: ¿Crees que soy para ti?
LL: ¿Perdón?
BS: ¿Crees que puedo ser para ti?
LL: ... ... ... ¿Cómo dices?
BS: ¿Me quisieras para ti?
LL: Puta wey, neta que no comprendo tu pregunta.
BS: Me quisieras... ¿has pensado en mi para pareja tuya?
LL: No.
BS: Ok, olvida el resto de mis preguntas.
LL: Ok.
BS: Entonces ayúdame a conseguirme a tu reporterita, la que me presentaste el día que el pendejete ese del rolero te compuso esa canción ahí frente a todos por llevarte esa minifaldita y tus dos colitas.
LL: Va. Te ayudo.
BS: Ya ni la chingas. ¿Por qué te fuiste vestida así? Casi lo madreo al pendejo. Muy famoso muy famoso, pero no se controló. ¿Por qué no le dijiste que estabas saliendo conmigo?
LL: No estoy saliendo contigo... no saldría contigo.
BS: ...bueno, me vas ayudar con tu reporterita. ¿No te pones celosa?
LL: Jajajaja... Ya te dije que si, y no BS, nunca me pongo celosa.
BS: Sabes perfectamente como enloquecerme, no sólo en la cama, sino fuera de ella también. Te llamo luego.
LL: O no lo hagas...

Subí al taxi y noté como la lluvia siempre se ve mejor a través de las ventanillas cerradas.


Luna Obsesionando a un Tigre

jueves, 9 de julio de 2009

Voy a escribir desde el sexo que no tuvimos

Escribiré desde la soledad terrible de compartir la cama con alguien que sólo desea ponerte en una repisa de trofeos, y sabiéndolo, le dejas jugar a que puede lograrlo.

Su adicción al sexo te causa gracia, te entretiene tanto, te gusta verlo desgranarse de ganas. Así nomás.

¿Qué hacen las mujeres que no tienen ganas de cogerse a cualquiera
pero tienen que tragarse el llanto al saber que el amor de sus vidas anda por ahí,
de la mano con alguna idiota con suerte?

¿Qué pasa si cuando mis manitas pasan por su barba, es la tuya
la que quisieran tocar
y tengo que morder sus labios con fuerza suficiente
para que duela el que no seas tu?

Antes de irse, inicia siempre el ritual que deja incompleto: empieza a vestirse pero no puede dejar de besarme, va y regresa intermitente a la cama para acabar desenredándome de la esquina que hace la pared y el colchón, donde mis brazos abrazan mis piernas; entonces en algún punto, termina preguntándome: ¿dónde andas? no me dejes sólo, ven, ¿qué puede ser más rico que esto?

Lo veo, con mis ojitos llenos de lágrimas y digo (volviendo a él por instantes): ¿el amor?

Entonces cierra los ojos, recordando sus propios dolores... me besa por horas, me recuesta y completa mi soledad con la suya, hasta que dormida, no siento cuando se va (ni veo cuando termina de vestirse).

...Qué estupidez,
espero ser la única mujer en el mundo
que usa el sexo (que no tiene) para lastimar(se) así.


Luna Idiota (sin suerte)