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jueves, 31 de diciembre de 2009

Mujer de cuento de hadas

- Eres una mujer de cuento de hadas.
- ¿Perdón?
- Si, eres perfecta, te sacaron de un cuento de hadas. No tengo otra explicación.
- No sabes lo que dices.
- Si lo sé. Muero porque me ames como sé que sabes amar. Mientras me quieras no vale, querer se puede manejar. Quiero hacerte olvidar el pánico, que puedas decir teamo; que enloquezcas, que pierdas el control; que sepas que eres exactamente como una fantasía con la que soñé, desde ese primer día cuando te vi en el aeropuerto...
- ... créeme: no sabes, no tienes ni la más remota idea de lo que dices.


Lo que queda de Luna sumergida en tus brazos en la última noche, la más larga, absolutamente segura de que recorrer medio país por carretera hace desvariar a cualquiera.

martes, 29 de diciembre de 2009

Auxilio

Hace un rato, mientras desayunábamos, dijiste tomando mi mano: necesito ayuda profesional. Estoy en un punto en el que nadie puede confortarme, donde la paranoia y los ataques de pánico me estan venciendo. Necesito reconocer que sin ayuda no voy a librarla.

Así, natural y seguro, como siempre.

Luego propusiste venir a mi depa, quedarte dormido luego de un largo masaje... y ahora, horas más tarde, concluyo lo mismo.

Luego de todo este tiempo: necesito ayuda.

Profesional. Una lobotomía o algo severo que me ayude a superarlo.

Estoy rayando la locura y ya ha sido suficiente tiempo para mejorar y sólo empeoro.

...


Luna desahuciada

domingo, 27 de diciembre de 2009

Si alguien me ve, tenga piedad y avíseme

Soy increíblemente, pero absoluta y reverendamente estúpida.

¿Para qué me hago si me puse a ver si podía hallarte?... o no en realidad, pero si no era eso, ¿qué me motivaba, sabiendo tus filias..? ¿qué tan difícil podía ser llegar a ti siguiendo a quienes seguia?

Esa es la puritita verdad.

Y lo hice.

De nuevo tú, ahí... soso e insignificante como te calificas.

Pero es tan inocente como me suceden las cosas, así como no queriendo. Como me pasaste tú, como me pasan todos... sin querer. Lo que otras ven como suerte, mientras sé perfectamente que es maldición.

No dejo de pensar que ya no te amo - ¿Lo habré hecho alguna vez?... (no, ya sabemos que no, pero era lindo creer que lo hacía, al menos eso me daba un corazón, un vestigio de humanidad.)

Nada, que por lo pronto -también con pasaporte en mano-, concluyo que esto de cambiar de vida (de planeta) no es para mí.


Luna completamente extraviada

martes, 15 de diciembre de 2009

Vacío

Estoy -a una velocidad alarmante-,
vaciándome de sentidos...
de todos y cada uno.
Donde alguna vez hubo algo
cada día, queda menos.
Para lo que sea que te sirva saberlo.

Luna Hueca.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Ayuda para hallar un post (o servicio social)

Una de las pocas (por no decir, casi inexistentes) lectoras de éste blog, escribió un post que hablaba del dolor.

Era un crudo relato de su primera vez con alguien, en una descripción perfecta de la decepción de una relación no insatisfactoria, sino tremendamente dolorosa... físicamente.

Era tan exacto...

Lo he buscado por mucho tiempo y desafortunadamente no lo hallo. Si por algún azar del destino, tú que lo escribiste, puedes pasarme el link, te lo voy a agradecer en nombre de todas las que hemos querido escribir algo así y desafortunadamente Dios no nos dio el don de expresarnos por escrito.

Es cuanto.


Luna Inútil

sábado, 12 de diciembre de 2009

Mía

BO: Llevas 20 minutos hablando bien de ese cabrón.
LL: ¿Y?

Te acercaste, me agarraste del brazo y pegándome a la pared, dijiste:

BO: Que eres mía... Sólo y nada más, mía. Ese cabrón será muy mi amigo, mi hermano casi, pero no soporto, no quiero volver a oírte diciendo que alguien más es todo lo que has dicho de él, sencillamente porque me perteneces.

Yo, sorprendida y seriamente maravillada por la brutalidad del fuego de tu mirada, sonreí:

LL: Oye, nunca te perteneceré. N u n c a. -dije arrastrando la entonación-
BO: Jamás serás de nadie como eres de mí.
LL: Lamento tanto un día romper tu corazón cuando entiendas que jamás haré lo que esperas de mí.
BO: Cállate, porque voy a hacer que aprendas cuándo llega el momento de detenerte con un hombre que sepa y pueda controlarte.

Reí, levantando una ceja, buscando y obteniendo una sobrerreacción que necesitaba:

BO: ¿Lo quieres por la vía difícil? Bien, si aún no te queda claro, me ocuparé de hacértelo entender, Luna: eres mía. Toda tu, mía, para mí, para estar y ser conmigo.
BO: Despreocúpate, mi especialidad es hacer que las cosas pasen, y haré que lo entiendas.
LL: Mírame bien, ¿luzco, aunque sea, ligeramente preocupada?

Contuve las ganas de quejarme por la fuerza que usaste. Finalmente te percataste de lo dolorosamente cerca que estábamos, en una combinación de fascinación y verguenza, entraste en razón pasándome el saco y los guantes.

BO: Póntelos, hace frío
-dijiste mientras salíamos de mi habitación-.


Luna Sometida

PD. Panda: Me acabo de chutar un programa completo con KL…. Y sí, es clon de cierto instinto incestuoso que tengo… bien valdría la pena desgastarlo probando suerte. Reto interesante.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Boni:

Estábamos chiquititas (¿Qué tendríamos, Doc? ¿Cuatro y cinco?), cuando creo empezar a tener conciencia de eso, luego lo repetimos muchas veces por año, hasta cumplir los… pues estos años que tenemos ahora.

Primero era nuestro domingo (esa lana que te dan tus papás para gastártelo a tus anchas –ahora es hasta el sueldo-), siempre eran monedas que apenas cabían en nuestras manitas –juntas-, luego billetes. Íbamos con eso al súper para llenar un carrito con juguetes, luego, en mis cálculos, ya no me quedaba dinero para más juguetes (tuvo sus ventajas aprender a sumar a los cinco), tú en cambio llevabas como unos tres, por lo que siempre te sobraba dinero -casi todo-, y para mí se convirtió en normal que dijeras siempre lo mismo: toma, gástate el mío en lo que tú quieras.

Así, sin condiciones.

Lo mismo con la lana de los jueves de “la reunión” de nuestros papás (que ya de grandes supimos que eran parte de esos grupos discretos que dominan una parte del conocimiento del mundo), cuando íbamos a la tiendita, fiel receptora de mi dinero íntegro, mientras a ti te sobraba todo y hacías lo mismo: toma, cómprate lo que quieras. Yo, obedientemente, satisfacía mis instintos infantiles hasta ser feliz, sin interesarme qué pasara contigo por siempre comprar tan poquito y nunca pedirme nada de lo mío.

Sin decir: me prestas tus juguetes, o me los das después, ni alguna forma extraña en la que yo entendiera que me dabas algo que luego tenía que devolver; todo era solo dármelo y entender que lo tuyo era mío y ya.

A lo largo de mi vida, me ha pasado muchas veces, de formas similares, muy sanas unas y muy enfermas otras…

Pero nunca así, exactamente así, como cuando la Doc y yo, íbamos al súper y Mamá nos dejaba hacer lo que quisiéramos, mientras veía que una le daba todo su dinero a la otra, estudiar nuestro comportamiento y respetarlo –de forma muy extraña si me pregunto ahorita-.

¿Qué condenada probabilidad había de que luego de TA y de la Doc, alguien más me hiciera sentir esa absoluta irresponsabilidad de desmadrar hasta las finanzas que son las cosas que al resto del mundo siempre las pelean?

Mira que así es, vuelvo a vivir esa sensación absoluta de complementariedad (abuso le dirían otros), pero la onda es que no comprendo, cómo hallé a alguien con ese mismo espíritu de darlo todo a cambio de nada.

Lo de hoy es el canje, el intercambio, el “dame para darte”, pero tu sólo estas aquí y me haces todo mejor, sencillamente porque a ti como a la Doc, todo les sobra mientras a mí siempre me está haciendo falta.

Entonces llegas -sin importante un carajo-, para decir siempre: toma.

Y aplica en todo: tiempo, dinero, vatos (lo cual incluye desde hermanos hasta fans, exmorros, compañeros de jale, etc), cariño, confianza, medicinas, preocupación, atención… pero sobre todo fe.

Esa que pierdo sistemáticamente por fallarle a todo el mundo.

Debo confesar lo que ya sabes: tarde o temprano voy a decepcionarte. Será monumental. Confío plenamente que sabiendo cosas de mi vida que aún no puedo ni escribirlas, estés preparada para eso.

Por lo pronto me tiene asombrada el amor que Dios me tiene al hacer que coincidiéramos.

Ambas sabemos que es curioso –por no decir infernal- que dos entes como nosotras nos halláramos.

Me es tan fácil comunicarme contigo; por fin una persona con la que nada se juzga, ni se mal entiende, alguien tan sano que puede saber que estoy enferma, que hago que dependan patológicamente de mí, aceptarlo, aceptarme tan naturalmente (mis excesos, mi autodestrucción, ese respeto brutal por todo lo mío) y sabemos –¿lo sabemos, verdad?-, nunca será demasiado lo cercanas que seamos, el mundo se convierte en una enorme pelota con la que nos ponemos a jugar en el mismo idioma.

Sin que por decir las netas, pensemos en los términos con los que otros (esos que se asustan y se fascinan con nuestra forma y fondo de comprendernos) nos explican.

Aquí soberbia o irracionalidad, nos son conceptos tan inútiles.

En este mundo comprendemos más allá que nadie lo que queremos decir con solo mirarnos.

Para mí no es nuevo, ¿sabes? Y me queda claro que para ti tampoco… pero haré cuanto pueda por no echarlo a perder esta vez.

No lo soportaría, y confió plenamente en que tu podrás soportar lo fuerte que trituro todo lo que vibra en mi misma frecuencia, sin torturarte, ni confundir jamás el origen primario que nos tiene aquí: ser de una especie en extinción.

¿Qué te puede hacer falta si sabes que el mundo naturalmente -sencillamente- te venera? Será esa una de las tantas razones por las que puedes/sabes darte así. Empática y rotunda, como la amistad más chingona debe ser.

Mis respetos absolutos a tu manera de querer.

Feliz cumpleaños Panda… debo confesar que el que existas me ha hecho tanto bien. No sé como voy a pagar todo esto que haces por mí desde el primer día que me conociste… porque sé que no hay manera de regresar en la misma medida el cariño de tan alta pureza y calidad como el que tu tienes para todos… y eso, afortunadamente para mí, me incluye.

Ser circunstancialmente parte de tu vida, ha sido lo mejor que le pudo pasar a la mía.


Luna Abusiva, sanando.

Pd. Gracias por todo lo que me das, no puedo creer que exista alguien que nunca acaba de sorprenderme, y encima, que sea mujer –cuando sabes mejor que nadie, lo misógina que soy-.
PD1. Ya sabes que para mí "batos" con b, me suena al femenino de batas... y no, lo mío -bien lo sabes- es lo masculino.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Por algo gasto lo que gano en zapatos....

Sabía, que el día que usara un par de mis tantos tacones de teibolera (combinados con una falda lo suficientemente corta) en un evento con políticos y directores de medios (en ese orden), causarían estragos...



...cuánta razón tenía.




Luna en las posadas

lunes, 23 de noviembre de 2009

Si lo que busca es fama: Salga conmigo

Verte en la tele abierta nacional comprenderás que me shockeo demasiado.

Es oficial: si usted quiere tocar las marquesinas del éxito público, digamos fama... convertirse quizá... en vocalista de un grupo famoso; viajar por el mundo con interesantes propuestas laborales; tener novias que salen en cine o cantantes; o sencillamente quiere verse en infinidad de reportajes de televisión por investigaciones o avances tecnológicos desarrollados por usted, es simple, primero tenga un noviazgo conmigo, y vuelvase famoso después.

Pero no había lugar a dudas, eras vos: tu nombre único, tu famosa escuela, el área donde eres director de investigaciones... tu voz (eso fue lo que hizo que volteara de hecho, tu voz) ya no hablemos de las complejidades de la física e informática avanzada que tu explicas divinamente sencillo.

Todos estos años se estrellaron de golpe en mis recuerdos y al final del tunel estaban tu y mi vida a tu lado.

Si, en cierta forma creo que tienes toda la razón: siempre nos perteneceremos... ni que hacerle.

Dios... me haré una limpia.


Luna de la Buena Suerte

sábado, 7 de noviembre de 2009

Ser tuya...

"Maldita seas, ¿por qué tenías que tomar esa pinche pastilla?"
- Tuzo, en su última hora en mi cama.


Sabemos que este es uno de los posts más difíciles que he de escribir (si Dios me ayuda en el resto de mi vida), por eso será (más que cualquier otro) torpe, directo, dolorosamente real.

Ser tuya ha sido lo más intenso que me ha ocurrido -y sabes que decir eso, es sinceramente mucho-, porque creo que conocer tu forma de amar ha dado el estandar más alto que ha de conocer una mujer en cualquier parte del planeta.

Romeo (y cuanto personaje épico enamorado ha existido) fue insipirado en alguien como tú.

Pero ¿qué se hace cuando sé que debo -necesito enfatizar debo- dejarte ir; que soy lo peor que te puede pasar; que definitivamente no debes endosarme el resto de tu vida por más atractivo que te parezca ahora?

Donde estas no ha estado nadie, porque tuviste la virtud inusitada de no quedarte con las ganas de nada, de no respetarme, de no cuidarme, de saciarte de mi hasta que no dejaste nada para nadie.

Me has tenido como nunca nadie... eso es todo cuanto puedo darte.

Serás feliz con otra, habrá alguna más que ha de gritar -como yo lo hice- con tu tremendo (y caliente) cuerpo dentro de ella, también habrá alguna mujer que agradezca infinitamente que hoy te diga adiós.

Es tan frustrante esto de usar palabras para explicarme.

Me hace temblar el miedo de dejarte ir sabiendo que no habrá posibilidad de llenar mi vida con alguien que supere, tan solo iguale, tu amor por mí.

Eres sencillamente delicioso en todas y cada una de las maneras posibles.

Si te hubiera soñado, no te hubiera creado así.

Tan increible como el ser todo lo que juré que no quería, ya ves que eso de los hombres guapos pensé que no era para mí, pero vos sos exacto, con una sonrisa que desarma, ojos miel -casi verdes- llenos de dulzura... mejor me ahorro recordar tus formas encabronadamente viriles (Dios, jamás podré borrar esos exageradamente torneados muslos -piernas, pecho, espalda, brazos- tuyos de mis ganas).

Fuiste el inofensivo justo para meterte en mi vida, así contrastar la violencia con la que sabes amar.

Jugué tantas veces a esto, que el día que lo hiciste realidad, sólo atiné a llorar junto contigo ¿te acuerdas?

No sabía -nunca supe- de lo que hablaba, hasta que te dedicaste a convertir en experiencia lo que yo construí una y otra vez en sueños.

Mi pánico por tocar la realidad, en tu boca y esas manos que tienes (con tu voz de trueno o esa madurez nueva para mí en un hombre de 34, sensibilidad de poeta, inteligencia superlativa), se fue deshojando hasta desaparecer, y con él se fue la niña que habitaba mi cuerpo.

Te la llevaste, y espero con ella, se haya ido el pasado, mi incapacidad para adaptarme a las mañanas, la indecisión o el trauma gigante por volver a amar.

En el peor de los casos, ojalá se vaya al menos mi incansable terquedad por herir a quien sí sabe querer como no pensé merecer que me quisieran.

Gracias por haber sido tan mío.


Luna Tuya

domingo, 1 de noviembre de 2009

Legalmente loca

Yo relacioné siempre palabras como pulso a cosas como la irradiación energética de un quásar, cuando me hablabas de las enanas blancas o de las gigantes rojas… o al electromagnetismo.

Vaya que pulso para mi, iba invariablemente ligado a la vida, a la creación... hasta ayer, donde esa palabrita, antecedida del sin, reunida con otras palabrejas como se lo llevaron al hospital ya..., son tan concretas como el sufrimiento que representa el infierno por la eternidad, condensado para sentirse exactamente en un segundo.

Ni más... pero también, ni menos.

Me parece que no fue ahí, sino 30 minutos después cuando -atravesando ciudad y carretera (el trayecto más largo entre nosotros de todos los tiempos)-, tú, con los excesos de sustancias que ya no depuran tus riñones -por ello intoxican tu cerebro-, intentabas mantenerte consciente y con eso, seguir dando ritmo a éste corazón mío.

[Hago conclusiones ahí -aquí- al lado de tu cama de hospital, contigo entre los vivos por la bendita gracia de Dios, tu voluntad de echar a andar órganos que ya no sirven, o el misterioso universo (con las enormidades de su curvatura negativa, la teoría de las famosas 10 cuerdas o ese orden perfecto en lo más microscópico que mantiene unidos los cubitos de cristales de arena –gracias al silicio-, o el exacto andar de las hormigas justo como debe ser, en éste planetita azul que comparto contigo)]

Te decía que media hora después de oír sin pulso unido a una frase que lo relacionaba contigo, concluyo que yo estaré legalmente incapacitada -alias loca- si llegas a faltarme.

Y no es difícil imaginarlo, porque desaparezco con facilidad sabiéndote tan grave.

Es cuestión de que me necesites en estas noches larguísimas -porque debido a la mezcla de drogas y tóxicos, olvidas tu cadera y fémur artificiales, o los clavos que mantienen pegados tus huesos del brazo-, para que yo exista.

Veras, en los lapsos de inconsciencia que te dan en ese limbo entre la enfermedad absoluta y la enfermedad mortal, cuando olvidas que no hay músculos ya para envolver tus huesos -por ende que sostengan tu cuerpo de pie-, yo aparezco para ayudarte a cargar con tus bolsitas de sueros, tus medicamentos, con silla de ruedas mediante, y me obligas a hacer llegar al baño tu cuerpo casi destrozado, mientras un alud de enfermeros tratan de explicarte las 500 razones que lo hacen absolutamente impensable, pero tú convencido, conviertes en realidad lo improbable.

Es ahí, en esa necesidad tuya de mí, que tiene sentido que yo haya nacido.

Me parece que ni antes y –definitivamente- menos, después.

Lo demás se convierte en un periodo de latencia en éste sillón a tu lado, al que sólo regresa mi conciencia de vida cada vez que volteas y dices: M'ija, te cambio. Acuéstate tu en la cama y yo te veo dormir ahí en ese sillón.

Ahí me crece la boca, se conectan las neuronas, balbuceo alguna pendejada que te hace reír y tus ojotes enfermos, desorbitados, que batallan para hallar los míos, me lo dicen clarito: estas viva.

Luego vuelves a cerrarlos y con eso, vuelvo a desaparecer.

Lo sé, lo sé, es injustificable que un hijo no esté preparado para la partida del padre.

Que un hijo, hija en este caso -la mas, pero más amada, según consta en actas- sea lo suficientemente cobarde para establecer una distancia entre la realidad y lo indoloro a través de la locura, es, digamos, una gran chingadera... pero así, exactamente así es como se llama lo que ocurrirá conmigo cuando te "vayas": seré mentalmente inestable de forma legal.

Para muchos, algo como lo que actualmente ya padezco a lo que solo falta agregarle el término oficial.

Lamento las molestias que esto te/le ocasione (a ti y/o al mundo), pero sin ti, ya lo sabes: no quiero nada. Absolutamente nada.

Es cuanto.


Luna viviendo milagros

domingo, 25 de octubre de 2009

Un mensaje para el futuro

Vengo a dejar este registro a unos minutos de dormir -espero- porque ¿quién sabe?, quizá un día -ojalá pronto-, vengas aquí, empieces a leer y a buscar puntos de inflexión entre tu forma de ver la vida y la mía -que poco o nada tienen en común- y pasado el tiempo -no mucho, quisiera- volvamos -como causa de un acercamiento más intenso- a este momento.

Por ello, quiero enfatizar y poner por escrito que te supliqué -y no quiero que olvides-, como hace minutos antes de colgar, esta única y absoluta verdad: cuando sepas todo todo (quién soy, mi nombre, mi vinculación diabólica con tu realidad, no sé, mis gustos por lo haces que se relaciona con lo que amo, etc, etc), vaya, cuando me conozcas toda, no me odies, confia en que esto empezó sin malicia alguna, fue una mera coincidencia maravillosa para que tu alma fuera feliz.

Suelo hacerle mucho bien a las personas -sólo y exclusivamente, en dosis precisas y controladas, como las que prometo darte-.

Sean pues como tengan que ser las cosas.

Dios nos ayude.


Luna Mariposa
PD. Panda, tienes prohibido burlarte -aunque no sé para que lo intento- y: qué poquísima madre escribes, hija de la mala vida. Tu último post es sencillamente exquisito. He dicho.

domingo, 18 de octubre de 2009

Justicia Divina

Yo sé que es una idiotez creer que 12 categorías clasifiquen
a 6 mil 500 milones de personas...

pero pasa, me cae que pasa.


¿Qué posibilidades reales -me refiero a tan viablemente objetivas- había, de que Dios me diera todo lo que perdí de un solo trancazo, con una sola persona?

Eso digo yo: una en un millón.

Pero pasó. Aquí, en la misma ciudad, de nuestra edad, hablando el mismo idioma (puras pendejadas), con tus gestos, con tu mirada diabólica, con esa comprensión absoluta que tanta falta me hacía.

Te volví a encontrar, idéntica hasta el miedo. Tan parecidas que asusta.

Sólo que ella esta sana.

Eso, como quiera que lo veas es una chingadera... para ti, para mi es la gloria.

Es que yo aún te quiero igual. Aún tengo el cassette este de que eres mi hermanita ¿sabes? Aún creo que necesito salvarte de los monstruos que hay debajo de tu cama.

Pero pasa que no, ya no puedo, no debo. Entonces, llega ella y todo recupera sentido.

Ambas (o mejor dicho las tres) sabemos que yo para hacer amigas soy una basofia.

Mira lo que te hice a ti...

Pero a ella no, ella es perfecta. Es absolutamente consciente de mi capacidad para hacerle daño a la gente; aún así, sin entender porqué, viene a hacerme tanto bien.

A veces, me le quedo viendo fijamente, y te traigo al presente; usa los mismos modos de explicarme el mundo, la manera en que pasa todo con ella, es como cuando pasaba contigo -este cabrón déjà vu imparable- de vivirte, de desearte bien donde quiera que estes, se me calma un mucho cuando ella completamente invulnerable a mí, gana todas las batallas que perdimos tu y yo.

Yo necesitaré un día hablarlo todo, decirlo todo y quizá con eso aceptar que te enamoraste (lo que sea que eso signifique en las condiciones en que pasó) de la única persona en el mundo que no debías hacerlo (aunque jamás pueda comprenderlo -no me da éste cerebrito hueco pa' tanto-) pero yo tengo aquí (Luna señala su corazón) también una hermana perdida que ojalá pudiera recuperar algún día.

Una que no mienta aunque no le quede de otra, porque curada, sabe que eso no existe, que todo es una confusión por tanto dolor... nada más.

Tu me enseñaste a decir te amo, y me duele tanto que lo hayas acomodado mal... que lo hayas acomodado en mí.

Pero Dios me ama, es la única razón para regresarte a mi camino, de formas infinitamente menos obsesivas, pero tan justas como antes.

Ahora tienes otro nombre, otras facciones, ahora tu piel es de mi color, tu vocación es como la mía, tu voz es mucho más hermosa... también cantas, bailas, eres artista de nuevo pues... y ríes con más belleza y bondad que nunca, pero eres tu, entera, hermanita; haciéndome todo el bien que no podías, aunque querías.

Cómo me hubiera gustado que tu vida fuera diferente, haberte conocido así, para hoy estar juntas y no sentir que me falta la mitad que te llevaste.

Cada día que estoy con ella, cuando el mismo idioma llena las horas
y no necesito fingir absolutamente nada, sólo pienso: esta vez no lo eches a perder.
Y en secreto, me respondo: no, ésta vez no lo voy a echar a perder.



Luna Sanando

sábado, 17 de octubre de 2009

Dejar de ser peatona




Si yo no fuera tan buena observadora,
pensaría que así tienes la mirada, pero sé bien que lloraste.
¿Qué te pasó? ¿Le tienes miedo a las fotos?
No te precoupes, no duelen. Mira, vamos a sacarle partido a esos ojos.

- Fotografa profesional robándome el alma y sacando provecho -


Voy a hablarte de las broncas inevitables del hecho simple (y providencial) del dejar de ser peatona: el llanto incontrolable.

Es como si mi forzosa relación social al compartir el taxi con el chofer, el auto contigo, o el caminar por la calle con otros ciudadanos narcotizados de vida, me obligara a refugiarme en la adaptabilidad.

Pero el envolverme en un vehículo, es volver a mantener un santuario que me libra del contacto con otros seres humanos y me vulnera ante mis embates psicóticos que se nutren de los hechos simples como los ojos de tanta gente, las nubes, los pedazos de tristeza de los árboles... incluso, las resignadísimas aceras o grietas del hambre que padecen otros.

Así pues, me es imposible ir de un punto A a un punto B de la ciudad, sin llorar.

Me voy juntando fuerza de semáforo en semáforo (que se llenan de sangre) para poder sonreír al ver a ese o esa que voy a ver... y es sólo cuestión de segundos que parezca yo normal.

Pero luego quiero terminar corriendo y me contengo, me río imaginándome lo traumada que se vería una Luna corriendo despavorida (esperando morir de frío con aquel cuchillo verde).

En parte es la razón por la que siempre mis autos son tan polarizados, prefiero no ver ni madre, a que me vean llorar.

¿Se imaginaría ese o esa que tienen "importantes cosas que tratar" conmigo, mi absoluta incapacidad para respirar o convivir con el resto de los humanos?

En cambio todo es: Hola señor, ¿cómo esta usted? ¡No me diga! ¿y qué pasó entonces?

Cuando si el mundo se quedara en silencio por unas cuantas décadas, me podría acostumbrar a mí silencio, y con ello, tal vez un día, dejaría de llorarme a solas.


Luna a bordo

PD. Feliz cumple, escritor. ated.

Descarga los mp3 No sabes cuánto te he querido de Paco Bello y
Walking arround de Pablo Neruda en la voz de Ismael Serrano, en Box (barrita lateral)

domingo, 11 de octubre de 2009

Del camión al taxi, prefiero el camión.

Me chocan los camiones, pensaba; era tu cumpleaños, la humedad de la noche se condensaba en la ventanilla (por dentro). Como cada año estabamos lejos pero yo te recordé mientras seguramente ni sabías qué sería de mí, probablemente tampoco te importaba.

En algún punto alguien se sentaba a mi lado, cosa que siempre me mortifica, habiendo tantos otros pares de asientos vacíos para recorrer las dos horas de mi ciudad a la capital, no alcanzo a captar la necedad de sentarse con alguien pudiendo ir solo; pero olía tan bien que me obligó a voltear, aceptarlo sin verle siquiera el rostro, percatarme de su tamaño y el color de su respiración que, sin entenderlo, me erizó.

Hola -dijo-, sonreí sin palabras y asentí.

Jugue con el celular un rato y extrañamente me venció la necesidad de dormir (de manera tan incontrolable que ahora mismo mientras camino para tomar un taxi me asusta la posibilidad de que haya sido un ataque narcoléptico y en el taxi se repita).

Lo bueno de los asientos del camión cuando se acuestan es que terminas haciéndote bolita en él; lo malo, es que terminas necesitando, forzosamente, la complicidad de tu compañero de viaje para amoldar los cuerpos, los huesos, los huecos.

No obtuve ni opuse resistencia cuando poco a poco fui cediendo a disminuirme para que él ocupara más espacio, alguien de su altura o con su espalda, no cabe tan fácilmente como una.

Yo, que no duermo, cai en esta vorágine de sueños vívidos que tanto odio, porque no puedo distinguir la realidad del sueño, lo que deseo pues, de lo que realmente ocurre.

Luego él desapareció para darte su lugar; dormida ya, me fui a un lugar donde tu y yo habitamos cientos de veces.

Eras tú dentro de mis recuerdos -que se han evaporado con la velocidad del viaje-, tus frases fuertisimas, concretas; tus gemidos, tu erección impresionante y mi seguridad de que jamás volvería a pasarnos esto.

Fue tan cierto, que a tu pesar, volviste a ser mío.

Con toda tu negación, con el dolor que te represento, estabas en mis brazos, aunque más bien yo en los tuyos. Era una intensa forma de construir paz en medio de una guerra que se me antojó creada solo para ganarse en tu cama.

Pasamos de tus manos, la fuerza de tu cuerpo, de mi certeza a que tu tamaño en mi cuerpo me dolería, a un tremendamente angustiante placer que sólo tu puedes proporcionarle a una dañadísima que se forjó bajo tu tutela sexual.

Eran tus palabras, tu forma sinuosa de convertir en ternura las figuras mentales más calientes que en algún punto me destaparon la voz.

Lo que pasó después fue una lengua en mi orejita, labios apretando el lóbulo, una respiración tan fuerte, tan cierta... lo que me trajo fue un abrazo, un cuerpo cerquitita, un olor perfecto que reconocía en mi trance del sueño a la vigilia... mientras decía: despierta, estas gimiendo dormida.

Después: huir, llegar al frente, pedir al chofer, ante su extrañeza, se detuviera inmediatamente en cualquier parte, bajar, tratar de hallar un taxi al tiempo en que procuraba no tropezar con los tacones -aún semidormida-, y no dejar de repetir que siempre me han chocado los camiones.


Luna relacionandose de maneras caóticas (para variar)

PD. fchdmv

domingo, 4 de octubre de 2009

Campeón

Era como la una, marcaste para darme la noticia.

El asunto es que no puedo escribir nada de nada, por quienes leen estas letras... por quienes han coincidido contigo, conmigo y a quienes he lastimado, a quienes darles detalles les hará atar cabos inconvenientes para ambos.

Para mi eres el mejor desde que respiras, qué bueno que ahora hay más que lo saben.

Te amo tanto, amigo mío.


Luna feliz

viernes, 2 de octubre de 2009

Capacidades diferentes

TZ: Me queda clarísimo que no eres de las mujeres que se emocionan con ser novia, casarte, vivir con alguien más y esos procesos que a otras las vuelven locas. No eres común, es obvio... pero a mi sí me ilusiona todo eso contigo, ¿qué quieres?
LL: Haz que me ilusione igual... ¿podrás?


Luna en SMS

jueves, 1 de octubre de 2009

Quién pudiera escribir así...

Creo que vengo a escribir de esto, dado que todo lo otro me rebasa a grados superlativos para mi diminuta capacidad de asimilación (eso en el supuesto de que existe).

Por ende, me pregunto y reviso lo curioso de ver como alguien de tu edad, pequeña escritora, puede reflejar el mundo así. Ver mis mismas cosas, saberse de su/mi mundo y de éste y poder traducirlos en fonts, letras, ortografía, neologismos y cadencia escalofriantemente coherente para la poesía.

Me hace sentir rara ver las fotos de mi oficina, de la calle, de los rostros que compartimos -a veces, cuando no huyo de lo que representa ese lugar del que cada vez más y más me despido- sin que cualquiera que te lea sepa que es de mi primera mano de realidad de la que escribes, de la que brota a granel el arte que pides no te coma, no te venza.

¿Sabes?, nunca pude estar donde estan las personas que nacen artistas, pero desde aquí, leo e imagino la soledad revolucionada a tus 18 con un potencial para hacer explotar el español por el talento que no le había notado a nadie desde la última doctora que se me perdió entre la pinche coca y las desveladas.

Te veo fumar y me regresan las frases de mi último verdugo: todos los adictos son neuróticos.

Entonces, te imagino así: neurótica, triste -como tus ojos de esquina del centro de cualquier ciudad a las 11 de la mañana en otoño-.

Cuando seas famosa (más), cuando te publiquen en otros idiomas, recordaré que te conocí cuando la humildad te era tan cómoda como cargar tu mochila con su macbook y una camarita que te ha dejado llenar de imágenes tus ventanas dobles; recordaré aquella primera llamada.

Cuando pasen los años (si sigo aquí) y sepa mucho de ti, sonreiré, así como ahora cuando la gente a la que te menciono dice invariablemente: si, claro, la leo en __________ (<- pongase en la línea cualquier publicación de renombre de éste país), y extrañamente me lleno de orgullo. Digo extrañamente porque nada de eso ha tenido que ver conmigo, mi orgullo entonces sobra, pero igual me hincha, me hace saber mejor persona porque puedo cruzar un par de palabras contigo, mientras eres una esponja, juegas al periodismo, a la abogacía, a la justicia, a los múltiples idiomas y a no ser tocada por la indolencia.

Pero ¿qué hay que hacer?.. sólo, si el tiempo me permite, quedarme a ver como te crecen alas como sueños y agradecer el haberte conocido.


Luna llena viendo estrellas en tu boca

martes, 22 de septiembre de 2009

¿A dónde?


¿Qué harías, si un día él volviera y con sólo esa simpleza todos los teamos tuvieran a dónde ir?
¿Qué pasaría si estuviera ahorita aquí para tejer todo lo que rompió de ti cuando te fuiste?
¿A dónde irias a jugar con tu soledad?

...eso imaginé.


Luna hecha pedazos

domingo, 20 de septiembre de 2009

De cuando ganando, pierdo (o ausencias suficientes)

Una vez, hace poco, cuando casi me enamoraba, me preguntó: ¿qué haces cuando ella, quien ya sabe que eres una mierda de cabrón... cómo le explicas -cuando empieza a desconfiar de ti, que has mentido hasta las cachas para estar a su lado-, que no le harás lo mismo?

Yo que en ese entonces me sentí absolutamente invulnerable a él dije alguna pendejada igual a todas la otras pendejadas que digo cuando me siento absolutamente vulnerable.

Pero hace rato, que dijiste: "Dos minutos, me estoy bañando...", algo dentro de mí, tembló.

¿Qué voy a hacer ahora yo, que sé como te las gastas, para creer ciegamente en ti, tal como necesito?

¿Cómo chingados me traduzco tus ausencias suficientes?

¿En qué parte mi egoísmo extremo/absoluto -que te hace padecer lo indecible por mis infiernos personales-, se aguanta mientras tu creces, te expandes en el Universo que te adora y necesita tanto como yo?

No sé si son celos patológicos o mi mente imaginándote con alguna gata en la misma cama en la que sueñas conmigo, jugando a que quiere volverme loca.

Y nada, que de pronto el romperle la madre a un ayuntamiento entero, no es nada contra el madrazo que siento al pensar que me mientas como le mientes, por mí, a ella...


Luna en su Infierno

viernes, 18 de septiembre de 2009

La vida sin BlackBerry

En realidad a mi me pasa la vida cuando llego al depa.

Cuando se apaga la popularidad (whatever that means) y dejan todos de querer algo de ti.

Cuando eres ignorada por los barandales de las escaleras, por las puertas que se cierran estés del lado que estés.

Me pasa cuando las paredes o los marcos de las ventanas no se sienten con el interés de verme, o de preguntarme cómo me fue hoy.

Los restos inflamados de vida que traigo atorados en las alas, voy soltándolos, vaciándolos más propiamente dicho, por todas partes.

Es llegar, acumular tiempos, silencios intensos con el golpe de los tacones que aún rebotan de adrenalina en la cerámica del piso.

Es condensarme, reagruparme, volver a tener conciencia de brazos y rodillas, de manos, cuello, de las comisuras de los labios.

Es aprenderme y recordarte.

Es la melancolía de las esquinas que vuelven a tener sentido.

Es la importancia de saberme humana, frágil, innecesaria.

Aquí es donde se destituyen de sus cargos todos y cada uno de los pensamientos torcidos, malévolos que construyen historias hechas a punta de verdad sobre el dinero, poder y hallazgos.

Aquí no hay muertas, degollados o secuestros o pendejos que hacen negocios desde el télefono de su oficina que pagamos con impuestos públicos, ni personas pidiéndome pruebas de capacidad para derrocar a un pobre imbecil que solo ha cometido el delito de ser corrupto para favorecer a la competencia.

Aquí nadie me pide nada, ni me sueña, o quiere mi opinión, consejo o ayuda.

Aquí no soy absolutamente nadie, nada... no soy más que un pensamiento de ti que ronda los recuerdos de que alguna vez, yo también amé.


Luna Cansada

jueves, 17 de septiembre de 2009

Regalo de Cumpleaños:

Si, hagamos realidad ese paréntesis.
Empieza ya a solucionar tus piendientes... antes de que cambie de parecer.

Luna dejando la soltería
PD. Te recuerdo el punto 25 de este post... nomás para que luego no se haga bolas, futuro señor de Líquida.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Quiero casarme contigo

Ok, ok, ok. Estoy hasta la madre. No se si es sangre o alcohol lo que recorre mis venas. Lo que sí sé, es que dolió mucho que te fueras... o irme. Cómo sea que lo veas.

Ese último y exacto: quiero casarme contigo (no el tradicional: quieres casarte conmigo) fue lo que más dolió... que borraras todo, que dejaras de leerme... que no supiera nada porque tiré mi celular a una tina de agua y no quise saber más de él (nadie mejor que tu sabes que sin celular yo no soy nadie).

A mi el alcohol no me pone ebria... 20 martinis deben dejar constancia de eso, pero la cabeza me duele... creo que es porque te extraña.

Sé que duelo como dueles... pero a la larga, un día, entenderás que esto ha sido lo mejor que te pudo haber pasado.

Aunque me ames como no debiste hacerlo. Aunque los futuros se nos antojaran ciertos... Aunque mi cama y tu habitación vacía te necesiten... yo no puedo sentir nada.

Podría pedirte perdón pero lo que alcanzo a desear eres tu sonriéndome en silencio, con esos profundos mares que tienes por ojos a punto de devorarme... lo cierto es que me tatuaste cada despertar con una pasión de la que sólo se lee en los libros.

Me parece que te habían soñado antes que yo.

Toda tu piel esta desmoronándome, me hiciste esclava de tu recuerdo hasta el desgaste por revivirte. Pero poco se puede hacer ahora que termino esto que fuimos.

Ahora, en medio de esta cruda que no debía de pasarme, con un nuevo teléfono, con un nuevo número (temporal) y con el éxito periodístico de una estrategia -tan bien pensada y de resultados inmediatos- como la que puse en marcha hace un par de días... todo, cada pendejadita o logro, pierde sentido si no te tengo a ti.

Con todo lo popero que eso suene, ¿qué le voy a hacer?, al final del día, te necesito igual que al despertar, con tu cuerpo entre mis piernas y con ese simple hecho, estableciendo dónde termina y comienza el paraíso.


Luna en huída (y pedisisisisisima).
PD. Mi nuevo jefe es el diablooooooooo

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿Cuántas hermanas tienes?

Me preguntó PM hace un rato. Dos, le respondí.
PM: No. Tienes tres.
LL: Bueno, tengo dos y conmigo somos tres.
PM: Tienes tres hermanas, Luna. Yo soy la tercera.

Así me dijo, aún cuando es ella la que vino a mi. En todos los sentidos. Cuando la que le debe tanto, es mi inútil humanidad.

De hecho, ella fue la que marcó a mi oficina que nada tenía que ver con la nota local o policiaca. Yo estaba escribe y escribe sobre temas de autos, tecnología, salud incluso, pero nada que ver con niñas desaparecidas.

Ella me halló, ella me involucró en todas las formas, ella transformó la manera en que percibo la justicia de los seres humanos.

Ella hoy logró, al fin, que su hija cumpliera el cometido que su inteligencia le dictó en sus últimos momentos de vida, y junto con su eso, ella también es -un poco más-, libre del odio y de la sed de venganza que no sé si yo podría superar estando en su caso.

"Por fin esta encerrado, no le rebajaron ni los 15 días que pedia su defensa. Hoy mi hija, por fin, tuvo justicia", me dijo... y colgó.

Le debo tanto, que cada vez que me agradece algo, yo no alcanzo a entender, cómo un ser humano de ese tamaño, sabe mi nombre, que existo, y aún más incomprensiblemente, me quiere.


Luna Insignificante
Pd. Mientras en unas horas secuestrarán un avión en el caso más pendejo de secuestro del que se haya tenido noticia, la gente buena de mi pueblo, tendrá un motivo para creer un poco en sí mismo y en lo que la unidad logra cuando se persigue verdaderamente un fin sin claudicar.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Absolutamente autobiográfico

La ciudad llora contigo, puedo asegurártelo. Este desierto se inunda cuando pasan cosas como lo que te pasó ésta noche.

En mi caso fueron varios días donde no salió el Sol. Sí, aún me acuerdo. Pero, ¿qué se le puede hacer?, dicen que del tamaño del sapo es la pedrada.

Además, no importa cuánto me empeñe en enojarme porque estas parado aquí, en esta ruta inútil, tan escarpada, ya no puedo hacer nada, ¡carajo!

Se supone que tu no ibas a venir por este camino. Para eso hablé contigo tantas veces; buscaba evitarme el dolor doble de vernos aquí, con este hoyote en medio del pecho, desgarrados.

Ajá, ya sé que la sangre y toda la parafernalia impacta, por eso te pedí que no vinieras.

Le aposté todo a tu inteligencia. A las mismas madres que dice la Biblia de tu religión. A cosas que pensé que podías entender, mi corazón de seminarista.

¿Cómo dices? Pues nada. Nos sentamos aquí, un rato cada tarde, a veces cada madrugada y los que menos suerte tenemos pasamos aquí casi todo el día.

De hecho de aquel lado están los más nuevos, y al final solo unos metros más allá, están los más heridos, a los que junto con el corazón perdieron otras partes esenciales.

Ah ya…, no, es que yo... verás, estoy tan cerca de ellos porque si te fijas bien, el hueco en mi pecho es..., exacto, si, mucho más grande que el de los demás.

No sé. Nadie me ha podido explicar.

Una vez alguien que se sentó en esta misma banca se le quedaba viendo fijamente a este huecote. Un día sólo dijo: creo que por eso estas tan cerca de los desahuciados. ¿Por qué?, pregunté, casi sin ganas de saber. Porque tenías por corazón más de la mitad del pecho, dijo.

Pues sí, supongo que el mío sería varias veces más grande que el de los demás, pero mira qué tarde me viene a enterar.

No, no digas eso. Tu sí vas a tener solución, caíste hasta acá, seguramente porque… sí, mira, aquí se ve claramente: está muy profunda la herida, qué barbaridad. No hay nada que hacer. Tan bonita camisa. Lástima.

Con los días te irán jalando unas bancas más para allá, con un poco de tiempo, saldrás del camino y no te volveré a ver. Sólo que es difícil. Ya viste que a los lados hay abismos, rocas. No te creas, salir no esta fácil.

Ten fe, no me gruñas. Sabes que tengo razón. Además la enojada soy yo. Te di tantas herramientas para que no estuvieras nunca conmigo.

Pues… todo son rumores, hay quien dice que un día llega alguien, alguien justo con el mismo tamaño de dolor que tu. Entonces, quien sea que coordina esta vera, lo pone frente a ti y con tiempo, sobre todo con acomodos, ajá, metiendo la mano en el pecho del otro y enterándose de que los puños de cada uno miden exactamente el hueco que dejó el corazón en el lugar donde latía, hay esperanza, dicen que entonces quizá algo se puede hacer.

Me ha tocado ver heridas de todos los tamaños; una vez incluso me tocó uno con un hueco del otro lado del pecho, ¡echate eso! Pues hasta para él llego una también con una herida del mismo lado.

¿Mecánica? pues no sé, sentarse frente a las bancas de los que llegan por aquí primero. Supongo que por eso para cada banca, corresponde una enfrente.

Una vez, hubo un hombre con un huequito pequeño, pero aparatosamente sangrante. Honestamente creí difícil poderlo empatar con alguien nuevo, pero sorprendentemente, a los pocos días, muy pocos en realidad, una chica, muy mona ella, se sentó en la banquita correspondiente frente a él, tenía el mismo tamañito de corazón, manos delgadas y exactas para ese pequeño y profundo espacio, pequeño pero muy escandaloso. Traía sangre por todas partes y ambos lograron hacer que se detuviera la hemorragia mutua. Fue bueno verlo.

Salieron juntos y no se ha vuelto a saber de ellos. Fue reconfortante para los que están de aquel lado. A los de este, no del todo. Aquel, el de la última banca que se ve antes de la curva, me ha insistido en el alcohol. A últimas fechas creo que le he estado haciendo demasiado caso. Pero es que a nosotros no nos hace bien casi nada.

¿Para mí? Mmmm... quizá en esa banca de por allá supongo, o tal vez la de aquel lado.

No te rías, ya lo sé. De hecho hay quien ha apostado que nadie nunca pasará por aquí precisamente por eso, porque el tamaño del hueco que hay en mi pecho rebasa las expectativas humanas normales. No habrá quien, ni con las dos manos, pueda abarcarlo todo. No sientas pena por eso, ¿qué se le va a hacer?

Lo bueno es que dicen que ya no los hacen con corazones así de grandes. Que yo seguramente salí defectuosa.

A eso se debe que lleve tanto tiempo aquí sentada.

No te asustes... te van a mover pronto, te digo, te corresponden varios kilómetros hacia allá, hacia los recién llegados, no tan cerquita de los desahuciados como lo estoy yo.

Mira, ¿ves? Qué te muevas te están diciendo. Anda. ¡Qué te muevas! Todo estará bien pronto.

Así lo despedí... se hacía tarde, por eso tomé como siempre mi chaleco, me lo puse bien, lo cerré hasta arriba, que se viera una bonita, entera. No puede uno andar por ahí dando lástimas. Me quedé pensando en ese día, en el día en que el señor del corazón pequeño se halló con la chica del corazón escandaloso y chiquito. Cómo se miraron, se reconocieron, en la paz que seguramente sintieron al poder refugiarse en alguien que entendía perfectamente cómo estaban sufriendo.

Del tamaño del sapo es la pedrada, me dije.

Algún día, algún día, repetí casi creyéndomelo; y con esa idea se quedó el eco de mis tacones acompañando la misma banca a la que vuelvo, cada día, cada mes, de cada año, luego de algunas horas; a la única banca a la que olvidaron ponerle otra justo enfrente.


Luna sin corazón (absolutamente) Autobiográfica

sábado, 5 de septiembre de 2009

Egolandia XI

Yo lo conocí en un viaje relámpago a su estado.

Traía unas botellas de champagne y una de tequila reposado (él me enseñó justamente a tomar tequila -cosa que ya sabía bien pero él mejoró-) manejaba su camioneta sin chofer aunque traíamos una de guaruras detrás.

"Quiero que conozcan mi ciudad como se debe", dijo.

Así fue. Sin gala de poder, ni de carisma, sólo con su sentido del humor, su encanto natural y su encabronadamente deliciosa forma de tratar, me parecía que su puesto era algo natural. Que la gente lo quisiera en cada esquina, en cada lugar donde lo reconocían, me hacía reír y decir alguna barbaridad que al parecer a él también le caía en gracia.

Luego nos jugamos muchas cosas. Él ganó todas. Es un hombre de un gran calibre político.

Pero ayer, oírlo llorar se me dificultó tanto.

Verás, no es el poder. Ni que sea ex, o el vice ahora, ni la lana, ni que salga en todos los medios... no, es que perdió a un hermano elegido, a su mejor amigo y ante eso poco hay que decir cuando todo su cuerpo se dobla en un sillón y se echa a llorar como un niño.

Yo no me atreví a llamarle, sólo estuve en el altavoz cuando TC le marcó: Hola Góber, ¿cómo estas?... Me imagino. Sí, aquí está conmigo. Hola, estoy contigo, ¿qué se ofrece? Comprendo. Si, ambas te oímos. Estas bajo el shock aún, llora, llora todo lo que puedas ahora, porque al rato tendrás que estar entero para pensar con claridad. Ajá, ¿se confirmó todo, la violación? Pero... al menos los niños no sufrieron. Sí, lo sabemos, sabemos cuánto lo querías. En el primer vuelo estoy contigo. No, Góber, yo no puedo estar físicamente, pero TC va por ambas. Sabe que te respetamos enormemente y te acompañamos en el dolor.

Y ya. Imagino que se dio permiso de quebrarse ante las más lejanas amigas (al menos geográficamente) que ha de tener en este país.

Le dimos tiempo a los medios de que distorsionaran las cosas, que no hablaran de la realidad sobre los cuatro cuerpos, pero él nos lo contó con detalles.

Eso fue tempranito, al medio día estaba yo, vestida de negro, como siempre, en una casa de esas en las que últimamente se aglutinan las lágrimas porque se les juntan los muertos.

Hace tres días, sólo tres días, había hablado con ella cuando me dijo que no comprendía bien porque una mujer de su edad tenía a una amiga de la mía.

Deberías ser amiga de mis hijas, la diferencia de edad entre ustedes es menor. Pero m'ija, tardes como ésta, me hacen extrañar más a mi Papá. Que se me haya ido no me tiene nada bien. Lo sé, pero afortunadamente tienes a tus tres hijotas. Bendito sea Dios, y con ellas tengo todo. Eso dijimos...

Por eso hoy que me tuve que parar frente a ella, o su versión narcotizada, sólo abrazos, silencios, llanto. Nada más qué decir.

El nudo en la garganta no es el problema. La respuesta que no existe es el problema.

Cuando matan a tu hija por andar con un pendejo, es cuando ya no hay respuestas.

Yo la recuerdo cuando tenía como ocho años, y era ya una preciosidad. Sus hermanas, exageradamente bonitas, también me gustaban para novias de narcos.

Mi mayor miedo era que las embarazaran y ahora muerta no hay pesadilla mas grande que se me haga realidad, fue lo único que la oí decir.

Tener 15 años y recibir 50 disparos de ese calibre. ¿Eso se gana quien se deja seducir por un pendejo?

Ve tu a saber.

Lo que yo no sé si sepas es que el calor que produce una bala de un calibre muy grande en la carne humana, tiene un efecto de calor, que cuece un poco la parte que toca, la que atraviesa por la velocidad.

De ahí el olor que deja una balacera o una masacre. Ese olor que penetra las fibras más finas o más difíciles del olfato y no se borra: la mezcla de pólvora, carne cocida y sangre que revuelve el estómago.

Luego de todo eso en una mañana y medio día de sábado, llegué a sentarme con ustedes para ver cómo revivimos las ganas de escribir.

Las ganas de que las cosas que se viven no se diluyan con las horas, con la saturación de emociones; es decir, lograr controlarlas, argumentar, recurrir a las formas o métodos para sentar en letras ejercicios, trabajo, asuntos propios del español que se plasma para posteridades que a algunos les parecen razonables.

Entre barbaridades y altisonancias que las hacían reír, ¿sabes qué pensaba sentada en esa mesa?

Pensaba que no había cosa más buena que poder llegar a sentarme a compartir la mesa de ese céntrico café. Donde no tenía que mediar la saña; es decir, quedarme con ustedes y no evaluar en el sañómetro (el medidor personal de saña que poseo) qué es más culero: mi hija desfigurada por la fuerza con que atravesaron su cuerpo 60, 70 u 80 balas de las cuales solo 20 le dan al novio; o la saña que se necesita para matar, violar y asfixian a mi mejor amigo y a su familia.

No hay cosa más buena que no tener que sentir, soportar el miedo anudado ante la indefensión, mientras tengo que esperar la hora en que se entrega el cuerpo del C4, o elegir una funeraria o preocuparme por la dificultad para asimilar que el amigo de toda mi vida, con el que soñé el poder que hoy ejerzo, ya no está.

No hay cosa más buena que no tener que pensar que iban por mi hija y fue por eso que a ella la perforaron toda... no soy yo la que tiene que hacerse a la idea de que no era ella el blanco. No tengo que mentirme.

Horas más tarde, me dejó tranquila el que mis piernas se muevan y me conduzcan por todo el centro de Egolandia que tengo abandonada a pesar de vivir en ella.

Después de despedirnos, cuando me quede sola caminando, llegué a la conclusión de que respirar, no esta tan mal después de todo.

Mientras pensaba en eso, me fui caminando para ver si el llanto de un amigo y de una madre que traía adherido en la punta de acero de mis botas, se quedaba en el asfalto o en las aceras; en ese intento, esas mismas puntas de acero patearon todas las piedras que hallaron en el camino de 79 cuadras que recorrí hasta mi depa desde la puerta de tu casa.

Al rato juega la selección, me dije, y entré a casa.


Luna Viva

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Televisión de paga


Ahora que decidí internarme a convivir con mis demonios, me reconcilié con ese magnífico aparato mejor conocido como televisión o cajita idiota.

Considerando la barbaridad que pago para tener el paquete más alto de televisión de paga, mismo que desperidicio severa y descaradamente, decidí hacer las paces con el mundo y enterarme de lo que hay en él.

Así volví a ver al intérprete y al flotador.

Me urjo a hablar del último porque no cualquiera es flotador en estos días de crisis.

Es decir, él cumplió el sueño de muchos muchos, inclúyome.

Me da tanta risa hallármelo en todos los pinches medios ahora como la gran noticia cuando unas diez veces, entre comidas, cenas, bailes, pláticas y chismes, la hice de su paño de lágrimas cuando ni quien lo pelara mientras hablaba mal de Neri Vela diciendo que él no fue nadie, porque solo iba de invitado, de tripulante en el mejor de los casos; mientras él y sólo él, es el mero chingón de las flotadas.

Recuerdo su frustración luego de ¡28 intentos! y 12 años de espera.

Pensar que insistió mil veces en las pinches fotos con él y en decirme: ándale, dejame te doy mi autógrafo porque cuando baje vas a querer algo de mí y ya no se va a poder.

Me valió entonces y me vale madre ahora. Jamás he entendido la importancia de una firma en un papel, ombligo o camiseta.

Total. Hoy el wey, chaparrito, ojo alegre, codísimo y mega culto, anda flote y flote, esquivando obstáculos que pasan a menos de 2 kilómetros de su armatoste y manda saludos a su familia, ánimo a la selección de futbol y yo sólo recuerdo que conmigo se la pasaba de amargado y criticón.

Cosas de la fama.

Al otro, al intérprete (quien compone de la chingada) me lo encontré en un programa mañanero de ñoras que no imagino porque motivación maldita verían a pendejos diciendo pendejadas a esas horas.

La cosa es que mi amigo tiene una linda voz para interpretar las mismas rolas de otros cantautores. De hecho es el único que no modifica las rolas para adecuarlas a su voz, sino que las canta tal cual son con voz dulce y una ejecución de lira muy decente.

Verlo me trasladó a mi juventud (a una más joven que ésta que tengo que de por sí es muy muy joven), a las desveladas, a mi encuentro dramático con un Unicornio Azul que se empeñaba en venir a pastar en las cercanías de mi ventana mientras él lo perdía cada rato.

También gruñón y pesimista, coqueto a más no poder, sensible y frustrado, me llenó de gusto volver a verlo en tele abierta nacional.

Había preguntado en dos o tres lugares por él, haciéndome a la idea de que estaba en otra ciudad y sí... así es. Se fue y espero que allá, sea un poco más feliz.

Las cosas que una tiene que vivir con sus compas, algunos se van del pueblo, y otros salen del planeta.

Qué formas más raras tiene el ser humano de hallar la felicidad.


Luna que ya no fue Astronauta.
PD. Hay que ser justos, digo que el chaparrito flotador es codo; pero será que cuando lo conocí andaba compitiendo con un embajador (uno de cierto país empeñado en probar bombas nucleares en tiempo de desarme), un campeón mundial de box y un senador, en cuestión de pagar las cuentas de mis restaurantes. Debo decir que él perdió. Digamos pues que es más lento en sacar la American Express. Ve tu a saber.

lunes, 31 de agosto de 2009

Epifanía

Cuando estaba en el fondo (del que no creo haber salido), tuve una epifanía: Estaba en mi cama demolida, sin un sólo hueso con la fuerza suficiente para levantarme de ella. Ni uno.

Entonces, como diría Filio, una vez que te perdí, di conmigo. Y no habiendo nada, nadie más a quien abrazar, me abracé a mí... cuando una forma muy cercana a la que tengo de Dios, estuvo conmigo toda esa noche, pegado a mi, en un abrazo que no sofocaba, que ahogaba mi llanto lastimero, desgarrado... se quedó ahí la noche más larga, esa en la que pensé quedarme en cualquier siempre que pudiera suponer.

Fue loco, porque quien me conoce (diría el Diablo) sabe que soy lo más cercana a una mugrosa rebelde antireligiosa, pero esa noche, ahí, en esa cama, con mis restos que apenas respiraban, Él se acercó a proteger lo que quedaba de mí; mucho me temo que a eso se debe que aún esté aquí.

Era un dolor tan fuerte que pensé que me mataría (de hecho puedo jurar que por instantes lo hizo).

A veces pienso que un día caeré fulminada si me llega el recuerdo rotundo cualquiera de estas tardes, aunque cada día, lo pienso menos.


Luna superando un corazón muerto pero que aún late.

viernes, 28 de agosto de 2009

A positivo (o cuando fuimos nuestros)

Tus intensos ojos miel, el silencio nuestro en medio de todas esas personas, sin sonido alguno tu boquita perfecta delineando un , al tiempo que tu índice se posaba justo en medio de mis senos; el mismo índice que luego llevaste al centro de tu pecho para concluir moviendo los labios: eres para mí.

El resto del fin de semana fue una aproximación tan dolorosamente exacta del Cielo. En tres días, hiciste que todas y cada una de las cosas que nunca tuvieron sentido fueran cayendo poco a poco en el tetris de nuestra relación y me descifraran ese misterioso universo del nosotros.

A veces, y te dará risa, me sorprendo tapándome los oídos para que no se me vaya el recuerdo de tu llanto en mi piel la primera noche que fuimos nuestros.

Cuando todo tu volvías a reconstruirte (una y otra vez) en piezas de colores para mis manitas que a penas alcanzaban tus formas rectas y duras que se adelantaban a mi lengua, dictándole quirúrgicamente el camino de tus gemidos.

Luego la despedida, mi emborracharme con otro (que ahora será mi nuevo jefe), sus ganas de borrarte de mi piel... mis días sin ti y con ellos una credencial olvidada que quedó abandonada a su suerte entre repisas, como quedó tu corazón atrapado entre mis sábanas.

En ella tu foto, tu nombre y en la parte de atrás indicaciones claras y rotundas de las decisiones que tomaste mucho antes de mí:

En caso de emergencia avisar a: Una mujer que no soy yo.
Teléfono: En una ciudad norteña que no es la mía.
Sangre: No pude evitar recordar la mía en ti, soy A+ (¿sabías eso eso?) pero por lo pronto me enteré que tu eres O+.
Alergias: No se si el espacio daba para poner: alérgico a las uñas largas en la espalda que se entierran por mi presión sobre el cuerpo de alguien más. Lo cierto es que decía: a nada. Yo insisto en que quizá debía decir: a las uñas de Luna, al menos.

Parada en la habitación vacía de ti, de tus cosas, sin guitarra alguna que le diera identidad, sólo con la ropa de cama que compramos juntos y a penas un ligero palpitar de tu loción, fue que recordé ese pequeño detalle: le perteneces a una historia muy larga que no me involucra mas que en dos momentos: hace ocho años, la primera vez que te entrevisté, y hace 5 meses que me tropecé en tu habitación y de la cual ya no me dejas salir.

No hice mucho más que enfatizarme eso ¿sabes?

Gracias por todas las promesas que no has hecho, pero aunque quieras endosarme tu futuro, sabes que a mi lado jamás sería bueno. Sé que debo dejarte ir. Lo sé, como sé que Dios existe, aunque también sé, no habrá nadie más exacto para mi locura que tu.

Lamento tanto haber llegado tan tarde a ti.

Me has dado recuerdos suficientes para el resto de mi vida. Después de ti, no necesito vivir nada, a nadie más.

Ella en cambio, sin ti, no podrá ser feliz.

Ahora tengo algo nuevo para entretenerme, mejor que nadie sabes de las misiones imposibles que ahora descansan sobre mis hombros para transformar la dinámica económica de mi ciudad y que antes de las próximas elecciones he de hacer realidad.

Con todo lo mamón que suena, esta Luneta lo hará, solita, mientras tu, en tu profundidad, recuerdas lo que es compartir una tarde de sofa conmigo, y si puedes, sobrevivirme al resto de tu historia, al lado de alguien más.


Luna Vacía

viernes, 21 de agosto de 2009

Luna de Miel


Así que de esto se trataba el paraíso y esas cosas de las que cuenta la gente...
De lo que me estuve perdiendo todo éste tiempo.


Luna de Miel

jueves, 20 de agosto de 2009

Verdades Absolutas I

Hubo quien dijo que se podía fingir la virginidad...
...pero nadie dijo que lo que no se puede fingir es no serlo.


Luna Preocupada (en profunda reflexión)

martes, 11 de agosto de 2009

Atento Aviso III

Me fascinan los hombres.

¡Dios, me gustan tanto!


Luna Débil adicta a los muslos (y espaldas) masculinos (nas) de una manera insana... (recientemente un aeropuerto dejó prueba de que los brazos y sus músculos también me ponen mal)

PD. Lamento las molestias que esto le ocasione.
PD1. Por cierto, hay que ver The Reader.

lunes, 10 de agosto de 2009

No puedo

¿Aún te atreves a preguntar por qué le di en la madre a todo?

¡Pero qué descaro!

Si tu mismo reafirmas cada vez que coincidimos que tenía que irme. Es sólo verte y llenar de besos todo. Hasta la mañana, por Dios santo. Te vale madre que nos vean, donde y quien sea.

Que no nos alcancen los altos de la ciudad para besarnos. Que me invente tarugadas para safarme de tus brazos en los que quepo perfecto.

No supe a dónde ir, vine aquí a escupir en letras que me he hecho adicta a tus besos... y eso, en donde sea que lo ponga me parte la madre.


Luna desayunando inofensivamente tu lengua en su boca... maldita sea.

domingo, 2 de agosto de 2009

Toda


¿Toda, te cae que toda yo te me olvidé?

Porque pasa de pronto, como aquí, donde no paro de pertenecerle al pasado que hicimos alguna vez, cuando aún tenía miedo de darme y en eso refugiabas tu miedo al abandono...

Y... nada... supongo que así habrá que seguir viviendo... yo sin vos... y vos con mi abandono.


Luna absolutamente sin ti (y arde, como nunca imaginaste que ardería el no pertenecerte)

sábado, 1 de agosto de 2009

No te entiendo

Supongo que fue la presión de haberlo soñado tantas veces que cuando por fin pasó no lo pude asimilar de la mejor manera.

Lo cierto es que alguien que ha vivido cosas como yo las he vivido (me da tanta risa -ahora, el llanto me pasó en tu casa-), poco debería de asustarse con algo como eso.

Es decir, ¿qué daño me hacía compartir tu microuniverso? ¿ver tus juguetes increíblemente divertidos, donde todo lo que tienes y eres me gusta tanto?

Es decir, ¿qué hubiera tenido de malo confesarte que viajé por ti; decirte que en este momento donde todo ha perdido sentido para mi, la única persona en el mundo a quien he podido confesarle la verdad eres tu, por eso corro a refugiarme en ti, sin comprender del todo cómo o por qué? ¿que eres quizá el único punto de referencia que se mantiene fijo? ¿qué de malo hubiera tenido?

Finalmente no me puedo abstraer de que en gran parte soy como soy por ti. Gran parte del Universo conocido, fuiste tu quien me lo enseñó.

¿A dónde se va cuando se sabe eso y en vez de abrazarte o agradecerte, tartamudeo y quiero huir?

Habíamos construido ese escenario ¿qué? ¿unas mil 300 veces?

El asunto fue, entre la culpa y el desconcierto, entre el valor ficticio que me di y las apariencias, que en el fondo estaba inundada de miedo, de deudas pendientes; al final un ataque de pánico se trepó por toda mi piel y se salió por mis ojos que inexplicablemente lloraban.

Controlé el desmayo como pude, la respiración alteradísima, la sangre que me abandonó, dejó mis piernas sin sentirse, el sudor frío, el temblor extraño... mientras tu sólo me cuidabas.

Últimamente, todos los hombres que me importan usan la misma frase para referirse a mi: No te entiendo.

Es la verdad.

No me entiendo ni un carajo, yo no sé que es esto que tengo contigo, quizá es la vida completa que soñamos que me estorba ahora para volar lejos de ti; para hacerme a la idea de que ya no estarás, de que no estuviste nunca, de que sólo fui un fracaso para ti... como lo soy para mi.

Pero es que aún te quiero tanto.

Difícil esto de fracasar a mi edad, pero bueno, dicen, que el primer paso es reconocerlo.


Luna Incomprensible

viernes, 31 de julio de 2009

Heridas de Guerra


Hubo un momento cuando saltabas entre los montículos, en que algo dentro de mi se rompió. Fue tan fuerte que me estremecí. Hice de todo con los muslos lastimados para moverme rápido, pero aún así llegaste cuando las lágrimas se salían de mis lentes oscuros (absurdamente usados con el cielo nublado) y temí que lo notaras, que preguntaras algo que me sería imposible responder.

No fue así, sonreíste, llenaste el resto de la tarde con miles de cosas nuevas y fabulosas, como tu mismo con esa capacidad de enseñarme, de ser la compañía perfecta, de darle paz a una cabeza hueca llena de adrenalina suicida.

Creo, que de una forma completamente anormal, me despedí de ti ¿sabes?

Lamenté tanto (ahí, de golpe, en medio de Ismael Serrano) que en tan poco tiempo le esté diciendo adiós a mucho que he amado.

De formas absolutamente taradas y hasta diabólicas, pero he amado tanto.

Tengo que soltar. Dejar ir.

Esta noche es de exorsismos, le dije al Panda, y la verdad es que me lo estaba diciendo a mi.

Fue como el viernes pasado en mi casa, cuando a punta de besos, alguien me hizo por fin no volver a extrañar a quien no está (y jamás estuvo).

Fue la primera vez en mucho tiempo, que lloré por quien se iba de mi vida, no por quien ya no está.

Ahora fue igual. Me era imposible dejar de pensar que te amé tanto, pero que era el momento de dejarte ir.

Entonces, sin que tuvieras la más puta idea, inventé una cita en el futuro que seguramente jamás llegará, con la intención de suplicarte que no me olvides, que en algún punto de ese futuro que no será conmigo, me puedas perdonar todo el daño que te hice.

Al final, cuando bajaste y me abrazaste, tuve que contenerme para no llorar de nuevo. Para no aferrarme a ti y no soltarte hasta que supieras que algo pasaba; para no pensar que me parezco demasiado a quien ahora ocupará mi vida, a quien desde ayer he decidido regalarle la maldición de hacerme parte de la suya.


Luna dejándote ir

jueves, 30 de julio de 2009

No estoy acostumbrada...

"... a que las cosas me salgan tan bien."
Lucía en la cama de Lorenzo, la noche en que él la conoció a ella (y no al revés)
-Lucía y el Sexo-


¿Qué probabilidades había de que me dejara ver de tu mano por el aeropuerto, mientras cargabas tu guitarra y mis pánicos más profundos, como si fueramos las personas más íntimas desde que inició el tiempo?

Exacto.

Pero así fue.

Hoy, aquí, justo ahora, le doy la razón a todos los otros que me odian por no haberlos dejado hacer lo que tu hiciste: tocar a la mujer que amaban (cuando la amaban) antes de que ganara todo lo demás.

Y mira yo me equivoqué... ellos no.

Ya lo había dicho alguien: hace falta un vato con más huevos que tu para que te comportes y hagas lo que tienes que hacer.


MR: Caminar contigo me hizo sentir invencible...
pero si hay que ser muy seguro para que no parezca
que eres tu la que lleva de la mano. A pesar de que fuiste, por
los nervios, una niña asustada fingiendo ser mujer en control.

LL: Lo que son las cosas. Yo me sentí tan vulnerable.
MR: Eso explica que me soltaras a la primera oportunidad.


Luna con alguien de la mano en el aeropuerto

PD. Omito barbaridad y media que aconteció durante el encuentro, porque no puedo recordar si en realidad ocurrió o fue solo producto de mi mente enferma. Los labios, los brazos y todas esas cosas. El público, las propuestas... eso que sólo pasan en las películas, estoy segura de que no pudieron pasarnos a nosotros ahí. Seguramente yo cree esos escenarios en mi mentecita. ¿Verdad?

miércoles, 29 de julio de 2009

No se a dónde quieres llegar

No entiendo a dónde quieres llegar con recordarme aquello.

Cada vez que me susurras al oído: te haré otra, mientras eyaculas, algo en mí se desconecta para no recordar.

Es que me has hecho vivirlo todo. Y nadie, amor mío, podría asegurarle eso a su hombre como lo hago yo.

No, no hablo de esas cursilerías y obscenidades que de tarde en tarde me dices.

Hablo de eso que el amor no aprueba pero provoca: esta devoción insana que siento por ti. Este fuego, esta rabia que me dobla las piernas cuando te imagino con otra y que aún me invade cuando te recuerdo con ella.

Tu deseo que tantas veces me confundió, me hizo perder perspectiva, rumbo y cordura.

¡Dios, no sé si encuentre perdón en algún lado!

Es que me retuerce el dolor de recordarte ahogando sus gritos con tus manos cuando como a mí (al principio), la tomabas a la fuerza. Tu violencia entera contra alguien que no te deseaba.

He de confesar que, en la revoltura de odio, dolor y desquiciamiento, eso fue lo que me aturdió, ¿sabes?.. ¿Cómo podía no desearte cuando alguien en el mundo te amaba como yo? Absurda y completamente incomprensible para mí.

El tamaño de tu cuerpo dentro de ella (mi alma enferma imaginaba tu placer y los instintos por los que le obligabas a recibirte). Tan joven y pequeña, es alguien con quien no podría competir, ni cuando tenía su edad, aunque su belleza, dijiste tantas veces, te recordaba a la mía cuando me conociste (luego de parir jamás volví a ser la misma).

La golpeé tan duro con ese tubo (¿de dónde lo saqué?).

Cuando te vi bañado en la sangre que explotó de su cráneo reventado, al ver tu sonrisa, al ver tu tremenda aprobación… creo que ahí fue que me di cuenta.

Cuando me preguntaste, sólo atiné a decir que me cegaron los celos de verte con otra mujer… ¿mujer? No sé qué estaba pensando, porque luego, mucho después, caí en cuenta de que era casi una niña… no le puedes decir mujer a alguien de esa edad.

Después, al limpiar la sangre, mientras tú llevabas su cuerpo para tirarlo por ahí, hasta entonces fue que lloré la muerte de nuestra única hija; que quise asimilar lo que acabábamos de hacerle.

Por eso cuando me dices que me harás otra, mientras eyaculas, yo no sé, amor mío, no sé a dónde quieres llegar.®


Luna Líquida

PD: Puedes leerlo en su versión original en la revista EnMedio Número 13.
Descárgala o léela acá: EnMedio - Ya valio mergas

lunes, 27 de julio de 2009

Conversaciones de Zoológico I

Panda: ¿A qué hora sale tu vuelo?
Luneta: A las 5.
Panda: Entonces deja de platicar, termina de hacer tu maleta. ¿Terminaste de lavar? No olvides apagar el boiler para que no se gaste el gas. Llévate una cajita de condones, acuérdate que la pildora del dia siguiente no es anticonceptiva y deja encendida la luz del patio. No se te olvide que cuando te tiraron las cartas decía que te embarazarías en estas fechas.
Luneta: Cierto. Pero no me voy a tirar a nadie.
Panda: Yo lo sé, por eso te digo que en Sanborns hay condones extragrandes, por si al susodicho no le quedan los normales.


Luna en chat con alguien que la cuida

domingo, 26 de julio de 2009

Consejos tardíos un viernes cualquiera


Viernes, 6:40 PM
EP alejándose de la ventanilla del piloto, luego de una larga conversación.
Camioneta de lujo alejándose por el Canal rumbo al centro de Egolandia.
TC: No te conviene.
LL: ¿Quién?
TC: EP, no te conviene.
LL: ¿Perdón?
TC: No te enamores, ese wey es muy lindo, tiernísimo y siempre he pensado que tiene su gracia pero esta enfermo, los hombres enfermos, con tantos años de diferencia pesan mucho con el tiempo si te quedas con él.
LL: Wey, ¿de qué chingados estas hablando?
TC: Ponte el cinturón mi reina. Hablo de que vi como se miran. Sólo falta que salgan corazones. Se miran de una forma tan fuerte, tan intensa. No quiero ni imaginarme que ya te acostaste con él. No por favor. Conozco a EP desde hace 25 años. Nunca se había enamorado así te lo puedo apostar; conozco perfectamente a su esposa, a las gatitas que han sido sus amantes. No es tu tipo ni estilo ni tiene nada que ver contigo. Sencillamente no te conviene. Sólo le faltó llorar por verte de nuevo.
LL: ...
TC: Acabo de entender todo. Con razón no quieres regresar. Chingada madre, acabo de entenderlo todo.
LL: Oye, es que no se de que...
TC: Mira mijita, un día con su enfermedad no va a poder responderte, o va entrar en paranoias. Y con los años va a ser muy dificil que lidees, tu más joven, con el acoso de otros y él sin poder ser tan activo como mereces.
LL: Neta que estas alucinando...
TC: ¿Qué vas a hacer enamorada de un wey que es tan distinto a ti? Equilibrio, me dirás, supongo, yo lo sé, pero tu estas apartada para otro wey, no para alguien como él. Vas a sufrir al rato que vaya perdiendo potencia en todos los ambitos. Te lleva qué ¿10 años?
LL: Casi ocho pero ¿de qué chingados estas hablando? No tiene problemas en lo más mínimo.
TC: Bueno, el amor y tu sacan lo mejor de las personas. Pero entiende: no quieres un exadicto en tu vida. Fin de la discusión. EP no es ni será el adecuado para ti.
LL: ...
TC: Sé que me mientes con BS; sé que te busca, que le gustas. Lo sé desde la primera vez que se conocieron. Noté como te veía, ahí, por ejemplo, sé que tu lo toleras que no te gusta, sé también que estando conmigo se llaman, se mensajean, que te busca siempre. Otro: sé que MA se enamoró de ti, que eres la mujer de su sueños, me lo dijo, por ti me bateó muchas veces, y más me emperraba hablándole mal de ti pero nunca funcionó; supe que nunca lo ibas a pelar, por eso insistí en acostarme con él, porque sé que no sentías lo mismo, pero acabo de ver algo que no había visto en ti jamás. No. EP no, Luna. hazme caso.
LL: Ok.
TC: ¡¿Cómo que ok?! Tu nunca cedes tan fácil... ¡en la madre! Te estoy dando el consejo demasiado tarde.
LL: Espero, con todo mi corazón, que no.


Luna (lentita) Obediente

Pd. Descarga el mp3 de Inma Serrano Sálvame de Box (barrita lateral)

sábado, 25 de julio de 2009

25 cosas que yo ya sé de mí (que a nadie le importan un carajo y que no me sirven para absolutamente nada)


Hago esto en un extraño ejercicio de autosíntesis -con el único fin de torturar a los que siguen en hacerlo-.

1. Soy libre.

2. Sin ti, contigo y a pesar de ti, soy absolutamente feliz. Constante e intermitentemente feliz.

3. Hablo sola, dormida, despierta, cuando como, cuando veo tele (cada nunca). Cuando nadie me ve, cuando hay gente presente. Hablo sola todo el tiempo.

4. Soy excelente para seguir órdenes de personas congruentes. Tengo severos problemas con la autoridad que carece de lógica.

5. Me dan miedo los monstruos que habitan en la oscuridad (si, aún).

6. Soy melómana, no puedo hacer casi nada sin música, y aunque no tengo ningún talento musical, suelo apreciar más la música que cualquiera.

7. Soy mitómana cuando no quiero responder algo que me duele mucho.

8. No le temo ni poquito a: alturas, inmensidad, al mar de noche, al ridículo, a la violencia extrema (psicológica o física), a los golpes (aunque aún no me he madreado a nadie, no me preocuparía hacerlo, hay pruebas de ello), a las carreras de autos, a morirme en un accidente, ni a que dependan de mi.

9. No resisto el dolor emocional, pero si llega lo enfrento (muy mal) aunque me parta en dos (cosa que generalmente hace). Me apanica enamorarme, depender de alguien y confesar lo que verdaderamente siento cuando se trata de un hombre.

10. Soy la mejor conductora de autos que existe (si el desquicio al manejar se puede considerar manejar bien), amo la velocidad por sobre casi todas las cosas, y todas las viejas que conozco -salvo la mejor escritora del mundo- me la pelan en cuanto a conducir vehículos se refiere.

11. No admiro ni amo a casi nadie, pero cuando lo hago no hay nadie que admire o ame como yo. Debido a eso, todos los que me conocen en algún momento quieren ser amados o admirados por mí (hecho comprobable).

12. Me revientan l@s wey@s que quieren quedar bien con todos. La gente que no tiene enemigos me da mucha hueva. Odio a l@s malagradecid@s, a l@s traidor@s y a l@s estúpid@s.

13. Soy demasiado valiente para ser mujer, medir 1.65, no manejar maquinaria pesada, ni portar armas.

14. Carezco de sentido del buen gusto (salvo en hombres). Me fascino facilmente por hombres mamones (muy mamones), debido a eso.

15. Jamás, nunca jamás podré trapear. Esa actividad esta eliminada en mi código genético.

16. Mi hombre ideal no existe.

17. Asumo la lealtad como un código de vida, pero en el fondo, siempre creo que fallo.

18. Me hace vomitar de coraje que me levanten falsos. Podría matar por eso. A veces creo que si voy a dar a la cárcel, será por un homicidio con ese móvil.

19. Los hombres que me aman, lo hacen porque admiran algo, ya sea que soy suicida en potencia o alguna caracteristica igual de ininteligible, no por alguna razón física. Causa: soy fea, he tenido que desarrollar otras caracteristicas para atraer al género masculino... aún no se cuáles, pero a veces funcionan (y funcionan como la sección amarilla). Gracias a esto tengo tan buena suerte con los hombres extraordinarios. Nunca se fija en mi un pendejo (bueno, han existido sus excepciones).

20. Hablo muy fuerte; adoro el azúcar por sobre todo; me he enamorado unas seis o siete veces, siempre cada vez más intensamente que la vez anterior. La que sigue augura cambios en las mareas y en la rotación del planeta.

21. He llegado a pasar varios meses sin decir una sola palabra y sin salir de mi habitación.

22. Tengo muchos amigos cantautores a eso se debe que me hayan escrito demasiadas canciones para ser una mujer con tan poca (nula) gracia, no ser rubia, ni tener ojos de color, ni cuerpo de concurso.

23. Prefiero la amistad a cualquier otra manifestación de amor en el planeta.

24. Estoy segura de que moriré sola de forma dramática o no, pero sin nadie que me llore al bajar mi ataud o al quedarme en cenizas en una urna. No tendré hijos (lamento las molestias que esto ocasione), lo cual evitará que mi complejidad se riegue por el mundo (no hay nada que agradecer).

25. No existe ningun ser vivo más voluble que yo.

(Ajá...así las cosas... ahora sí lo bueno de este suplicio)

Mis víctimas para aventarse este mismo jalecito son (todos tomados de los confines universales más recónditos y con absolutamente nada que ver entre sí, pero que no habían respondido esto, al menos en su blog -todos sabemos del mal que le ha hecho a la vida pública el Facebook, y no será tema en este santuario de reflexión-):
La Shell
Don E
La niña de los ojotes verdes
Alex "No tengo nada que perder" Leyva
La Minera
Don Arzacc
La Lagartija con Alas


Luna Líquida

PD. Descarga el mp3 de Christina Rosenvinge - Negro cinturon de Box (barrita lateral)

viernes, 24 de julio de 2009

Conversaciones de Zoológico

Panda: ¿Te das cuenta de una cosa?
Luneta: ¿Qué?
Panda: Mujeres como nosotras fuimos creadas para que miles sean felices.
Luneta: ... Dios. Por eso me caes tan encabronadamente bien.
Panda: ¿Por?
Luneta: Haces que una cosa terrible como destrozar hombres y sus corazones, luzca como una gracia, una virtud y hasta un mal necesario, y no como la culerada que es.
Panda: Lo sé. Llamalo Don.


Luna en chat de BB

jueves, 23 de julio de 2009

Hoy se acaba

A partir de hoy es oficial.

A partir de hoy vendrán muchas cosas nuevas, chidas y chingonas, enormes, dulces y amorosas, (¿puedes sentirlas?) pero dudo que alguna me marque tanto como estos tres meses, y mira que a mi edad ya son poquísimas las cosas que pueden marcarte tan profundamente.

Dirán tantas cosas, vacías, ciertas y falsas, odiosas, entretenidas, encabronantes... hirientemente coloridas.

Después de hoy, tu y yo ya no seremos más.

Ahora todo se ve revuelto, confuso, pero la nitidez que yo tengo es absoluta: decidí irme cuando dijiste te amo y tuve que tragarme el susto -sí, me asustaste tanto- y pedirle al Panda que me sacara de ahí cuando me quisiste detener y me solté shockeada al descubrir tu descaro, valiéndote madre quién nos oyera, como te valio madre besarme ayer, aunque nos vieran (besas con madre, cabrón).

Cómo chingados alguien tan tímido me paraliza, y me cohibe ¡A mi! ¡A mi! ¡Reina del drama y de los espectáculos públicos!

Supe que serías mío la primera vez que me viste; fue tan claro cómo te paralicé, cómo te sorprendí con sólo estar ahí, con dar vueltas en la silla mientras buscabas pretextos para que me detuviera y cuando lo hice, te me quedaste viendo, te sonreí y sólo pudiste decir: qué nombre tan chingón tienes. Dije gracias y tu: wow, y qué voz.

Yo supe que pude llamarme Petronila y tener una voz más de hombre gay, y te hubiera parecido todo hermoso igual.

No fue soberbia -que sabemos, me sobra-, fue realidad.

Te recuerdo recargado en la pared, con tu telefono casi cayéndosete de las manos que bajabas lentamente para abrir enormes los ojitos mientras como pecesita en el agua, yo chapoteaba entre preguntas y risas, mientras tu conocias algo que hasta entonces, sólo te había platicado ese amigo tuyo que trabaja en mi pueblo, y con el que alguna vez, siendo estudiante, hice la radionovela más hardcore de Egolandia.

Incluso, sé que ya lo sabes, él se enamoró tanto de Luna -no de mí, la que tu conoces-, que me le escondía en la escuela... y el día que descubrió mi nombre me fui hasta de la ciudad, recuerdo eso... ah qué tiempos aquellos.

Pero todo eso sabía, iba a repercutir tarde o temprano en ti. Hasta que pasó.

Yo abusé de mi fuerza cuando una tarde,
cansados hasta el agotamiento cerebral
profundo, nos quedamos en silencio y
dijiste:
EP: ¿Qué tienes que me fascina?
LL: ¿Cara demacrada y cachetes
de toronja?
EP: Jajaja, además de eso.
LL: No sé, pero líbrate pronto, yo
tengo un encanto muy extraño. Al ser
tan poco agraciada fisicamente, Dios
me dio el don de conquistar a los
hombres cuando ya llevan un buen rato
de conocerme. Algo pasa que se
acostumbran a mi y entonces... por
algún motivo ininteligible para la raza
humana con dos ojos y buen gusto, me
quieren me quedo atorada en su cariño
como un algo que no pueden sacarse luego.
EP: No te pasó conmigo, yo me apendejé
en cuanto te conocí.
LL: ¿Se supone que eso es una gracia o
una pendejez?
EP: No, digamos que simplemente sé lo
que me gusta a primera vista. No me
esperé a ver el desmadre que hiciste
aquí con todos.
LL: Si, eso explica porque las drogas
y el maltrato psicológico te atraen
tanto. Eres autodestructivo.
EP: Lo soy.

Hoy me voy, y nada de lo que aquí hay te dirá algo, nunca, serás la historia que nunca me atreví a escribir. Quién sabe, quizá en un futuro, sean tres mujeres las que me recuerden, que hice bien en no ceder a la tentación de que fueras para mí.

Sé el papá que merecen, ¿sabes? yo tengo uno así, completito para mí, y por eso, vale la pena cualquier sacrificio, hasta el de esto que comenzaba a ser algo.

Gracias por todo.

No sientas pena, para mí, sólo era un trabajo... el de mis sueños, pero sólo eso, un trabajo al fin y al cabo... para ti, era la vida.

No había punto de comparación.

Acuérdate de decirme esto, cada vez, que como hoy, llore por lo que dejo atrás.


Luna en Adiós llegando tarde a la vida de todos

PD. LL: Tengo el don de la elocuencia, pero contigo, no sé que chingados me pasa, me paralizo y no tengo explicaciones para nada.
EP: Lo sé, crees que con tu: no quiero hablar de eso, yo me voy a aguantar. Me urgen respuestas. Quiero saber que sientes algo. Ya se que soy uno más de los pendejos que te han dicho cosas desde que llegaste, pero por ti, yo cambiaría mi vida. No te mando flores, ni choferes para llevarte a restaurantes de hueva, pero te quiero, te quiero bien.
LL: No quiero hablar contigo, hay que terminar aquí. Pero, sólo para tu información, nadie me quiere mal. ¿Qué eres? ¿un preadolescente convenciéndome de que no me conviene el chico rico de la cuadra?
EP: Ni madre, dime algo. Dame una lucecita, dame señales para no sentirme tan desprotegido. ¿Cómo es que me has enseñado tanto siendo tan chiquita? te llevo demasiados años como para que vivas así. Aunque un día te vayas, me enseñaste mucho. Aprendí tanto contigo. Todo es intenso estando a tu lado. No volveré a ser el mismo. Si me dejas aquí, solo, yo de todos modos seré parte de ti. No te voy a olvidar jamás.
LL: ¿Qué quieres que diga? ¿que yo no siento nada, que te enamoraste de un monstruo?
EP: Lo cumpliste, hija de tu madre, me hiciste daño. Dijiste que no me enamorara, que hieres, que destrozas. Te aseguro que no lo creí cierto. Ahora sólo quiero la verdad: ¿qué sientes por mí? ¿por qué me cuidas? ¿por qué te preocupo? ¿por qué conviertes en tu problema algo que es mío? si me divorcio o no, ¿qué más te da? Déjame ser libre. ¿Qué pierdes?
LL: No me interesas, esto es jale y lamento mucho que confundas las cosas. Qué hueva enorme hablar más de estas chingaderas. Ya basta.
EP: No confundo ni madre, lo que pasó entre nosotros no lo voy a poder olvidar nunca. Sentí más esa noche que en toda mi puta vida con cientos de mujeres.
LL: ¿Cientos? jajajaja, no mamar.
EP: Jajaja, si, exageré.
LL: Dime algo útil: ¿ya están confirmados los weyes de la tarde?
EP: Simón, déjame confirmo de nuevo.
LL: Esta interesante tu plática -casi me arrancas un bostezo-, pero te veo en el estudio.
EP: Yo te veo hasta en mis sueños, pero qué más. Algo es algo.
LL: No le veo jamás la gracia a nada de lo que dices. Ahí tienes una verdad, como me la pediste.
EP: Ah como eres dificil, chingada Luna. Imposible, verdaderamente.