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domingo, 15 de abril de 2007

Egolandia V.



Conociéndome, mi némesis jefe, me pide que realice una entrevista a "unos chavos que tienen la idea de hacer una manifestación".

Como mi opinión de las manifestaciones es que son una pérdida de tiempo todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión, dije que si (no me quedó de otra) y regresé a terminar de hacerme tonta trabajar.

Unos 15 minutos después, a interrumpirme llegan cinco chavitos, en efecto, todos con apellidos rimbombantes, incluso reconocí a sus padres cuando hablaban (progenitores empresarios que gracias a su organización -y nada más- han logrado hacer un negocio de la pobreza).

África: misioneros; valores: España con desnutridas mujeres que daban en adopción a sus hijos; leyes de convivencia que retuercen la mas pura moral biológicamente fundada en penes y vaginas tradicionales; el aborto: el diablo; la eutanasia: idiotez; comentaron.

Existieron bonitas frases que enriquecieron la entrevista: "O sea, ponte a pensar, una tipita que se revuelca con su novio o con algún wey, goooey, es que mendiga amor, porque... o sea, hay chavitos que no tienen familias que los traten bien. ¿Cómo te explico que se la pasan rogando amor a quien sea? y, oooobvioooo, ¿ya sabes? pues quieren abortar cuando salen con premio... ¿Me entiendes cómo?".

Sin embargo, hubo frases memorables: "¿Cómo enseñarle valores a mi hijo, cuando un niño con dos papás o dos mamás le hará creer que su familia, o sea, la mía, es la anormal?"

Padecí, pero yo en lo mío: ignorarlos escribir lo que querían transmitir.

Aunque ahí la llevaba tratando de soportar dos de cada tres cosas que decían, fue la fuerza despectiva de esta frase lo que me hizo guardar profundo silencio: "Hay gente que piensa que porque tiene qué comer, vive bien".

No es que pasaran por mi cabeza, familias que alguna vez han abierto su casa para invitarme a comer en su cocina construida con cartón o palma, cuyos seis hijos y Mamá (quienes alcanzan a comprar algo de maíz para molerlo y hacer corucos -triangulitos de masa cocidos en hoja de plátano en caldo de chiles-, por allá en Santa Clara del Cobre, Michoacán -gracias a lo que manda Papá de Estados Unidos-), piensen que ese día están bien porque comen juntos, porque tienen qué comer.

Dejemos de lado además que no dudan en compartir su comida con una perfecta desconocida que pasaba por ahí haciendo preguntas.

Tampoco fue que hace poco un niño que escribe como decenas de hijos de ricos empresarios egolandeses no lo harán nunca, me dijera: "hubo un tiempo en el que el hambre me hizo inventarme un personaje para poder hablar con él y no volverme loco. Por eso ahora que tengo qué comer, no me doy el lujo de no hacerlo".

De verdad, no fue nada de eso. El profundo silencio me nació de la cara de la tipita que mostró un placer tan extraño al escupir la frase, que no pude evitar notar lo absurda y sin sentido que se convirtió toda su compasión judeocristiana, al defender a los bebés que aún no nacen, o a las parejas normales que se casan para que sus hijos sí "vivan bien", contrastada con el desprecio hacia esos que se atreven a pensar que "porque tienen qué comer, viven bien".

Después, cuando escribía lo que balbucearon dijeron en la entrevista, quizá me hizo sentir fuera de lugar creer que mucha gente teniendo qué comer, piense lo que piense sobre cómo vive, verdaderamente haría la diferencia en este pedazo de país, en mi lado del mundo.

Igual les di las gracias por ir a vomitar hablar de su punto de vista y una vez terminada la nota, aventé la hojita en la mesa de redacción absolutamente avergonzada del liderazgo de mi medio de comunicación, pero más, mucho más de no cargar un arma en situaciones de extraordinario peligro, como esa.

Pero ya lo sé, aquí en Egolandia hay lujos que no me puedo dar, como decirle a mi jefe que su capacidad para "crear verdades para unos cuantos" afecta profundamente mi espíritu, o mejor aún, concluir la nota con una realidad como: "Si usted es de los que piensan que porque tiene qué comer, vive bien: Dios lo bendiga."


Luna que vive bien (y a toda madre) porque -además- tiene qué comer.

Descarga el mp3 "Canción para un niño en la calle" de Patxi Andion en Box (barra lateral).

4 comentarios:

BerenOiSe dijo...

buag! me doy asco, a veces, siento que tener de comer no es suficiente para vivir bien, a veces me la paso tan clavada en mis insignificantes problemas que me llevan a deprimirme y ni siquiera le doy valor a lo bien que vivo porque tengo que comer y aparte una familia que esta a mi lado. snif!

que mierda!

Hernan Basteri dijo...

Que buenas verdades que aventaste en este post. La neta es que muchos creemos que tener auto del año, el trabajo de los 100 mil pesos al mes y la novia mas buena es vivir bien.
Me gusta como piensas y como lo transmites. Te leo desde Honduras aunque soy mexicano.
Te adicione a messenger y a google pero jamas me contestas.
Buen blog.

Sola en el universo. dijo...

:D
Eso quiere expresar una risa entre irónica y de incredulidad.

Es terrible darse cuenta de la realidad de este país. Ver que hay gente que vive en una burbuja nada permeable a "la otra" realidad que no es la suya y que es la realidad mayoritaria.

Y que además la desprecian!!!

arboltsef dijo...

ea ea ea!!!