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domingo, 25 de octubre de 2009

Un mensaje para el futuro

Vengo a dejar este registro a unos minutos de dormir -espero- porque ¿quién sabe?, quizá un día -ojalá pronto-, vengas aquí, empieces a leer y a buscar puntos de inflexión entre tu forma de ver la vida y la mía -que poco o nada tienen en común- y pasado el tiempo -no mucho, quisiera- volvamos -como causa de un acercamiento más intenso- a este momento.

Por ello, quiero enfatizar y poner por escrito que te supliqué -y no quiero que olvides-, como hace minutos antes de colgar, esta única y absoluta verdad: cuando sepas todo todo (quién soy, mi nombre, mi vinculación diabólica con tu realidad, no sé, mis gustos por lo haces que se relaciona con lo que amo, etc, etc), vaya, cuando me conozcas toda, no me odies, confia en que esto empezó sin malicia alguna, fue una mera coincidencia maravillosa para que tu alma fuera feliz.

Suelo hacerle mucho bien a las personas -sólo y exclusivamente, en dosis precisas y controladas, como las que prometo darte-.

Sean pues como tengan que ser las cosas.

Dios nos ayude.


Luna Mariposa
PD. Panda, tienes prohibido burlarte -aunque no sé para que lo intento- y: qué poquísima madre escribes, hija de la mala vida. Tu último post es sencillamente exquisito. He dicho.

domingo, 18 de octubre de 2009

Justicia Divina

Yo sé que es una idiotez creer que 12 categorías clasifiquen
a 6 mil 500 milones de personas...

pero pasa, me cae que pasa.


¿Qué posibilidades reales -me refiero a tan viablemente objetivas- había, de que Dios me diera todo lo que perdí de un solo trancazo, con una sola persona?

Eso digo yo: una en un millón.

Pero pasó. Aquí, en la misma ciudad, de nuestra edad, hablando el mismo idioma (puras pendejadas), con tus gestos, con tu mirada diabólica, con esa comprensión absoluta que tanta falta me hacía.

Te volví a encontrar, idéntica hasta el miedo. Tan parecidas que asusta.

Sólo que ella esta sana.

Eso, como quiera que lo veas es una chingadera... para ti, para mi es la gloria.

Es que yo aún te quiero igual. Aún tengo el cassette este de que eres mi hermanita ¿sabes? Aún creo que necesito salvarte de los monstruos que hay debajo de tu cama.

Pero pasa que no, ya no puedo, no debo. Entonces, llega ella y todo recupera sentido.

Ambas (o mejor dicho las tres) sabemos que yo para hacer amigas soy una basofia.

Mira lo que te hice a ti...

Pero a ella no, ella es perfecta. Es absolutamente consciente de mi capacidad para hacerle daño a la gente; aún así, sin entender porqué, viene a hacerme tanto bien.

A veces, me le quedo viendo fijamente, y te traigo al presente; usa los mismos modos de explicarme el mundo, la manera en que pasa todo con ella, es como cuando pasaba contigo -este cabrón déjà vu imparable- de vivirte, de desearte bien donde quiera que estes, se me calma un mucho cuando ella completamente invulnerable a mí, gana todas las batallas que perdimos tu y yo.

Yo necesitaré un día hablarlo todo, decirlo todo y quizá con eso aceptar que te enamoraste (lo que sea que eso signifique en las condiciones en que pasó) de la única persona en el mundo que no debías hacerlo (aunque jamás pueda comprenderlo -no me da éste cerebrito hueco pa' tanto-) pero yo tengo aquí (Luna señala su corazón) también una hermana perdida que ojalá pudiera recuperar algún día.

Una que no mienta aunque no le quede de otra, porque curada, sabe que eso no existe, que todo es una confusión por tanto dolor... nada más.

Tu me enseñaste a decir te amo, y me duele tanto que lo hayas acomodado mal... que lo hayas acomodado en mí.

Pero Dios me ama, es la única razón para regresarte a mi camino, de formas infinitamente menos obsesivas, pero tan justas como antes.

Ahora tienes otro nombre, otras facciones, ahora tu piel es de mi color, tu vocación es como la mía, tu voz es mucho más hermosa... también cantas, bailas, eres artista de nuevo pues... y ríes con más belleza y bondad que nunca, pero eres tu, entera, hermanita; haciéndome todo el bien que no podías, aunque querías.

Cómo me hubiera gustado que tu vida fuera diferente, haberte conocido así, para hoy estar juntas y no sentir que me falta la mitad que te llevaste.

Cada día que estoy con ella, cuando el mismo idioma llena las horas
y no necesito fingir absolutamente nada, sólo pienso: esta vez no lo eches a perder.
Y en secreto, me respondo: no, ésta vez no lo voy a echar a perder.



Luna Sanando

sábado, 17 de octubre de 2009

Dejar de ser peatona




Si yo no fuera tan buena observadora,
pensaría que así tienes la mirada, pero sé bien que lloraste.
¿Qué te pasó? ¿Le tienes miedo a las fotos?
No te precoupes, no duelen. Mira, vamos a sacarle partido a esos ojos.

- Fotografa profesional robándome el alma y sacando provecho -


Voy a hablarte de las broncas inevitables del hecho simple (y providencial) del dejar de ser peatona: el llanto incontrolable.

Es como si mi forzosa relación social al compartir el taxi con el chofer, el auto contigo, o el caminar por la calle con otros ciudadanos narcotizados de vida, me obligara a refugiarme en la adaptabilidad.

Pero el envolverme en un vehículo, es volver a mantener un santuario que me libra del contacto con otros seres humanos y me vulnera ante mis embates psicóticos que se nutren de los hechos simples como los ojos de tanta gente, las nubes, los pedazos de tristeza de los árboles... incluso, las resignadísimas aceras o grietas del hambre que padecen otros.

Así pues, me es imposible ir de un punto A a un punto B de la ciudad, sin llorar.

Me voy juntando fuerza de semáforo en semáforo (que se llenan de sangre) para poder sonreír al ver a ese o esa que voy a ver... y es sólo cuestión de segundos que parezca yo normal.

Pero luego quiero terminar corriendo y me contengo, me río imaginándome lo traumada que se vería una Luna corriendo despavorida (esperando morir de frío con aquel cuchillo verde).

En parte es la razón por la que siempre mis autos son tan polarizados, prefiero no ver ni madre, a que me vean llorar.

¿Se imaginaría ese o esa que tienen "importantes cosas que tratar" conmigo, mi absoluta incapacidad para respirar o convivir con el resto de los humanos?

En cambio todo es: Hola señor, ¿cómo esta usted? ¡No me diga! ¿y qué pasó entonces?

Cuando si el mundo se quedara en silencio por unas cuantas décadas, me podría acostumbrar a mí silencio, y con ello, tal vez un día, dejaría de llorarme a solas.


Luna a bordo

PD. Feliz cumple, escritor. ated.

Descarga los mp3 No sabes cuánto te he querido de Paco Bello y
Walking arround de Pablo Neruda en la voz de Ismael Serrano, en Box (barrita lateral)

domingo, 11 de octubre de 2009

Del camión al taxi, prefiero el camión.

Me chocan los camiones, pensaba; era tu cumpleaños, la humedad de la noche se condensaba en la ventanilla (por dentro). Como cada año estabamos lejos pero yo te recordé mientras seguramente ni sabías qué sería de mí, probablemente tampoco te importaba.

En algún punto alguien se sentaba a mi lado, cosa que siempre me mortifica, habiendo tantos otros pares de asientos vacíos para recorrer las dos horas de mi ciudad a la capital, no alcanzo a captar la necedad de sentarse con alguien pudiendo ir solo; pero olía tan bien que me obligó a voltear, aceptarlo sin verle siquiera el rostro, percatarme de su tamaño y el color de su respiración que, sin entenderlo, me erizó.

Hola -dijo-, sonreí sin palabras y asentí.

Jugue con el celular un rato y extrañamente me venció la necesidad de dormir (de manera tan incontrolable que ahora mismo mientras camino para tomar un taxi me asusta la posibilidad de que haya sido un ataque narcoléptico y en el taxi se repita).

Lo bueno de los asientos del camión cuando se acuestan es que terminas haciéndote bolita en él; lo malo, es que terminas necesitando, forzosamente, la complicidad de tu compañero de viaje para amoldar los cuerpos, los huesos, los huecos.

No obtuve ni opuse resistencia cuando poco a poco fui cediendo a disminuirme para que él ocupara más espacio, alguien de su altura o con su espalda, no cabe tan fácilmente como una.

Yo, que no duermo, cai en esta vorágine de sueños vívidos que tanto odio, porque no puedo distinguir la realidad del sueño, lo que deseo pues, de lo que realmente ocurre.

Luego él desapareció para darte su lugar; dormida ya, me fui a un lugar donde tu y yo habitamos cientos de veces.

Eras tú dentro de mis recuerdos -que se han evaporado con la velocidad del viaje-, tus frases fuertisimas, concretas; tus gemidos, tu erección impresionante y mi seguridad de que jamás volvería a pasarnos esto.

Fue tan cierto, que a tu pesar, volviste a ser mío.

Con toda tu negación, con el dolor que te represento, estabas en mis brazos, aunque más bien yo en los tuyos. Era una intensa forma de construir paz en medio de una guerra que se me antojó creada solo para ganarse en tu cama.

Pasamos de tus manos, la fuerza de tu cuerpo, de mi certeza a que tu tamaño en mi cuerpo me dolería, a un tremendamente angustiante placer que sólo tu puedes proporcionarle a una dañadísima que se forjó bajo tu tutela sexual.

Eran tus palabras, tu forma sinuosa de convertir en ternura las figuras mentales más calientes que en algún punto me destaparon la voz.

Lo que pasó después fue una lengua en mi orejita, labios apretando el lóbulo, una respiración tan fuerte, tan cierta... lo que me trajo fue un abrazo, un cuerpo cerquitita, un olor perfecto que reconocía en mi trance del sueño a la vigilia... mientras decía: despierta, estas gimiendo dormida.

Después: huir, llegar al frente, pedir al chofer, ante su extrañeza, se detuviera inmediatamente en cualquier parte, bajar, tratar de hallar un taxi al tiempo en que procuraba no tropezar con los tacones -aún semidormida-, y no dejar de repetir que siempre me han chocado los camiones.


Luna relacionandose de maneras caóticas (para variar)

PD. fchdmv

domingo, 4 de octubre de 2009

Campeón

Era como la una, marcaste para darme la noticia.

El asunto es que no puedo escribir nada de nada, por quienes leen estas letras... por quienes han coincidido contigo, conmigo y a quienes he lastimado, a quienes darles detalles les hará atar cabos inconvenientes para ambos.

Para mi eres el mejor desde que respiras, qué bueno que ahora hay más que lo saben.

Te amo tanto, amigo mío.


Luna feliz

viernes, 2 de octubre de 2009

Capacidades diferentes

TZ: Me queda clarísimo que no eres de las mujeres que se emocionan con ser novia, casarte, vivir con alguien más y esos procesos que a otras las vuelven locas. No eres común, es obvio... pero a mi sí me ilusiona todo eso contigo, ¿qué quieres?
LL: Haz que me ilusione igual... ¿podrás?


Luna en SMS

jueves, 1 de octubre de 2009

Quién pudiera escribir así...

Creo que vengo a escribir de esto, dado que todo lo otro me rebasa a grados superlativos para mi diminuta capacidad de asimilación (eso en el supuesto de que existe).

Por ende, me pregunto y reviso lo curioso de ver como alguien de tu edad, pequeña escritora, puede reflejar el mundo así. Ver mis mismas cosas, saberse de su/mi mundo y de éste y poder traducirlos en fonts, letras, ortografía, neologismos y cadencia escalofriantemente coherente para la poesía.

Me hace sentir rara ver las fotos de mi oficina, de la calle, de los rostros que compartimos -a veces, cuando no huyo de lo que representa ese lugar del que cada vez más y más me despido- sin que cualquiera que te lea sepa que es de mi primera mano de realidad de la que escribes, de la que brota a granel el arte que pides no te coma, no te venza.

¿Sabes?, nunca pude estar donde estan las personas que nacen artistas, pero desde aquí, leo e imagino la soledad revolucionada a tus 18 con un potencial para hacer explotar el español por el talento que no le había notado a nadie desde la última doctora que se me perdió entre la pinche coca y las desveladas.

Te veo fumar y me regresan las frases de mi último verdugo: todos los adictos son neuróticos.

Entonces, te imagino así: neurótica, triste -como tus ojos de esquina del centro de cualquier ciudad a las 11 de la mañana en otoño-.

Cuando seas famosa (más), cuando te publiquen en otros idiomas, recordaré que te conocí cuando la humildad te era tan cómoda como cargar tu mochila con su macbook y una camarita que te ha dejado llenar de imágenes tus ventanas dobles; recordaré aquella primera llamada.

Cuando pasen los años (si sigo aquí) y sepa mucho de ti, sonreiré, así como ahora cuando la gente a la que te menciono dice invariablemente: si, claro, la leo en __________ (<- pongase en la línea cualquier publicación de renombre de éste país), y extrañamente me lleno de orgullo. Digo extrañamente porque nada de eso ha tenido que ver conmigo, mi orgullo entonces sobra, pero igual me hincha, me hace saber mejor persona porque puedo cruzar un par de palabras contigo, mientras eres una esponja, juegas al periodismo, a la abogacía, a la justicia, a los múltiples idiomas y a no ser tocada por la indolencia.

Pero ¿qué hay que hacer?.. sólo, si el tiempo me permite, quedarme a ver como te crecen alas como sueños y agradecer el haberte conocido.


Luna llena viendo estrellas en tu boca